s√°bado, 13 abril, 2024

Curiosidades de la historia: Sócrates

Hay ciento de anécdotas muy curiosas y divertidas

La historia conocida tiene tambi√©n una ‚Äúintrahistoria‚ÄĚ, con cientos de an√©cdotas curiosas sobre los distintos personajes hist√≥ricos, an√©cdotas que, si bien no afectaron al desarrollo de la historia en s√≠, son una informaci√≥n divertida que nos puede dar una idea del car√°cter y forma de ser de ciertos personajes, que s√≠ fueron importantes dentro del desarrollo de nuestra historia.

Hay cientos de an√©cdotas muy curiosas y divertidas, que creemos que pueden ser del inter√©s de nuestros lectores, por eso hemos creado esta secci√≥n que llamaremos ‚ÄúCuriosidades de la historia‚ÄĚ en la que cada semana contaremos distintas an√©cdotas sobre algunos personajes hist√≥ricos.

Algunas anécdotas sobre Sócrates

El gran padre de la Filosofía; el ateniense Sócrates, que vivió cinco siglos antes de Cristo, es una figura fascinante y casi mítica. Existen diversas interpretaciones de su persona y de su doctrina, tiene en su haber decenas de anécdotas, contadas por sus discípulos, especialmente Platón. He aquí algunas de ellas.

Se sabe que Xantipa, su mujer, ten√≠a mal car√°cter y era insoportable. Le preguntaban a S√≥crates si se hab√≠a dado cuenta de del mal car√°cter de Xantipa antes de casarse con ella. √Čl contest√≥: ¬ęS√≠, si me cas√© con ella fue por su mal car√°cter¬Ľ. -¬ę¬ŅPero te gusta vivir con una mujer as√≠?¬Ľ, respondi√≥ su interlocutor; a lo que el fil√≥sofo respondi√≥; ¬ęLo que que me gustaba era aprender todos los d√≠as de una persona con un car√°cter tan malo. No hay escuela mejor que el trato con los dem√°s¬Ľ.

Cuando estaba en la c√°rcel, ya condenado a muerte, su mujer Xantipa fue a visitarle. Y a pesar de la forma poco afectuosa en que le hab√≠a tratado siempre se ech√≥ a llorar. Y S√≥crates le dijo: ¬ęNo llores, todos estamos condenados a muerte por la naturaleza¬Ľ. -¬ęPero a ti te han condenado injustamente¬Ľ, le contesto su esposa, a lo que el fil√≥sofo contest√≥: ¬ę¬ŅEs que te parece menos lamentable que me hubiesen condenado justamente?¬Ľ.

Un d√≠a, un rico ateniense encarg√≥ a S√≥crates la educaci√≥n de su hijo. √Čste le pidi√≥ por aquel trabajo quinientos dracmas. Al rico le pareci√≥ mucho dinero. ¬ęPor ese dinero puedo comprarme un asno¬Ľ. Contest√≥ el rico prohombre. A lo que el fil√≥sofo ateniense le contest√≥: ¬ęTienes raz√≥n. Te aconsejo que lo compres, y tendr√°s dos¬Ľ.

Un d√≠a S√≥crates quiso dar una vuelta por el mercado de su ciudad natal. El fil√≥sofo contempl√≥ con asombro la gran variedad de productos a la venta (perfumes de Persia, joyas de Egipto, telas de la India, cer√°micas de Jonia, etc). El gran fil√≥sofo era muy conocido en la ciudad, por lo que todos los comerciantes reclamaban constantemente su atenci√≥n ofreci√©ndole sus productos. En cierto momento S√≥crates coment√≥ a su acompa√Īante: ‚ÄúCiertamente, yo no sab√≠a que en el mundo hubiera tantas cosas que no me sirven para nada‚ÄĚ.

Posiblemente hoy en d√≠a, en el que las redes sociales y la publicidad nos bombardean con cosas que no necesitamos, la filosof√≠a de S√≥crates sea m√°s importante a√ļn.

Manuel Buendía Pliego
Manuel Buendía Pliego
Persona inquieta y multidisciplinar. Artista pl√°stico, profesor de dibujo y acuarela, dise√Īador, gastr√≥nomo, y escritor aficionado. Ha publicado en distintos medios digitales varios relatos, tambi√©n ha publicado un libro de microrrelatos junto a Carlos Naranjo, y est√° trabajando en varios proyectos editoriales.
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