jueves, 22 febrero, 2024

Retos de futuro de los servicios de juventud en Espa√Īa tras el COVID

El 17 de abril se celebra el Día Europeo de la Información Juvenil

El Covid-19 ha cambiado nuestras vidas. En unos cuantos meses, hemos visto aprobar 5 estados de alarma, han cambiado nuestros horarios, nuestras rutinas y se han alterado nuestras libertades. Cambi√≥ la forma de socializar, nos llevamos la oficina a casa, descubrimos el valor del teletrabajo, comprendimos lo que eran los trabajadores esenciales y valoramos m√°s que nunca a nuestros servicios p√ļblicos de salud, que actuaron heroicamente. El Covid ha supuesto un momento de cambio, inesperado, trascendental, que nos plantea retos a corto, medio y largo plazo a quienes trabajamos con personas j√≥venes en los servicios de informaci√≥n juvenil y de juventud en Espa√Īa, y, probablemente, en el mundo.

En nuestro pa√≠s existen, bajo regulaci√≥n auton√≥mica, unos 3.200 servicios de juventud que atienden en materia de informaci√≥n a las personas j√≥venes. Nacieron inspirados en los centros de juventud de B√©lgica y Francia durante la Transici√≥n y act√ļan siguiendo los principios de la Carta Europea de Informaci√≥n Juvenil, rebautizada y actualizada en Lisboa en el a√Īo 2018.

Hoy, en plena pandemia, los servicios de información juvenil (SIJ) desarrollan su quehacer diario teniendo en cuenta la realidad de las personas jóvenes. Jóvenes que mostraron su implicación y compromiso, a través de diversas acciones voluntarias, durante el confinamiento, pero que aparecen hoy en discursos extendidos, que aluden a una falta de responsabilidad hacia la crisis sanitaria que estamos viviendo.

As√≠, durante este a√Īo largo, los servicios de informaci√≥n juvenil han tenido que cambiar o adaptarse a los nuevos retos que una juventud confinada y estigmatizada les demandaba.

¬ŅC√≥mo puede adaptarse un centro de juventud a la pandemia y a la post-pandemia? Esta es la pregunta que nos hacemos en esta jornada y que quiz√°s podamos responder si analizamos c√≥mo se han ido transformando estos servicios durante el √ļltimo a√Īo.

En un primer momento, durante el estado de alarma, los servicios p√ļblicos debieron adaptarse al confinamiento, realizando una transformaci√≥n digital de los centros y puntos de informaci√≥n juvenil, cambiando asesor√≠as y actividades presenciales, por jornadas y talleres online, v√≠a Zoom o Facebook Live. Fue un agitado recorrido, de lo offline a lo online. Y no fue un proceso tan sencillo como pudiera parecer. Los SIJ part√≠an de un contacto f√°cil y habitual con los j√≥venes, con corresponsal√≠as juveniles en los centros educativos y muchos trabajadores (unos 4.000, en Espa√Īa) que realizan tareas en los espacios juveniles, pero tambi√©n en las calles. Durante los primeros tres estados de alarma, todo era √ļnica y exclusivamente online. El correo electr√≥nico y el tel√©fono volvieron a ser medios de comunicaci√≥n imprescindibles, las p√°ginas web eran el ‚ÄúTesoro de Sauron‚ÄĚ y los canales de YouTube algo as√≠ como ‚Äúla m√°gica escoba de Harry Potter‚ÄĚ.

Superados esos primeros meses, volvieron a abrirse ciertos espacios juveniles y hubo que acostumbrarse entonces a un nuevo t√©rmino: ‚Äúcon cita previa‚ÄĚ. Los centros segu√≠an siendo servicios abiertos, sin excepci√≥n, a todos los j√≥venes, pero con la necesidad de concertar cita previa.

En el verano de la nueva normalidad, fueron muy pocos los que se atrevieron con las medidas vinculadas a la realizaci√≥n de actividades de tiempo libre dirigidas a la poblaci√≥n infantil y juvenil. La pandemia tambi√©n cambi√≥ los campamentos tradicionales de verano, y se apost√≥ por nuevas modalidades para el ocio estival de ni√Īos y adolescentes, como los campamentos virtuales y urbanos.

En septiembre, el hecho de volver a las aulas signific√≥ un nuevo cambio y junto al ‚Äútodo online‚ÄĚ y al ‚Äúcon cita previa‚ÄĚ los servicios de informaci√≥n juvenil pudieron recuperar la relaci√≥n m√°s directa con las y los j√≥venes. Muchos centros, sobre todo los de municipios de peque√Īo y mediano tama√Īo, encontraron en los centros educativos una forma de llegar de nuevo a la gente joven, algo que pod√≠an compaginar con la atenci√≥n telef√≥nica y los mensajes de aplicaciones de mensajer√≠a instant√°nea. Y creemos que esa relaci√≥n de los servicios de informaci√≥n juvenil con las personas j√≥venes, a trav√©s de los centros donde estudian, va a determinar el presente y el futuro de los servicios de juventud.

El √ļltimo Informe de la Juventud en Espa√Īa, presentado hace unas semanas, nos habla de una juventud online. Por lo que toca al uso de internet entre la juventud, se constata que aproximadamente el 75% de los y las j√≥venes est√°n, como poco, entre dos y tres horas diarias conectados a la red. Las actividades que realizan con m√°s asiduidad son conectarse a las redes sociales, escuchar m√ļsica y ver pel√≠culas/series o consultar noticias. Por debajo de estas se encuentra el casi 70% de la juventud que usa internet para sus trabajos escolares o el 50% que usa internet para jugar a videojuegos.

Lokinn

Durante la pandemia, los SIJ han visto c√≥mo ha mejorado su interacci√≥n en redes sociales y c√≥mo han aumentado, de forma significativa, las consultas a trav√©s de mensajes en WhatsApp. Y probablemente ‚Äďseg√ļn confiesan algunos profesionales- muchas de esas consultas nunca se hubieran producido de forma presencial. El audio de WhatsApp o el mensaje en Instagram son formas r√°pidas y an√≥nimas que, en localidades peque√Īas donde todas las personas se conocen, han permitido ayudar m√°s f√°cilmente a j√≥venes con dudas, por ejemplo, en temas de salud o sexualidad que dan cierto reparo de exponer cara a cara.

Cada día más servicios de información juvenil incorporan WhatsApp como canal de contacto con las y los jóvenes de su localidad, debido a su dinamismo y universalidad.

La opci√≥n de digitalizar las consultas se est√° volviendo cada vez m√°s com√ļn entre los profesionales. La informaci√≥n juvenil se presta a esta transformaci√≥n digital. Las videoconsultas y la mensajer√≠a instant√°nea no solo pueden resolver dudas, sino que pueden mejorar la experiencia con el joven.

Pero es que adem√°s, lo online ha cambiado los destinatarios posibles de las acciones informativas y formativas de los centros. Unas jornadas sobre salud mental organizadas por un centro de Albacete, por ejemplo, pueden tener entre sus asistentes a chicos de Ibiza o de Madrid. Todo se amplifica. No hay distancias.

Y para completar la jugada, el modelo semi-online, viene a aportar más ventajas, porque el mismo taller donde hoy asisten jóvenes de forma presencial, puede ser grabado en streaming, y otras personas jóvenes pueden realizar ese taller de forma no presencial en su casa, por seguridad anticovid, o porque no quieren perder tiempo en el desplazamiento.

De igual manera, han aparecido nuevas formas de difusi√≥n de la informaci√≥n, como los canales de Telegram, que cada d√≠a consiguen m√°s usuarios, y aunque muchos de ellos no sean j√≥venes, s√≠ son personas que necesitan informaci√≥n sobre temas relacionados con el empleo y la formaci√≥n. Materias que, seg√ļn un estudio publicado por el Instituto de la Juventud de Espa√Īa (Injuve) en 2019, aparecen como las m√°s demandadas por los j√≥venes en los SIJ, junto con la movilidad.

Resumiendo, estos cambios en los servicios de juventud, en los que estamos y los que vienen, significan una mayor interrelación con los centros educativos, implican una mayor digitalización en las actividades realizadas, y un cambio en la forma de proveer información veraz y de calidad, tanto a través de las respuestas a consultas informativas, como al trabajo que se realiza desde las asesorías. Hoy es habitual ver cómo los centros más grandes pueden atender, a través de una plataforma virtual, a jóvenes que necesitan orientación sobre sus estudios o resolver sus dudas sobre el alquiler de su vivienda.

Y por √ļltimo, quisiera dejar planteadas algunas cuestiones que seguro que a lo largo de esta ma√Īana vamos a hablar de ellas:

  • Si debemos atender a los j√≥venes tanto de forma presencial como de forma online ¬ŅC√≥mo debemos adaptar nuestros espacios?
  • Si en las acciones online son abiertas, ¬Ņqu√© respuesta debemos dar a los j√≥venes de otras localidades que utilizan nuestros recursos en formato online? ¬ŅY de otras edades?
  • ¬ŅHacia d√≥nde debe ir la formaci√≥n de las personas que trabajan con una juventud online?

José Alberto Crespo
Doctor en economía y técnico en información juvenil

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