s√°bado, 15 junio, 2024

‘Tu cerebro tiene hambre’, el nuevo libro de Boticaria Garc√≠a que explica c√≥mo el cerebro enga√Īa al est√≥mago

Parte de 'Tu cerebro tiene hambre' dedica espacio a abordar cómo realizar una buena compra en el supermercado

La farmac√©utica, nutricionista, escritora y divulgadora conquense Mari√°n Garc√≠a ‘Boticaria Garc√≠a’ ya ha presentado en sociedad su nueva criatura en forma de s√©ptimo libro, en el que desmonta las ¬ęmentiras¬Ľ que el cerebro perge√Īa para enga√Īar al est√≥mago y reclamar m√°s nutrientes de los necesarios y combate los cuatro tipos de hambre que pueden aparecer solo en el plano qu√≠mico y hormonal.

En ‘Tu cerebro tiene hambre’ prepara el camino para dar forma a ¬ęun √°rbol de decisiones¬Ľ para que los lectores aprendan, a modo de ‘elige tu propia aventura’, a gestionar preguntas que surgen a la hora en la que aprieta el hambre.

Tras veinte minutos de ingesta de alimento, la leptina, otra hormona, hace acto de presencia liberada desde los adipocitos, las células grasas del cuerpo humano, que son las que piden dejar de comer y mandan el estímulo de estar saciado.

En un ¬ęmundo ideal¬Ľ se podr√≠a parar de comer en este momento para alcanzar el verdadero equilibrio, pero es aqu√≠ donde vienen los problemas, ya que, por ejemplo, en situaciones de estr√©s, otra hormona entra en juego. Es el cortisol, ¬ęque corre por tus venas y libera grelina¬Ľ. Un momento en el que, a pesar de no tener hambre, se siente la necesidad de comer. Incluso, el estr√©s hace que se libere menos leptina, por lo que se aleja la sensaci√≥n de saciedad.

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Otro de las factores que aparecen para torpedear la saciedad es el hambre ambiental, que hace aparecer el antojo de palmera de chocolate ¬ęcuando ves a alguien comerse una palmera de chocolate¬Ľ.

Como m√°s problemas de hambre a destiempo, emerge en este punto lo que Boticaria Garc√≠a viene a llamar hambre ‘Drag√≥n-Khan’, que provoca que tras ingerir glucosa y tras el pico, ¬ęel cuerpo pide m√°s az√ļcar¬Ľ una vez que caen los niveles.

El p√≥ker de hambres planteado en el libro hace referencia al ‘hambre hormonal’, ¬ęcuando el adipocito est√° fastidiado y no funciona¬Ľ, vi√©ndose imposibilitado de enviar correctamente la se√Īal de saciedad.

Todos estos tipos de hambre pueden desarrollarse a la vez, seg√ļn la explicaci√≥n de la nutricionista, momento en el que invita al hambriento a hacer ¬ęalgunas preguntas¬Ľ.

¬ęSi tienes hambre te apetecer√°n lentejas, o un pur√© de patatas; pero si tienes hambre emocional, no quieres lentejas, t√ļ lo que quieres es una tableta de chocolate¬Ľ, detalla.

Tambi√©n es importante en este punto preguntarse por las sensaciones tras la ingesta de comida, explica Garc√≠a. ¬ęSi tengo hambre de lentejas y como lentejas me voy a sentir bien, si yo tengo hambre de magdalena y me como dos bolsas, me voy a sentir culpable. Y todo esto nos da pistas¬Ľ, aclara la farmac√©utica.

En este punto, el libro de la conquense da pistas sobre posibles soluciones para aplacar el hambre fuera de lugar. As√≠, ante un ¬ęhambre emocional¬Ľ, Garc√≠a apela a ¬ębuscar dopamina¬Ľ con otros est√≠mulos, desde la m√ļsica hasta una conversaci√≥n pasando por hacer ejercicio, cualquier actividad que venga a ¬ęgenerar endorfinas¬Ľ y cambiar el chip.

¬ęLa idea es distraer al cuerpo y darle esa dopamina, ese cari√Īito que busca. Igual que el adipocito enga√Īa, de alguna manera tenemos que intentar enga√Īarle a √©l¬Ľ, afirma, apuntando como aliados en este proceso de enga√Īo algunos alimentos saciantes, como los ricos en fibra.

Propone tener en la despensa alimentos saludables ¬ęde recompensa¬Ľ para cuando el hambre apriete, incluyendo frutos secos o semillas, las cuales habr√≠a que hidratar antes de ingerirlas para aprovechar sus propiedades nutricionales y no limitarlas a un ¬ę‘peeling’ rectal¬Ľ.

¬ęLA GEN√ČTICA CARGA, LOS H√ĀBITOS DISPARAN¬Ľ

En el libro, Boticaria dedica una parte a poner el foco en la genética para desmontar algunos de los mitos sobre su protagonismo en la causa.

¬ęLos genes cargan la pistola, pero quien dispara el gatillo son los h√°bitos que tenemos. Aunque en tus genes est√© escrito que tienes m√°s predisposici√≥n a acumular grasa visceral, no es una profec√≠a y t√ļ puedes tomar parte en esto¬Ľ, indica.

En el proceso de p√©rdida de peso, el consejo de la farmac√©utica es dar m√°s protagonismo a la dieta que al ejercicio dentro de la balanza, aunque ¬ęno hay que elegir entre pap√° y mam√°¬Ľ, pues las dos cosas ¬ęson claves¬Ľ.

Para perder grasa, ¬ęlo m√°s importante es la dieta, porque haciendo ejercicio es muy dif√≠cil llegar al d√©ficit cal√≥rico, tendr√≠as que hacer dos horas de ejercicio f√≠sico¬Ľ. ¬ęSi quieres quemar el equivalente a una magdalena tienes que correr media hora¬Ľ, apunta, raz√≥n por la que defiende que el reparto deber√≠a irse en torno al 70-30 en favor de la dieta.

VENCER A GOLIAT Y CUIDAR AL NOVIO PERFECTO

Mari√°n Garc√≠a resta culpabilidad a la persona que no puede evitar caer en la tentaci√≥n, ya que cuando el cerebro tiene hambre, la lucha se convierte en ¬ęDavid contra Goliat¬Ľ.

Hay m√°s extremos a tener en cuenta como la microbiota de cada uno, ya que cada persona es capaz de extraer m√°s energ√≠a de los alimentos que ingieren, ¬ęalgo que no depende de uno, pero que se puede modificar¬Ľ a base de ejercicio.

¬ęSi tienes el miocito, la c√©lula del m√ļsculo, mustia porque no le haces ni caso, eso va contigo en el cuerpo¬Ľ, se√Īala antes de hablar de la edad, otro de los mimbres de la cesta. ¬ęCuando los c√©lulas entran en senescencia, hay que poner m√°s de nuestra parte¬Ľ.

Por todo ello, el consejo de Boticaria Garc√≠a pasa por no dejar de lado el ejercicio f√≠sico y ¬ędarle cari√Īo al miocito¬Ľ, el ¬ęnovio perfecto¬Ľ.

¬ęNosotros queremos Tinder, dopamina de una noche, comer una hamburguesa… pero al m√ļsculo tenemos que darle amor, porque es el novio perfecto. No es tonto, y lo que quiere es amor todos los d√≠as¬Ľ, remata.

COMER BIEN NO ES CARO; COMER MAL, MUY BARATO

Parte de ‘Tu cerebro tiene hambre’ dedica espacio a abordar c√≥mo realizar una buena compra en el supermercado, ya que ¬ęcomer saludable no es caro¬Ľ, si bien ¬ęcomer mal es extremadamente barato¬Ľ.

Con una oferta en los lineales donde ¬ęlos bollos ultraprocesados son m√°s baratos que la verdura¬Ľ, se hace necesario conjugar la cesta de la compra con la subida de precios para dar con la tecla.

Para ello, sugiere ¬ęcosas b√°sicas¬Ľ que a veces faltan en el carrito, como ¬ęlegumbres, la prote√≠na m√°s barata y saludable¬Ľ. Para poder prepararlas, recuerda que ¬ęno hace falta un puchero de tres horas¬Ľ, ya que las legumbres de bote ¬ęson fant√°sticas¬Ľ.

Los congelados tambi√©n cobran importancia, ya que son m√°s baratos que los frescos aunque manteniendo nutrientes. ¬ęNo hay que demonizar los ultracongelados¬Ľ, recalca.

Tambi√©n las conservas tienen cabida en una buena cesta de la compra; a lo que Boticaria Garc√≠a ha sumado los huevos, ingredientes que en todo caso tambi√©n requieren de fuerza de voluntad para imponerse en la mesa. ¬ęMejor unos guisantes con huevo que unas salchichas¬Ľ, indica, instando a los compradores que acuden al supermercado a esforzase para ¬ęllegar al 7¬Ľ siempre y cuando no se pueda conseguir ¬ęla Matr√≠cula de Honor¬Ľ.

PSEUDODIVULGADORES

Boticaria Garc√≠a, con siete libros a su espalda y a√Īos de actividad divulgadora en redes y en medios, ha hecho referencia adem√°s al auge de ¬ętribus alimentarias¬Ľ y pseudo divulgadores.

¬ęUna cosa es seguir a un divulgador, a un experto que da consejos basados en la evidencia; y otra seguir a una persona que arenga a una serie de masas para venderles lo que quiera¬Ľ, alerta.

En estos momentos, apunta, ¬ęse est√°n subiendo al carro de la divulgaci√≥n muchos pseudo profesionales que no tienen titulaci√≥n, o peor, que teni√©ndola, les da igual el c√≥digo √©tico¬Ľ.

En esta l√≠nea, ha propuesto la creaci√≥n de ¬ęcomisiones deontol√≥gicas¬Ľ que de alg√ļn modo puedan revisar el contenido que se publica, ya que en caso contrario ¬ęse pone en riesgo la salud¬Ľ.

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