La candidatura “Paisaje dulce y salado de Sigüenza y Atienza” ha recibido este jueves el respaldo unánime del Consejo de Patrimonio Histórico, reunido en el Parador de Sigüenza, y avanza así hacia su posible reconocimiento como Patrimonio Mundial de la Unesco.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha destacado el “orgullo” que supone este aval conjunto de todas las comunidades autónomas, las autoridades estatales, el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento y la propia Comunidad Autónoma, lo que permite a la candidatura acceder a la siguiente y definitiva fase del proceso.
Durante la inauguración de la reunión, García-Page ha subrayado que “la fase en la que entramos es, además, la definitiva, es la que ya no tiene punto de retorno, salvo que decidiéramos abandonarlo nosotros”. El acto, que ha contado también con la presencia del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha servido para poner en valor el consenso alcanzado en torno a la propuesta, que ahora deberá ser evaluada por especialistas de la Unesco junto con responsables del Ministerio y de la Comunidad Autónoma.
A preguntas de los medios, el presidente autonómico ha explicado que “los que van a tener que poner en común la capacidad, la envergadura, de esta candidatura” serán ahora los expertos internacionales y nacionales, sobre la que él ha asegurado no tener “duda ninguna”.
García-Page ha detallado que, una vez emitido el informe preliminar, la candidatura “entra directamente a competir con el resto del mundo, asamblea tras asamblea, si no sale en una, saldrá en otra, de manera que no hay una fecha cierta”. Según sus previsiones, la evaluación previa de la Unesco podría producirse, “como muy pronto”, en otoño de 2027.
Hasta entonces, ha advertido García-Page, queda “un camino que esconde mucho trabajo”, centrado en la preparación de documentación y en tareas de “convencimiento”, que se abordarán “de forma intensa” pero “también con más discreción”. El presidente regional ha señalado que, superada la fase de preparación y articulación de la candidatura, se abre ahora una etapa “delicada”, dedicada a la evaluación internacional, en la que será necesario mantener el esfuerzo y reforzar la proyección exterior del proyecto.
En este sentido, el Gobierno regional contempla “incluso la posibilidad de poder ir en otoño a la Oficina de Patrimonio Mundial en París para volver a insistir y tocar los palos y los palillos necesarios para seguir avalando esta candidatura. Es importante no cejar en el empeño”, ha afirmado García-Page.
La candidatura de Sigüenza es la única en su categoría que ha recibido el aval del Consejo de Patrimonio Histórico. Ahora, la Unesco “tiene que hacer su trabajo”, ha señalado el presidente castellanomanchego, que se ha mostrado optimista, “por supuesto”.
García-Page ha incidido en que este reconocimiento supondría un estímulo para la conservación y promoción del patrimonio de la zona, además de un impulso para su desarrollo turístico, económico y social. El objetivo, ha remarcado, es “compatibilizar la protección del legado histórico con su sostenibilidad y aprovechamiento por parte del territorio”.



