La campaña de cereales de invierno en Castilla-La Mancha afronta un escenario complicado tras la revisión a la baja de las previsiones de cosecha por parte de Asaja Castilla-La Mancha. La organización estima ahora una producción de 3,5 millones de toneladas, frente a los 4,4 millones del año pasado, lo que supone una caída aproximada del 20 %. A este descenso se suman los bajos precios en origen y el aumento de los costes de producción, lo que pone en riesgo la rentabilidad de las explotaciones y la continuidad de miles de familias agricultoras.
Según ha explicado Asaja Castilla-La Mancha en una nota de prensa, la campaña ha pasado en pocas semanas de un “moderado optimismo” a una perspectiva “mucho más conservadora” debido a la climatología adversa. Las lluvias retrasaron las siembras en numerosas zonas, seguidas de episodios de heladas en provincias como Albacete y Guadalajara. Posteriormente, las altas temperaturas de mayo aceleraron el ciclo de los cultivos y redujeron su potencial productivo. “La climatología ha vuelto a demostrar que es uno de los factores más determinantes para nuestro sector. Veníamos de unas expectativas razonables, pero las altas temperaturas de mayo han obligado a revisar las previsiones porque han reducido significativamente los rendimientos en muchas zonas de la región”, ha señalado el presidente regional de Asaja, José María Fresneda.
La organización destaca la fuerte variabilidad entre territorios y explotaciones. Mientras algunas comarcas mantienen resultados aceptables, otras registran descensos de producción de entre el 20 % y el 40 %. Albacete espera una cosecha algo superior a la de los últimos años marcados por la sequía, mientras que Guadalajara se sitúa claramente por debajo de la campaña anterior, que fue excepcional. Los rendimientos también muestran grandes diferencias, con parcelas de secano que alcanzan los 4.000 kilos por hectárea frente a otras que apenas llegan a los 1.000 o 2.000 kilos.
La recolección avanza a buen ritmo en Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, mientras que en Guadalajara acaba de comenzar. Los cereales de invierno —trigo, cebada, avena, centeno y triticale— siguen ocupando prácticamente toda la superficie cerealista regional, siendo la cebada el cultivo predominante, con más de la mitad de la superficie sembrada. En los forrajes también se observa una fuerte disparidad de rendimientos debido al calor, especialmente en avenas forrajeras y paja, donde además se suman precios bajos y una demanda reducida.
Más allá de la producción, Asaja Castilla-La Mancha alerta de la grave situación económica que atraviesan los cerealistas por el desplome de los precios en origen. La organización denuncia que, mientras los costes de producción se han incrementado en torno a un 30% en los últimos años, las cotizaciones del cereal permanecen estancadas o incluso han descendido, situándose en niveles similares a los registrados hace décadas. “Nos encontramos ante el peor escenario posible para la liquidez de las explotaciones. Los agricultores están vendiendo el cereal por debajo de sus costes de producción. Es una situación insostenible porque, además de poner en peligro la continuidad de miles de explotaciones familiares, pone en riesgo la soberanía alimentaria”, ha advertido Fresneda.
Asaja Castilla-La Mancha atribuye buena parte de esta situación a la entrada masiva de cereal procedente de terceros países, lo que genera una sobreoferta en el mercado europeo y presiona a la baja las cotizaciones. “Se trata de una competencia desleal. El cereal importado no está obligado a cumplir las mismas exigencias sanitarias, fitosanitarias, laborales y medioambientales que se imponen a nuestros agricultores. Nos quieren comprar a precios de ruina mientras saturan el mercado con grano más barato producido con otras reglas de juego”, ha denunciado el presidente regional de Asaja.
A esta situación se suman otros factores que siguen castigando la rentabilidad de las explotaciones, como el elevado coste de los insumos, los daños provocados por la fauna silvestre —especialmente por los conejos—, la reducción de superficies sembradas por la falta de expectativas y las limitaciones derivadas de los recortes de agua.
Ante este escenario, Asaja Castilla-La Mancha reclama una actuación inmediata tanto del Gobierno de España como de las instituciones europeas para garantizar la viabilidad del sector cerealista. Entre sus principales reivindicaciones figuran el control real de las importaciones y prioridad para la producción nacional frente al cereal procedente de terceros países; el establecimiento de aranceles disuasorios al cereal importado o, alternativamente, una actualización de los precios de intervención que permita estabilizar el mercado; la implantación efectiva de cláusulas espejo que obliguen a cumplir las mismas exigencias sanitarias, fitosanitarias, laborales y medioambientales a todos los productos que entren en la Unión Europea; así como medidas urgentes para reducir los costes de producción, especialmente los relacionados con los fertilizantes y otros insumos estratégicos.
“No podemos ser los paganos de una crisis que no hemos provocado. Se nos exige producir con los estándares más altos del mundo y luego se nos obliga a competir, sin defensa alguna, con grano que no cumple ninguno de ellos. Si no se adoptan medidas urgentes, el sector volverá a movilizarse. El futuro de nuestra agricultura pasa necesariamente por proteger la soberanía alimentaria de Europa y garantizar el acceso al agua para producir alimentos”, ha afirmado Fresneda.
