La Asamblea General de Cooperativas Agro-alimentarias de España reeligió ayer por unanimidad a Ángel Villafranca Lara (Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha) como presidente nacional, consolidando así su liderazgo al frente del cooperativismo agroalimentario español. Villafranca, que ocupa el cargo desde 2014, afronta un nuevo mandato de cuatro años, respaldado por una trayectoria marcada por el compromiso con el sector y la defensa de los intereses de agricultores y ganaderos.
El acto contó con la presencia de representantes de Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha, entre ellos Miguel Fernández, vicesecretario; Cruz González y Encarnación Pérez-Olivares, vocales; Gregorio Gómez, interventor; así como Juan Miguel del Real, director general, y Nuria Villanueva, responsable sectorial.
Junto a Villafranca, la presidencia estará formada por Fulgencio Torres (Andalucía), como vicepresidente primero; Cirilo Arnandis (Valencia), vicepresidente segundo; Esther Burgui (Navarra), secretaria; y Santiago Martínez (Murcia), vicesecretario.
Durante su intervención ante la Asamblea, Ángel Villafranca agradeció el respaldo recibido y defendió el papel central de las cooperativas en el sector: “Las cooperativas agroalimentarias siguen siendo y serán la mejor herramienta para defender la rentabilidad de agricultores y ganaderos, generar valor añadido y garantizar el futuro de nuestros pueblos”. Subrayó también la capacidad de adaptación del cooperativismo, afirmando que “ha demostrado históricamente su capacidad de adaptación, integración y visión de futuro, incluso en contextos de enorme incertidumbre y transformación”.
Villafranca puso en valor la fortaleza de este modelo empresarial, que integra a más de 1,19 millones de personas socias, genera 119.178 empleos directos y alcanza una facturación global de 44.770 millones de euros, incluyendo las sociedades participadas. Destacó la evolución positiva del sector, cuya facturación ha crecido un 97 % desde 2006 y el empleo directo un 25 % en el mismo periodo, consolidando a las cooperativas como motores económicos esenciales en el medio rural.
En su discurso, Villafranca señaló los retos actuales del sector agroalimentario, como la geopolítica, la volatilidad de los mercados, el relevo generacional, la escasez de mano de obra y el impacto del cambio climático. Reclamó políticas “con visión de largo plazo” que permitan mantener y mejorar la actividad productiva, favorecer la incorporación de jóvenes y mujeres y asegurar la competitividad de las explotaciones agrarias.
La Asamblea también sirvió para destacar el compromiso de las cooperativas con la sostenibilidad, la innovación y la digitalización. Villafranca subrayó el esfuerzo realizado en la transformación digital del sector y la modernización de los servicios técnicos, señalando: “Nuestro objetivo no es vender un programa informático, sino captar el valor de los datos y de la digitalización para nuestros productores y sus cooperativas”. Actualmente, más de 250 cooperativas participan en este proyecto y más de 500 profesionales han sido formados en herramientas digitales aplicadas al sector agroalimentario.
El presidente defendió el papel de las cooperativas en la cohesión territorial y en la estabilidad de la cadena alimentaria europea, reclamando una Política Agraria Común fuerte y con presupuesto suficiente. “Europa necesita más cooperación, más visión de cadena y más apoyo a quienes garantizan la producción de alimentos”, afirmó.
En relación con el agua, Villafranca reiteró la necesidad de una política hídrica nacional que garantice inversiones, eficiencia y equilibrio territorial: “Sin agua no hay producción ni futuro para buena parte de nuestras zonas rurales”, señaló.
