jueves, 26 febrero 2026

· Manzanares | Toledo ·

Juan Gallego (Iberopistacho): “El pistacho es la especie que mejor se va a adaptar a los veranos que vienen”

La compañía, con planta procesadora en Argamasilla de Alba, impulsa un modelo 360º que abarca desde la plantación hasta la comercialización internacional

Comparte

Coincidiendo con el Día Internacional del Pistacho, Juan Gallego, fundador y director de Iberopistacho, analiza el momento que vive el sector en Castilla-La Mancha y el papel que juega esta empresa nacida en 2015 con un objetivo claro: profesionalizar el cultivo y generar valor en el medio rural.

Iberopistacho cuenta con sede administrativa en Manzanares y con la planta procesadora de pistacho más grande de Europa en Argamasilla de Alba, junto a la A-43, con capacidad para procesar más de seis millones de kilos de pistacho en verde.

“Es un sector que cada día tiene más peso, cada día tiene más hectáreas y cada vez hay más consumidores. Y esto solo es el comienzo”, asegura Gallego.

Una decisión meditada

La empresa nació tras una reflexión personal. “Fue un meditar de dos o tres años y me dije que era el momento de iniciarse en este sector porque ya se estaba poniendo serio. Felizmente acerté”, explica.

Lokinn

Aunque comenzó directamente con el pistacho en 2015, su relación técnica con el cultivo viene de mucho antes. “Como técnico lo conozco desde el año 97, asesorando fincas donde ya había algo de pistacho”.

Gallego recuerda que el impulso inicial en la región se debe al trabajo iniciado hace más de dos décadas por el Centro de Investigación El Chaparrillo, en Ciudad Real. “Empezaron a ver que era una especie que iba muy bien para este clima y estos suelos, que se adaptaba a terrenos pobres y al secano”.

El consumidor, clave del crecimiento

Para el fundador de Iberopistacho, el auge no es casual. “Todo viene del consumidor. En cualquier sector agro es el que le da crecimiento o estabilidad”.

El salto en el consumo ha sido evidente. “Hace veinte años estábamos en 20 gramos por persona y año; ahora estamos por encima de 250 gramos y sigue creciendo”. Además, ya no se limita al aperitivo, sino que se incorpora a nuevos formatos y elaboraciones.

La vocación exportadora es clara: “El 80-85% de lo que vendemos sale fuera de España”. Italia, Austria, Francia, Alemania o los países escandinavos son algunos de los destinos habituales.

Planta de Iberopistacho en Argamasilla de Alba

El suelo manchego, factor diferencial

Gallego defiende que el pistacho de Castilla-La Mancha tiene una identidad propia. “Tenemos un sabor característico que lo da sobre todo el suelo. Estos suelos calizos hacen que sea diferente al iraní, al turco o al americano”.

A ello se suma el peso del secano, que ronda el 70% en la región. “El secano le da un sabor más intenso. Es una planta que sabe gestionar muy bien los recursos hídricos bajos; por eso se le llama el árbol del desierto”.

También destaca su longevidad: “Un almendro puede durar 20 años; un pistacho es centenario. He visto en Irán explotaciones con más de 100 años produciendo y árboles de 300 o 400 años”.

En cuanto a la entrada en producción, matiza que no es tan tardía como se cree. “Si plantas injertado, al cuarto año puedes tener producto y al quinto ya producción para recolectar”.

Diferenciarse desde el campo

Iberopistacho trabaja con un modelo integral que incluye consultoría, diseño de plantaciones, suministro de planta injertada, ingeniería, inversiones y comercialización.

Para Gallego, la calidad se construye desde el origen. “Puedes hacer un buen trabajo en la planta de procesado, pero si el producto no viene bien del campo, milagros no se pueden hacer. Es como una bodega: si la uva no es buena, el enólogo puede mejorar, pero no hacer milagros”.

La planta de Argamasilla de Alba garantiza trazabilidad completa, control sanitario, gestión de humedad y temperatura y comercialización mayorista nacional e internacional. “Tratamos cada cosecha como se merece, para que el cliente final reciba un producto de calidad y con el sello de origen español”.

Además, el modelo permite a los productores participar en la cadena de valor. “No solo procesan su pistacho, forman parte del ciclo completo, incluida la comercialización”.

Una oportunidad para el medio rural

Gallego es claro sobre el futuro del cultivo en la región. “Hoy día es la especie con más proyección con diferencia”. Argumenta que las limitaciones de agua y los veranos cada vez más largos favorecen su expansión.

“Es la que mejor se va a adaptar a los veranos que vienen y la que mayor rentabilidad va a dar al propietario de las tierras”. Reconoce que exige esperar cuatro años, pero insiste en que “cuando saltas esa barrera, tienes un largo recorrido”.

Más allá de la rentabilidad, subraya su impacto social: “Es una planta respetuosa con el medio ambiente y todo cultivo leñoso crea puestos de trabajo”.

Más noticias

+ noticias