La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha publicado su último análisis sobre las torrijas disponibles en supermercados, en el que destaca una mejora en la jugosidad y la textura de estos productos respecto a evaluaciones anteriores.
Sin embargo, la organización sigue detectando «sabores aceitosos y retrogustos grasos» en varias muestras, además de importantes diferencias entre las siete marcas seleccionadas, especialmente en lo relativo al uso de aditivos y la sustitución de ingredientes tradicionales.
Uno de los principales problemas señalados por la OCU es la «excesiva presencia de aditivos, hasta 14 diferentes y 5 de media por torrija». Entre los más habituales se encuentran los colorantes, correctores de acidez, emulsionantes y conservantes, lo que lleva a calificar a la mayoría de estas torrijas como productos ultraprocesados. La única excepción es la torrija de El Corte Inglés, que según el informe «no presenta ningún aditivo entre sus ingredientes».
El análisis también critica la tendencia a sustituir el azúcar tradicional por «jarabes de glucosa y fructosa, edulcorantes más baratos y de inferior calidad». Esta práctica se observa en todas las torrijas analizadas salvo en las de Alcampo y El Corte Inglés. Además, la OCU subraya que «en ningún caso se ha hallado miel», un ingrediente característico de la pastelería tradicional que aporta matices aromáticos y una percepción de mayor calidad.
Respecto a los aceites utilizados en la fritura, el informe señala que casi todas las torrijas se fríen en «aceite de girasol o de nabina, neutros por naturaleza pero susceptibles de aportar sabores desagradables si el aceite se recalienta o se reutiliza en exceso». Esta circunstancia explicaría, según el panel de catadores, la persistencia de notas aceitosas y retrogustos grasos en varias muestras. No obstante, los expertos —un equipo profesional de cocineros— coinciden en que «las texturas han mejorado respecto a evaluaciones anteriores, mostrando un interior más tierno y jugoso».
En la cata, destacan especialmente dos productos. Por un lado, la torrija del obrador de El Corte Inglés, con un precio de 18,03 euros el kilo, que «destaca en degustación y por la ausencia de aditivos, con la receta más parecida a la de una torrija tradicional», aunque la OCU apunta que «debería mejorar la información de su etiquetado».
Por otro lado, la torrija de El horno de Mercadona, a 12,92 euros el kilo, «obtiene la nota más alta en la degustación y presenta una buena relación calidad precio, pero tiene hasta 7 aditivos entre sus ingredientes».
El informe también señala que «los precios por kilo son en general inferiores a los de hace dos años». Aunque el azúcar ha bajado en ese periodo, la energía no lo ha hecho, lo que según la OCU «probablemente apunte a una estrategia competitiva para este producto de temporada». En comparación con las torrijas de pastelería, las industriales cuestan prácticamente la mitad.
Finalmente, la OCU recuerda que la torrija «es un alimento calórico, que incorpora alrededor de 300 kcal por 100 gramos», información que puede consultarse en su aplicación gratuita OCU Market, donde también se valora el grado de procesamiento de las torrijas analizadas.


