La finca Frutika ha acogido este martes la presentación de resultados del proyecto europeo LIFE Triplet, una iniciativa que aplica digitalización, sensorización, datos e inteligencia artificial para mejorar la eficiencia del regadío y la gestión de nutrientes en explotaciones agrícolas. El acto ha contado con la intervención de Alejandro Pérez, catedrático de la Universidad Politécnica de Cartagena y coordinador del proyecto; Claudia Guerrini, miembro de la Comisión Europea vinculada al programa LIFE; y José Joaquín Gómez, presidente de la Comunidad de Usuarios Mancha Occidental II y vicepresidente de FENACORE.
LIFE Triplet trabaja en distintas cuencas hidrográficas españolas, entre ellas Guadiana, Júcar y Segura, con el objetivo de avanzar hacia una fertirrigación más eficiente y sostenible. El proyecto busca monitorizar el desarrollo de los cultivos, controlar el estado del suelo, optimizar el uso del agua y los fertilizantes y facilitar la toma de decisiones mediante herramientas digitales, sensores, imágenes de satélite y drones.
Alejandro Pérez explicó que el proyecto “consiste en digitalizar el manejo del agua en diferentes cuencas hidrológicas localizadas en España” y en cultivos representativos de cada territorio. En esta parcela demostrativa, los ensayos se han desarrollado en pistacho, uva de vinificación y melón.
El coordinador de LIFE Triplet subrayó que el objetivo no es solo incorporar tecnología, sino acompañar al agricultor en el uso de nuevas herramientas. “Estamos digitalizando no solo el manejo del agua, sino también el manejo de nutrientes”, señaló Pérez, que destacó el papel de la sensorización, los datos y “sobre todo, la inteligencia artificial”, ya aplicada en las fincas participantes.
Uno de los resultados más relevantes ha sido la reducción del tiempo de riego de cinco horas a dos horas y media. Pérez precisó que, en una zona con dotaciones hídricas muy limitadas, la prioridad no es simplemente reducir el agua aplicada, sino mejorar su disponibilidad para el cultivo.
“Aquí no pretendemos optimizar o reducir el agua, sino mejorar la disponibilidad del agua para las raíces”, afirmó. Según explicó, con riegos más largos parte del agua “se drenaba” o “se percolaba”, mientras que la nueva estrategia permite mantener el sistema radicular hidratado de forma más continua y con una mejor disponibilidad de nutrientes.
El trabajo técnico también ha estado condicionado por las características del suelo, con una capa petrocálcica situada a unos 40 o 50 centímetros de profundidad. Esta circunstancia, indicó Pérez, ha dificultado el conocimiento de la capacidad del terreno para retener agua y nutrientes, aunque los ensayos han permitido mejorar la eficiencia en el consumo de agua por parte de los cultivos.







Entre los datos recogidos por el proyecto figuran el contenido de agua en el suelo a distintas profundidades, la cantidad de agua utilizada en cada finca, el potencial matricial, la climatología, las fases fenológicas del cultivo y la evolución de la huella hídrica y la huella de carbono. “Hemos calculado la huella hídrica en tiempo real, que es un tema muy importante a nivel europeo, cuantificar la sostenibilidad”, señaló Pérez.
La información del proyecto destaca, además, que LIFE Triplet pretende programar estrategias de gestión sostenible en cultivos hortícolas y leñosos, aumentar la eficiencia en el uso del agua y los fertilizantes, mejorar la calidad del agua de riego subterránea y facilitar la detección de necesidades del cultivo mediante modelos predictivos y monitorización en tiempo real. También incluye acciones para evaluar el impacto de la fertirrigación sostenible en el crecimiento, la producción, la calidad del rendimiento y la reducción de la huella ecológica.
Pérez insistió en que la tecnología solo resulta útil si se adapta a la realidad de quienes trabajan en el campo. “Se trata de acompañar al agricultor, al que sabe, al que conoce el cultivo, junto con los regantes y los usuarios”, afirmó. También agradeció la implicación de la Comunidad de Usuarios Mancha Occidental II y de la finca Frutika, que recibirán una bandera oficial LIFE como reconocimiento a su participación en el proyecto.
Claudia Guerrini explicó que LIFE es un programa europeo dedicado desde 1992 al medio ambiente y al clima. “El programa LIFE se ocupa desde 1992 totalmente de medio ambiente y clima”, indicó. La representante de la Comisión Europea señaló que España, junto con Italia, se sitúa entre los países con mayor número de proyectos LIFE y mayor presupuesto acumulado dentro de este programa.
Guerrini destacó que LIFE Triplet fue seleccionado por su alineación con los objetivos europeos en materia ambiental y climática, pero también por la implicación directa de los agricultores. “El programa LIFE es un programa del pueblo, es un programa que se construye desde abajo”, afirmó. Según añadió, la Comisión Europea valora que los proyectos permitan conocer de primera mano “lo que los ciudadanos hacen, dicen, piensan” y los problemas que afrontan en el territorio.
Por su parte, José Joaquín Gómez calificó como “un orgullo” que un proyecto de este alcance se desarrolle en la zona de Mancha Occidental II, marcada por una fuerte presión sobre los recursos hídricos y por exigencias medioambientales crecientes.
“Es una zona de las más deprimidas de España, con unas exigencias cada vez medioambientales más fuertes”, señaló Gómez, que recordó la necesidad de cumplir con la Directiva Marco del Agua y con los límites vinculados a los nitratos. Para el presidente de la Comunidad de Usuarios Mancha Occidental II, “la optimización es una obligación y una necesidad”.
Gómez defendió que la digitalización, la monitorización y el uso de metadatos deben incorporarse a la gestión ordinaria del regadío. “Tenemos que intentar producir más con menos recursos y cada vez son más escasos”, afirmó.
Según explicó, los resultados obtenidos apuntan a “un ahorro de a partir de un 20 % en consumo”, una cifra que consideró especialmente importante en un contexto de incertidumbre. “Este proyecto nos da un poco de luz”, añadió.
El presidente de la comunidad de usuarios trasladó también la preocupación de los regantes por la disponibilidad futura de agua. “Cada vez hay más incertidumbre, sobre todo por la disponibilidad del recurso”, señaló. A su juicio, la garantía hídrica a medio y largo plazo es “el gran hándicap” del sector agrícola y una cuestión que afecta al conjunto de la sociedad castellano-manchega.
LIFE Triplet no finaliza con esta presentación de resultados. Gómez explicó que ahora comienza una fase orientada a trasladar la información obtenida a los usuarios y facilitar su aplicación en más explotaciones. “El proyecto no termina aquí. Ahora hay que lanzar todos los resultados, volcar toda la información a los usuarios y aprovecharnos de esta herramienta”, afirmó.
En conjunto, LIFE Triplet cuenta con un presupuesto superior a los tres millones de euros, financiado en un 60 % con fondos europeos, y abarca unas 208.000 hectáreas en las tres cuencas participantes. En el ámbito de Mancha Occidental II, la superficie vinculada a los ensayos se sitúa en torno a las 300 hectáreas.
