Hay tradiciones peculiares en todos los rincones del mundo. Algunas sorprenden por su antigüedad, otras por su espectacularidad y unas pocas por celebrarse en escenarios completamente inesperados. Para encontrar una de ellas no hace falta viajar muy lejos. En la localidad guadalajareña de Trillo, el río Tajo se transforma cada año en el protagonista de una de las fiestas más singulares de Castilla-La Mancha: las Vacas por el Tajo.
Este 2026 la celebración ha alcanzado su 30 aniversario, consolidada como una de las señas de identidad del municipio y como un evento capaz de atraer a miles de visitantes cada año. Lo que comenzó en 1996 se ha convertido con el paso del tiempo en una tradición única que mezcla naturaleza, fiesta popular y una forma muy particular de relacionarse con las reses.
La principal singularidad del festejo está en el lugar donde se desarrolla. Las vacas son soltadas en una zona acotada del río, aguas abajo del puente de Trillo, conocida como La Isla. Allí, los muros de contención y las protecciones instaladas en el cauce delimitan un espacio de unas siete hectáreas que convierte el Tajo en un auténtico ruedo fluvial, una imagen difícil de encontrar en cualquier otro punto de España.


En este escenario natural, los participantes utilizan el propio entorno como refugio frente a las embestidas. La arboleda, el agua del río, los burladeros y las talanqueras forman parte de una celebración en la que los mozos buscan demostrar su habilidad mediante quiebros y recortes, sin necesidad de causar daño a los animales. Los chapuzones en el Tajo, muchas veces compartidos con las propias reses, forman parte de una de las estampas más características de la jornada.
Con el paso de los años, las Vacas por el Tajo han ido adquiriendo una personalidad propia hasta convertirse en el evento que más público reúne en Trillo a lo largo del año. Desde 2008 se celebran exclusivamente en junio, como acto principal de la Feria Chica y a las puertas de la festividad de San Juan.
De hecho, la edición de este año volvió a demostrar el tirón de una tradición que sigue despertando una enorme expectación. Alrededor de 10.000 personas llenaron Trillo el pasado sábado 21 de junio para asistir a la celebración, ocupando desde primera hora de la mañana ambas orillas del río en busca de un buen lugar desde el que seguir el espectáculo.


Las elevadas temperaturas llevaron además a numerosos asistentes a refrescarse en las aguas del Tajo, contribuyendo a crear una imagen de convivencia y ambiente festivo que se repite edición tras edición. La jornada tenía además un carácter especial al conmemorarse el 30 aniversario del festejo.
Con motivo de esta efeméride, se soltaron ocho reses en el ruedo fluvial, una cifra excepcional que añadió un atractivo extra a una celebración ya de por sí singular. Como cada año, también se puso en marcha un amplio dispositivo de seguridad y ordenación del tráfico para garantizar el correcto desarrollo de un evento que reúne a miles de personas en torno a una tradición que, tres décadas después de su nacimiento, sigue siendo tan sorprendente como el primer día.
