Una joya escondida de Albacete busca 35.000 euros para no desaparecer: lanzan una campaña para restaurar el trampantojo de Isso

La iniciativa de micromecenazgo permanecerá abierta hasta el 25 de julio con el objetivo de recuperar una de las pinturas murales más singulares de la provincia, obra del siglo XVIII de Pablo Sistori

Hay joyas del patrimonio que pasan desapercibidas durante años, escondidas en pequeños pueblos, pero cuyo valor artístico es incalculable. Una de ellas se encuentra en Isso, una pedanía de Hellín, donde una singular pintura del siglo XVIII lucha contra el paso del tiempo. Ahora, vecinos e instituciones han decidido unir esfuerzos para evitar que esta obra desaparezca.

Hispania Nostra, la Parroquia de Santiago Apóstol y los vecinos de Isso han puesto en marcha una campaña de micromecenazgo para financiar la restauración del trampantojo que preside el templo parroquial. La iniciativa permanecerá abierta hasta el 25 de julio de 2026 y busca reunir al menos 25.000 €, aunque la cifra óptima se ha fijado en 35.000 € para poder avanzar con mayor amplitud en una intervención cuyo presupuesto total supera los 45.000 €. De momento, la campaña ya suma más de 50 aportaciones y ha superado los 4.500 € recaudados.

El trampantojo fue realizado en el siglo XVIII por el pintor Pablo Sistori y es uno de los escasos ejemplos de su obra conservados en la provincia de Albacete. Además, es el que presenta un estado de conservación más delicado.

Una joya escondida de Albacete busca 35.000 euros para no desaparecer: lanzan una campaña para restaurar el trampantojo de Isso
Imagen: Hispania Nostra

Una arquitectura pintada que crea una ilusión óptica

Un trampantojo es una técnica pictórica que juega con la perspectiva, la luz y las sombras para hacer creer al espectador que una superficie plana tiene profundidad o que existen elementos arquitectónicos que, en realidad, no están ahí.

En el caso de Isso, la pintura recrea un gran retablo mediante una compleja arquitectura pintada que consigue transmitir sensación de volumen y profundidad. Este tipo de composiciones se popularizó durante el siglo XVIII, cuando las limitaciones para construir retablos de madera —por el riesgo de incendios en los templos— favorecieron el desarrollo de estas soluciones pictóricas.

El paso del tiempo y la Guerra Civil han dejado una profunda huella

La obra nunca ha sido sometida a una restauración integral desde que fue creada. Con el paso de los siglos, la suciedad acumulada, las humedades y distintos episodios históricos han deteriorado de forma importante la pintura.

Entre los daños más visibles figuran las manchas de humo provocadas durante la Guerra Civil, cuando en el interior de la iglesia ardieron bancos, puertas, imágenes y otros elementos de madera. Ese humo quedó adherido a la superficie, apagando los colores originales y reduciendo el efecto tridimensional que buscó el artista.

El trampantojo también conserva varios impactos de bala y, en alguno de ellos, todavía permanece incrustado el proyectil en el muro.

A estos daños se suman diversas grietas, entre ellas una de gran tamaño que asciende desde el camarín, atraviesa el centro de la composición y llega hasta la Cruz de Santiago situada en la parte superior. Además, la presencia de un zócalo de mármol instalado en la zona inferior dificulta la transpiración del muro, favoreciendo la aparición de humedades que continúan afectando a la pintura.

La restauración prevista contempla la limpieza de la obra, la consolidación de las zonas deterioradas, la reintegración de las pérdidas de volumen y color, así como la retirada del zócalo de mármol. La intervención seguirá criterios de mínima actuación, respeto a la obra original y utilización de materiales reversibles.

Con estos trabajos se pretende frenar el deterioro, recuperar el aspecto original del trampantojo y conservar una de las obras artísticas más singulares que se conservan en la provincia de Albacete.

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