lunes, 20 mayo, 2024

Federico Mart√≠n Bahamontes. Adi√≥s al primer gran h√©roe del deporte espa√Īol

'El √Āguila de Toledo', fallecido a los 95 a√Īos, vol√≥ por encima de leyendas como Jacques Anquetil para coronarse en el Tour de Francia de 1959

Era 1959. El Real Madrid acababa de levantar su cuarta Copa de Europa consecutiva. Espa√Īa comenzaba a salir de las estrecheces provocadas por la Guerra Civil y uno de aquellos ni√Īos de la posguerra, Federico Mart√≠n Bahamontes, se convert√≠a el 18 de julio, d√≠a de paga extra para los espa√Īoles en conmemoraci√≥n del golpe de Estado, en la primera leyenda del deporte espa√Īol.

Nacido el 9 de julio de 1928 en la localidad toledana de Santo Domingo-Caudilla como Alejandro, fue uno de sus tíos, llamado Federico, el que decidió que pasaría a la historia con su nombre. Se formó como aprendiz de carpintería, pero su amor por las dos ruedas comenzó a fraguarse en el taller de bicicletas del ciclista Moisés Alonso.

Sobre la bicicleta completaba sus ingresos, en una √©poca de penurias econ√≥micas, con el estraperlo, y aquellas largas distancias de m√°s de 30 kil√≥metros de ida y otros tantos de vuelta empezaron a moldear el ciclista que a√Īos m√°s tarde arrasar√≠a en la monta√Īa.

Sus primeros √©xitos llegaron a finales de los cuarenta con la Vuelta a √Āvila, donde se proclam√≥ vencedor de la general y se coron√≥ como mejor escalador, y poco a poco fue dando pasos hasta convertirse en profesional en 1954, a√Īo en el que debut√≥ en la ronda que le har√≠a pasar a la historia: el Tour de Francia.

All√≠ se gan√≥ fama de exc√©ntrico para los medios internacionales cuando durante la 17¬™ etapa, tras sufrir una aver√≠a en la bicicleta y con m√°s de dos minutos de ventaja sobre sus rivales en la cima de La Rom√®yre, se permiti√≥ pedirse un helado mientras esperaba asistencia. ¬ęCon dos bolas¬Ľ, le dijo al tendero mientras sujetaba el cucurucho.

Se coron√≥ como rey de la monta√Īa y sus ganancias le permitieron abrir una tienda de bicicletas en su ciudad, cuyo escudo, con un √°guila bic√©fala, servir√≠a a un periodista deportivo extranjero para dotar a Bahamontes de su legendario sobrenombre: ‘El √Āguila de Toledo’.

Mientras, en Espa√Īa, su enemistad con el tambi√©n ciclista Jes√ļs Loro√Īo comenz√≥ a ser m√°s que evidente; su lucha fue encarnizada en la Vuelta a Espa√Īa de 1957, que ganar√≠a el vizca√≠no por delante del toledano, que se llevar√≠a la clasificaci√≥n de la monta√Īa -que tambi√©n hab√≠a logrado el a√Īo antes en el Giro de Italia-, un logro que repetir√≠a en 1958 en la ronda espa√Īola y en la gala.

Su carrera dio un giro radical durante una partida de caza con galgos en Toledo con el legendario Fausto Coppi, que le convenci√≥ de que no ten√≠a que conformarse con la monta√Īa y de que ten√≠a condiciones de sobra para reinar en la general de la ‘Grande Boucle’. En las filas del Tricofilina-Coppi afront√≥ la Vuelta de 1959, en la que termin√≥ abandonando, pero la semilla estaba plantada.

El Tour se corr√≠a con equipos nacionales, y en el de 1959 todav√≠a tuvo que hacer frente a otro esc√°ndalo; el seleccionador Dalmacio Langarica eligi√≥ a Bahamontes y a Antonio Su√°rez como jefes de filas, lo que provoc√≥ la renuncia de Loro√Īo, que incluso fue sancionado con dos meses sin competir por agredir al t√©cnico.

Bahamontes mantuvo el tipo en el llano, y en la contrarreloj de la quinta etapa atenu√≥ el da√Īo al perder solo dos minutos con el m√≠tico Jacques Anquetil, que entonces ya hab√≠a ganado uno de sus cinco Tours (1957, 1961, 1962, 1963 y 1964). Con la llegada de los Pirineos, empieza a marcar terreno, y en el Puy de D√īme asesta el golpe en la cronoescalada. En los Alpes, camino de Grenoble, se viste por fin de amarillo.

Ya no soltar√≠a el maillot de l√≠der hasta Par√≠s, donde se confirm√≥, por delante de los franceses Henry Anglade y Anquetil, primer campe√≥n espa√Īol de la ronda gala, un hito en una Espa√Īa nada acostumbrada a sacar pecho. A su llegada a Toledo fue aclamado por una multitud enfervorizada mientras atravesaba las calles a bordo de un coche descapotable, un recorrido que reprodujo en su homenaje en 2018.

Tras aquel gran √©xito, fue segundo en la edici√≥n del Tour de 1963, por detr√°s de Anquetil, y tercero en la de 1964, tambi√©n ganada por el ‘Ma√ģtre Jacques’ y con Raymond Poulidor segundo. Se retir√≥ en 1965, con un balance de 11 victorias de etapa en grandes vueltas -siete en el Tour, tres en la Vuelta y una en el Giro- y con nueve grandes premios de la monta√Īa, seis de ellos en la ‘Grande Boucle’.

Tras su retirada se hizo cargo de su tienda de bicicletas y promovi√≥ la organizaci√≥n de la Vuelta a Toledo, y solo volvi√≥ a subirse a la bici en el homenaje al malogrado Luis Oca√Īa, que sigui√≥ sus pasos conquistando el Tour de 1973. La carrera francesa le homenaje√≥ con motivo de su centenario proclam√°ndole el mejor escalador de su historia.

Adem√°s de Oca√Īa, Pedro Delgado, Miguel Indurain, √ďscar Pereiro, Alberto Contador y Carlos Sastre emularon su haza√Īa convirti√©ndose en campeones de la ronda gala. Para todos ellos, ‘El √Āguila de Toledo’ abri√≥ camino.

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