ASAJA Castilla-La Mancha ha presentado alegaciones a los Esquemas Provisionales de Temas Importantes (EpTIs) del cuarto ciclo de planificación hidrológica (2028-2033) con el objetivo de “garantizar agua” a los agricultores y ganaderos de la región. La organización agraria, a través de su presidente José María Fresneda, ha defendido la necesidad de que los planes de cuenca incorporen una visión más equilibrada entre la protección ambiental y la viabilidad económica y social del regadío.
Fresneda ha destacado en un comunicado de prensa que las alegaciones “ponen de manifiesto la necesidad de que los distintos planes de cuenca incorporen una visión más equilibrada entre la protección ambiental y la viabilidad económica y social del regadío”. El presidente de ASAJA ha reclamado una planificación basada en “criterios técnicos rigurosos”, adaptada a la realidad productiva de cada territorio y orientada a garantizar la seguridad hídrica del sector agrario y ganadero mediante inversiones, modernización de infraestructuras y una gestión eficiente de los recursos disponibles.
La organización ha subrayado que los agricultores son los primeros interesados en una gestión sostenible del agua y ha rechazado que el coste de la transición recaiga “de forma desproporcionada y exclusiva” sobre el sector primario. ASAJA ha denunciado que “otros usos quedan blindados frente a cualquier restricción y la Administración incumple sus propios compromisos de inversión en infraestructuras”.
ASAJA considera imprescindible que la planificación hidrológica “reconozca de forma efectiva la prioridad de la cuenca cedente en la asignación y gestión de los recursos hídricos, garantizando el agua necesaria para sus agricultores y territorios antes de destinar recursos a otros usos”. Fresneda ha insistido en que “el Plan debe reconocer el regadío como un activo estratégico tanto económico como social y de soberanía alimentaria” y ha pedido que el sector agrario sea escuchado y tenga una participación real y efectiva en las decisiones y en la planificación que afectan directamente al campo.
En relación al contexto político, Fresneda ha señalado que el problema del agua “ya se escapa de cualquier tipo de debate político o partidista” y ha reclamado que el Gobierno de Castilla-La Mancha “lidere una posición común con todos los agentes sociales, económicos y políticos para defenderla con una sola voz allí donde sea necesario, en Bruselas, en Madrid o en donde corresponda”.
Alegaciones destacadas
Entre las principales alegaciones presentadas por ASAJA Castilla-La Mancha en la cuenca del Tajo, la organización ha señalado la conexión entre el sistema del río Sorbe y el embalse de Alcorlo, el impulso a la modernización de regadíos en zonas como el Canal del Henares, la Real Acequia del Jarama o el Alberche, así como la ejecución de infraestructuras de recarga de acuíferos y la revisión de los índices de explotación de aguas subterráneas.
En la cuenca del Guadiana, ASAJA ha reclamado el mantenimiento del Plan Especial del Alto Guadiana y una revisión metodológica del diagnóstico de las masas de agua, además de evitar que los costes de depuración urbana recaigan sobre el regadío y su oposición a considerar los nutrientes de origen agrario y ganadero como residuos en zonas vulnerables.
Por su parte, en la cuenca del Júcar se ha insistido en la necesidad de consolidar los regadíos existentes, ejecutar las obras pendientes de sustitución de bombeos y garantizar la continuidad del sistema Mancha Oriental.
En el Segura, las alegaciones han planteado la sostenibilidad del regadío en el sureste de Albacete, mientras que en el Guadalquivir se reclama la ejecución urgente de infraestructuras de regulación en el río Guadalén y la construcción del azud del Castillo de Montizón, consideradas fundamentales para reforzar la seguridad hídrica del Campo de Montiel.
