viernes, 19 abril, 2024

Dicen que el folk es cosa de frikis. Así sea

Hablamos de folk casi en voz baja, como pidiendo disculpas por manchar de barro las calle a los que andan en mocasines de adoquín en adoquín

Llevamos casi veinte a√Īos de siglo XXI, Google Maps es capaz de llevarnos con exactitud hasta la √ļltima farola del tendido el√©ctrico, los balcones andan forrados de banderas y, sin embargo, seguimos sin tener ni idea de d√≥nde estamos. Siempre que me siento enfrente de alg√ļn cr√≠tico, periodista, m√ļsico o productor le hago la misma pregunta y la respuesta es la misma, un leve balbuceo y cuatro palabras inconexas.

Est√° bien visto ser un erudito musical ecl√©ctico que sabe y habla de pop, rock, soul, jazz, blues, cl√°sica, √≥pera o flamenco. Tambi√©n cruzamos fronteras sin ning√ļn tipo de complejo para disfrutar del afro jazz, la cumbia o el ballenato, mostr√°ndonos expertos en las artes del sitar, la kora o incluso el clavi√≥rgano. Pero en este mar de buen rollismo musical en el casi cualquier estilo se considera digno de servir de hilo musical para un men√ļ degustaci√≥n, el folk ib√©rico sigue siendo un sonido marginal.

Hablamos de folk casi en voz baja, como pidiendo disculpas por manchar de barro las calle a los que andan en mocasines de adoqu√≠n en adoqu√≠n. Parece in√ļtil el esfuerzo de tratar de explicar que no estamos hablando de grupos de Coros y Danzas, respetables por otra parte, sino de m√ļsica de contempor√°nea construida a partir de nuestros propios mimbres y no de varitas de pl√°stico importadas. M√ļsica de conservaci√≥n, pero tambi√©n de creaci√≥n. M√ļsica de buscar lo verdadero de nosotros mismos para desde ah√≠ crear desde otro punto de partida.

En m√°s de una tertulia he visto poner cara de pez cuando dec√≠a que el gran m√ļsico espa√Īol contempor√°neo es Eliseo Parra y a eruditos musicales a los que les entra en bucle el disco mental cuando opino, desde mi o√≠do de madera, que nunca me canso de escuchar ¬†‚ÄúEn el Camino‚ÄĚ de Zas!! Candil o ‚ÄúLa Danza de las Semillas‚ÄĚ de El Na√°n, y que si el grupo del Cerrato no est√° llenando campos de f√ļtbol es porque al estirparnos la boina se nos fue en ella parte del cerebro pegado o porque hay una industria a la que no le interesa demasiado que descubramos qui√©nes somos de verdad. Es dif√≠cil mover un √°rbol cuando tiene ra√≠ces.

Seguir√© con mi ignorancia habitual preguntando a todo el que pille, sea cr√≠tico, programador, m√ļsico o periodista especializado qu√© opina del folk ib√©rico. Es posible que el mundo rural ande en agon√≠a, pero al menos no deber√≠amos dejar de preguntar por qu√© seguimos ignorando su cultura. Mientras tanto, cada vez que alguien se cruce en el camino de Los Mayalde que busque un sitio desde el que escuchar las historias de Eusebio o que pruebe a darse una vuelta por el Demanda. Tampoco hace falta estar todo el d√≠a enganchado a la pantalla.

Artículo de opinión por José An. Montero
joseanmontero.com/periodismo

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