La Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares (AGAF) ha solicitado que el glaucoma sea reconocido oficialmente como una enfermedad neurodegenerativa. Esta petición se enmarca en la Semana Mundial del Glaucoma, que se celebra del 9 al 15 de marzo, con el objetivo de impulsar la investigación y abrir nuevas vías terapéuticas para esta patología que afecta a millones de personas en España y en Castilla-La Mancha.
En Castilla-La Mancha, se estima que alrededor de 47.400 personas padecen glaucoma, especialmente el tipo más común, el glaucoma de ángulo abierto. A nivel nacional, la cifra asciende a aproximadamente 1,1 millones de afectados. Sin embargo, el 40% de ellos —unas 400.000 personas en España y cerca de 19.000 en Castilla-La Mancha— desconocen que tienen la enfermedad, debido a que en sus primeras fases no presenta síntomas y el diagnóstico suele llegar cuando la pérdida de visión ya es significativa.
El glaucoma provoca un daño progresivo e irreversible del nervio óptico, lo que conlleva una pérdida del campo visual periférico y puede derivar en una visión en túnel que dificulta actividades cotidianas como conducir, leer o desplazarse con seguridad. Según datos de AGAF, alrededor de 379.000 personas diagnosticadas en España tienen reconocido algún grado de discapacidad, y más de la mitad de ellas presentan un grado de discapacidad superior al 65 %.
Joaquín Carratalá, presidente de AGAF, explicó durante la rueda de prensa que “el glaucoma es conocido como el ‘ladrón silencioso de la visión’ porque avanza sin síntomas en sus primeras fases. Muchas personas descubren que lo padecen cuando ya han perdido parte del campo visual y ese daño es irreversible”.
Aunque actualmente no existe cura para el glaucoma, los tratamientos disponibles, que incluyen colirios, procedimientos con láser o intervenciones quirúrgicas, pueden frenar la progresión de la enfermedad si se detecta a tiempo y se mantiene una adecuada adherencia al tratamiento. Por ello, AGAF insiste en la importancia de realizar revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente a partir de los 45 años, edad en la que aumenta el riesgo de desarrollar glaucoma.
La asociación también subraya la necesidad de dar mayor visibilidad a esta enfermedad y a las personas que la padecen, ya que muchos pacientes afrontan el diagnóstico de forma aislada o desconocen la existencia de asociaciones que pueden ofrecerles apoyo y orientación desde las primeras fases. Carratalá concluyó que “muchas personas con glaucoma solo buscan apoyo cuando la pérdida de visión ya es importante, pero contar con información y acompañamiento desde el diagnóstico puede marcar una gran diferencia”.
El reconocimiento del glaucoma como enfermedad neurodegenerativa permitiría, según AGAF, impulsar nuevas líneas de investigación centradas en la regeneración de las células neuronales del ojo, lo que podría abrir la puerta a futuros tratamientos capaces de recuperar parte de la visión perdida.



