Día de Castilla-La Mancha, o la importancia de cuidar de nosotros mismos

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Aquí nos gusta más una fiesta que una reivindicación y nos motiva más un día libre que un día para lucir ADN. Pero mañana es el Día de Castilla-La Mancha, para muchos un habitual regalo del calendario que permitía el primer puente de carretera y playa y que, por caprichos de 2026, este año toca compartirlo con un domingo del Señor como otro cualquiera.

Lo que celebramos como región es el día en el que nos dotamos de nuestro propio marco para construir nuestras propias reglas. Asumiendo que de salida no compartíamos raíces, que nuestra veintena de comarcas bebe su propia historia, que si Castilla no es La Mancha y al revés, que nuestras cinco provincias bailan solas y que el eterno debate sobre si el guion de Castilla-La Mancha nos une o nos separa, los últimos 40 años compartidos en esta casa, que es común y de todos, solo han servido para prosperar como colectividad.

Construir el edificio de una comunidad autónoma requiere muchos elementos, pero no podría vivir sin el encofrado legislativo. Y desde que somos, hemos sido siendo más a golpe de ley, algunas de ellas pioneras y de las que sacar pecho. Leyes que, de algún modo, han ayudado a pincelar nuestra identidad. Celebremos nuestro día con algunos ejemplos de preámbulos, artículos y exposiciones de motivos tan patrias como el Quijote.

LA UCLM, CUARENTONA Y DE LEY

La Universidad de Castilla-La Mancha está más lustrosa que nunca, en una semana en la que, además, cumple 40 años. Echar la vista atrás cuatro décadas e imaginarse las ciudades que albergan campus de esta institución académica basta para darse cuenta de la magnitud de lo que la UCLM vino a hacer a esta tierra.

La ley que dibujó el marco en el que la universidad habita desde entonces se firmó en el 82. Fue breve, tanto que recito su artículo primero de memoria: “Se crea la Universidad Castellano-Manchega”.

Un texto que servía como pistoletazo de salida a la reordenación de los centros y secciones delegadas de la entidad, a saber, todo un mes. Servía el escueto folio firmado por el rey Juan Carlos para mandatar que los colegios y escuelas universitarias de toda la región se integraran en las nuevas siglas.

Estaba en mantillas, ni presupuesto tenía, le tocaba crecer de cualquier manera. Pero tuvo que hacerlo año a año, curso a curso, y a raíz de rascar perras bajo los cojines de los sofás.

Se recogió entonces, y era ley, que los docentes con plaza obtenida en los centros integrados en la universidad pasarían directamente a ser parte de la plantilla de la misma. La UCLM fagocitaba así centros y plantillas ya existentes y los cosía para empezar a crecer y hacer crecer a toda una región.

¿Y desde entonces? Entre las mejores 250 universidades de menos de medio siglo, la número 15 a nivel nacional y entre las mil primeras del mundo según la ARWU. Más de 30.000 alumnos pasan por sus aulas en un año, uno de cada cuatro de fuera de nuestras entrañas. La cuenta es sencilla: la UCLM fabrica 7.500 castellanomanchegos de corazón cada año.

UN CUARTO DE SIGLO DE LA TELE REGIONAL

Lo que nace como servicio público no siempre cae de pie, y no siempre asume esa función con la elegancia debida. En Castilla-La Mancha, su radio regional cumple justo hoy 25 años. Meses después, llegaron las primeras emisiones de televisión. Hoy por hoy, con una parrilla consolidada, unas caras reconocibles y una propuesta innegociable, se ha convertido en la compañera de viaje de miles de paisanos. No hay fiesta de pueblo de nuestra región que no haya tenido su espacio en las ondas que salen de la calle Río Guadalmena, no hay oficio artesano que no haya sido retratado, no hay plato típico que no se haya cocinado ante sus cámaras.

Para que todo esto fuera posible, un año antes, un 26 de mayo de 2020, el Parlamento regional apretó la primera luz verde para que el proyecto echara a andar. El desarrollo al que se enfrentaba entonces el sector de la radiodifusión, arrastrado por la rapidez con la que avanzaba la tecnología, pasando de lo analógico a lo digital, obligaba a repartir cartas de nuevo.

No solo eso cambiaba. La realidad social y todos y cada uno de los medios de comunicación que poblaban la parrilla se enfrentaban, además, a nuevas posibilidades, con las cadenas privadas acabando de cumplir su primera década de vida. El ecosistema de medios empezaba a vislumbrar un futuro en el que los grandes grupos dominarían, y las autonómicas pioneras y vecinas ya acumulaban un éxito que por poco nos fagocita.

Fue entonces cuando Castilla-La Mancha tomó conciencia de que vertebrar la comunidad autónoma bien valía un mando a distancia. Un texto legislativo que, para más, casaba a la perfección con el artículo 4 del Estatuto que nos alumbró, aquel que rezaba que todos los ciudadanos tenían que acceder a niveles educativos y culturales que pudieran realizarles personalmente.

Y así, con la creación de eso que se llamó “el Ente”, se daba personalidad jurídica a una entidad que arrancara de manera autónoma, pero con control parlamentario, la nueva senda que abriría las puertas a una información local propia y, a la postre, identitaria.

PIONEROS POR LA IGUALDAD…

Cuando a una ley se le cuelga el apellido de pionera, hay que parar a preguntarse el porqué. En Castilla-La Mancha podemos lucir con mucho orgullo ser los impulsores de la ley contra la violencia machista más avanzada de las que todavía se han promulgado.

El objetivo, y así se explicó en su día, no era otro que alcanzar un concepto aún lejano, el de “igualdad real”, para el que, a la vista está, faltan todavía muchas iniciativas ambiciosas.

Una ley que nació en 2010, 31 años después de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres. Un abismo en el tiempo y en la distancia, insalvable todavía hoy en día.

Las directivas europeas y las jurisprudencias que nos tocaban ya enseñaban el camino, pero fue Castilla-La Mancha la que cogió el estandarte y dio dos pasos hacia adelante. La doctrina era sencilla: mujeres y hombres somos iguales.

La igualdad efectiva ya estaba vigente en el plano nacional desde 2007, pero ninguna región había decidido ser protagonista. En Castilla-La Mancha ya se habían escrito distintas herramientas que buscaban arrimarse de algún modo a esa igualdad. Un plan de empleo integrado, cuatro planes de igualdad de oportunidades, reservas para ellas a la hora de la contratación pública o un Consejo de las Mujeres ya se habían erigido como píldoras que enseñaron la patita de una intención decidida.

No solo eso. La ley de prevención de malos tratos, la ley contra la violencia de género o la ley que mandaba la paridad electoral a nivel autonómico ya fueron ejemplos de los que presumir.

Para esta ley, que apunto está de cumplir la mayoría de edad, se incluían medidas que también contemplaban a quien nadie contemplaba antes: las mujeres víctimas de trata y comercializadas sexualmente.

… Y PIONEROS CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA

No fue suficiente. La igualdad no llegaba, aunque se acercaba a paso de hormiga. En ese compromiso adquirido por una igualdad real que se sigue resistiendo, y con estadísticas que siguen siendo insoportables, Castilla-La Mancha volvió a legislar para hacer gala de su intención de cercar el problema estructural que nos afecta a todos.

La fórmula esta vez, en una ley de nuevo aplaudida, vino por la vía de dotar de más herramientas a las entidades locales para poder hacer frente a esta forma de terrorismo.

Esta normativa lo era de premisa sencilla, y no era otra que ensanchar el compromiso con la igualdad de todo un territorio. Una igualdad que, estaba claro, no lo sería nunca si no se eliminaba la violencia machista.

El texto legislativo tocaba entonces teclas que llamaban a la unión de fuerzas de todos aquellos que no son violentos ni machistas. La ley apuntaba y lo hacía para apelar. A políticos, a profesionales, a educadores, a empresarios, a los medios de comunicación, a todos los que pudieran tener a mano una palanca para remar en la misma dirección.

Los legisladores pretendieron entonces, y fue de admirar, que esta nueva herramienta abarcara todas las variables de la violencia machista, en todos y cada uno de los ámbitos en los que se presenta, que son todos. De lo privado a lo público.

Un enfoque integral para que todas las administraciones pudieran disponer de los resortes necesarios para combatir la lacra y paliar sus efectos, conformando un ecosistema de redes preparado para una respuesta rápida.

De entre todas las novedades, una prevalece: las ayudas a huérfanos por violencia machista, un mimbre sacado de la manga que empezó por 4.000 euros anuales y que se extendió hasta los 7.200, solo con la intención de no dejar caer a nadie. Y así sigue siendo.

LA LEY DEL CIRCULITO

Una tierra que se adapta es una tierra que prospera. La resiliencia es un valor al alza, y conseguirla como pueblo es casi una obligación.

En 2019, Castilla-La Mancha fue también la primera en meterle mano a qué hacer con los residuos que generábamos, adelantándonos así a lo que harán todos los demás que vengan a transitar ese camino.

Fomentar una transición sostenible con el leitmotiv de valorizar las materias primas secundarias es el germen de un futuro que ya se escribe con la estadística que nos erige como la región que más energía renovable produce, y lo que falta.

Menos desperdicio, más investigación, productos más duraderos y ser palanca hacia la bandera verde son las intenciones de una legislación que ya están imitando en toda Europa.

De todas las cosas que persigue y consigue, incluye el estímulo empresarial y, lo que es más, obliga a todas las administraciones a predicar con el ejemplo.

Ley que sirve para abrir el debate que tardará en cerrarse, y solo lo hará en ese preciso momento en el que nadie discuta que seguir adelante pasa por apuntalar nuestros recursos.

Cinco leyes que demuestran que la identidad también se construye a base de luz verde en el Parlamento, aunque suene aburrido, aunque suene poco útil, aunque suene lejano… Todo suma. Feliz Día de Castilla-La Mancha.

Humberto del Horno
Humberto del Hornohttps://somosclm.com
Humberto del Horno (Cuenca, 1985), licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, llegó en 2011 a la Delegación de Europa Press en Castilla-La Mancha, que dirige desde 2013. Actualmente compagina este cargo con columnas en La Tribuna de Cuenca y El Digital de Albacete, además de colaborar en tertulias de Radio Castilla-La Mancha y en el programa Estando Contigo de la televisión regional.

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