Un safari, un lago y la cocina de David Muñoz: la experiencia que esconde este hotel de cinco estrellas de Toledo

Un hotel de lujo en plena naturaleza: una escapada diferente sin salir de Castilla-La Mancha

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Todos necesitamos darnos un capricho de vez en cuando. No hace falta esperar a unas vacaciones largas ni coger un avión para disfrutar de una experiencia especial. A veces basta con una escapada de fin de semana para cambiar de ritmo y desconectar. Y para eso, Castilla-La Mancha también tiene opciones poco habituales, como el Hotel Valdepalacios Gourmand, un establecimiento de cinco estrellas ubicado en una gran finca de la provincia de Toledo.

Lo primero que llama la atención es el entorno. El hotel se encuentra en una finca de 600 hectáreas donde el paisaje manda. Aquí no hay tráfico, prisas ni aglomeraciones. La sensación es la de estar en mitad del campo, pero con todas las comodidades de un alojamiento de alta categoría.

El hotel cuenta con 27 habitaciones, todas diferentes entre sí. Algunas están ubicadas en la antigua casa de la finca, un edificio del siglo XIX, mientras que otras se reparten por los jardines. Son habitaciones amplias y pensadas para disfrutar de la tranquilidad del lugar, con vistas abiertas al campo que rodea la propiedad.

Comer bien, uno de los grandes atractivos

Si hay algo que suele marcar una escapada, es la comida. En Valdepalacios, el restaurante Tierra es una de las piezas centrales de la experiencia. Su comedor, con grandes ventanales y vistas al entorno, invita a tomarse las cosas con calma.

La cocina está dirigida por David Muñoz y apuesta por productos de temporada. Los ingredientes vegetales proceden en parte de la propia finca y los pescados y mariscos llegan desde distintas lonjas españolas. Una propuesta que pone el foco en el producto y en una cocina elaborada sin demasiados artificios.

Un espacio para bajar revoluciones

Después de una comida tranquila o de una jornada recorriendo la finca, muchos huéspedes terminan en el spa del hotel. El espacio ocupa unas antiguas dependencias rehabilitadas y está reservado exclusivamente para quienes se alojan allí.

Piscina climatizada, sauna, baño turco, hidroterapia, tratamientos de belleza o masajes forman parte de una oferta pensada para quienes buscan simplemente descansar y desconectar durante unas horas.

Mucho más que dormir y comer

Uno de los aspectos más curiosos de Valdepalacios es la cantidad de actividades que se pueden realizar sin salir de la finca. Algunas están relacionadas con la gastronomía, como las catas de vino o las degustaciones de quesos.

Otras permiten aprovechar el entorno natural. Es el caso del safari fotográfico, una de las propuestas más llamativas del hotel, que consiste en recorrer la finca en un vehículo militar acompañado por el guarda para observar la fauna que vive en ella.

También hay espacio para planes más relajados, como los paseos en barca por uno de los lagos de la propiedad, especialmente atractivos al atardecer, o los picnics organizados en distintos rincones de la finca.

Los más activos pueden recorrer los caminos en bicicleta, practicar en el campo de golf o participar en una gymkhana con pruebas y acertijos repartidos por las instalaciones. Incluso existe la posibilidad de apuntarse a un curso de cocina impartido por el chef del hotel.

En un momento en el que muchas escapadas giran alrededor de las grandes ciudades o los destinos masificados, propuestas como la de Valdepalacios ofrecen una alternativa diferente. Un lugar donde el lujo no se entiende tanto como ostentación, sino como la posibilidad de pasar unos días con calma, rodeado de naturaleza y sin necesidad de salir de Castilla-La Mancha.

Eso sí, como ocurre con cualquier experiencia de este nivel, el precio también forma parte de la ecuación. Alojarse en Valdepalacios no está al alcance de todos los bolsillos, aunque existen distintas opciones según el tipo de estancia. Una noche puede costar desde unos 275 euros en las habitaciones más sencillas y superar los 600 euros en las categorías más exclusivas. Además, el hotel comercializa diferentes experiencias y paquetes que combinan alojamiento, gastronomía y algunas de sus actividades. Los precios parten de alrededor de 160 euros para disfrutar únicamente de una comida o cena en el restaurante y pueden superar los 1.400 euros en las propuestas más completas y exclusivas.

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