La declaración de María Dolores de Cospedal en la Audiencia Nacional por el caso Kitchen ha provocado un nuevo enfrentamiento político en Castilla-La Mancha, con posiciones muy distintas entre PP y PSOE.
El presidente regional del Partido Popular, Paco Núñez, ha optado por evitar valoraciones directas y ha defendido la necesidad de “respetar” los procedimientos judiciales en curso, insistiendo en que no se debe interferir desde la política. “La mejor forma de contribuir es no pronunciarse”, ha señalado, remarcando su postura de no opinar sobre casos abiertos, al igual que asegura haber hecho en otros procesos.
Núñez ha defendido la separación de poderes y ha subrayado que la justicia debe actuar con independencia, evitando cualquier tipo de presión política. Además, ha restado importancia al debate sobre expresidentes, asegurando que “a los castellanomanchegos les importa el presente y el futuro”.
Frente a esta posición, el PSOE de Castilla-La Mancha ha sido muy crítico con la figura de Cospedal. El diputado socialista Antonio Sánchez Requena ha lamentado los “hitos” de la exdirigente regional, afirmando que “fue la primera en despedir, la primera en recortar y ahora es la primera en declarar en los juzgados por un caso de corrupción”.
Desde el PSOE consideran que esta situación proyecta una imagen negativa de la región y cuestionan además la postura del PP actual respecto a Cospedal, señalando la falta de claridad sobre su papel dentro del partido.


