martes, 21 abril 2026

· Manzanares | Toledo ·

El pueblo de Guadalajara donde ‘no se pueden’ casar, divorciar o nacer

El municipio atraviesa una situación administrativa crítica ante la falta de secretario municipal

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El municipio de Campillo de Ranas, en la Sierra Norte de Guadalajara, atraviesa una grave crisis administrativa debido a la ausencia de secretario municipal, lo que ha provocado el cierre efectivo del Ayuntamiento y la imposibilidad de registrar bodas, nacimientos, defunciones y otros trámites esenciales. El alcalde, Francisco Maroto, advierte de las consecuencias que esta situación está generando tanto en la gestión municipal como en la vida diaria de los vecinos.

“El pueblo de las bodas no puede registrar las bodas porque no tiene secretario. Nos está dejando mal en el mapa”, lamenta Maroto, quien denuncia que los matrimonios celebrados, principalmente los fines de semana, no pueden inscribirse oficialmente, impidiendo a las parejas obtener certificados o acreditar su estado civil.

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La problemática se extiende más allá de los enlaces matrimoniales. Según el alcalde, tampoco se pueden tramitar certificados de defunción, nacimiento o divorcio, lo que bloquea gestiones esenciales como declaraciones de herederos, acceso a cuentas bancarias o compraventas. Maroto relata casos concretos, como el de una viuda que no puede desbloquear sus cuentas por no poder acreditar su matrimonio, o parejas que no pueden completar operaciones inmobiliarias por la falta de documentación. El Ayuntamiento permanece cerrado y sin personal suficiente para asumir estas funciones.

El regidor reconoce que, aunque reciben asistencia de la Diputación Provincial, esta se limita a tareas mínimas, como la firma puntual de nóminas. De momento, el municipio depende del juzgado de paz de Yunquera de Henares para el funcionamiento, pero Maroto denuncia que este órgano se niega a desplazarse al municipio para resolver los expedientes pendientes.

“Nos dicen que enviemos la documentación escaneada, pero no tenemos personal autorizado ni acceso al sistema”, explica, subrayando las limitaciones legales y técnicas para manipular los libros oficiales o acceder a los equipos informáticos encriptados del juzgado.

La parálisis administrativa afecta también a la gestión económica del consistorio. El municipio acumula retrasos en el cobro de nóminas, existen riesgos de pérdida de subvenciones que se deberían haber solicitado ya y proyectos públicos permanecen “bloqueados” por la imposibilidad de tramitar expedientes. Maroto asegura haber trasladado la situación a distintas instituciones, como la Audiencia Provincial, la Subdelegación del Gobierno y el Ministerio de Justicia, sin obtener respuesta.

Esta falta de solución ha generado un profundo desgaste en el alcalde, quien reconoce su desánimo ante lo que considera un “abandono institucional”. “Estamos asumiendo responsabilidades que no son nuestras y sin medios para hacerlo”, concluye Maroto, insistiendo en la necesidad urgente de una solución que permita restablecer el funcionamiento de las distintas tareas que hasta ahora asumía el secretario y la normalidad administrativa en el municipio.

Al desgaste administrativo se suma el personal. Maroto, alcalde desde hace varias décadas por el PSOE, reconoce abiertamente su “agotamiento y desánimo” tras meses sosteniendo el funcionamiento municipal en estas condiciones y lamenta la falta de soluciones y el descrédito que, a su juicio, está sufriendo, lo que están motivando también su decisión de no volver a presentarse a la Alcaldía en las próximas elecciones.

“Se siente solo y desamparado en más ocasiones de las que quisiera”, y pide más respaldo y apoyo para pueblos como el suyo, que se encuentran alejados de las grandes ciudades, en la llamada España despoblada.

El alcalde advierte, además, que no se trata de un ejemplo aislado, sino que podría repetirse en otros pequeños municipios si no se adoptan medidas urgentes por parte de las administraciones competentes.

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