domingo, 25 febrero, 2024

Bienes preferentes

Artículo de opinión de Ramón Castro Pérez, profesor de Economía en el IES Fernando de Mena (Socuéllamos)

En Econom√≠a, un bien preferente (¬ęmerit good¬Ľ) es aquel cumple dos condiciones. La primera es que los beneficios de su consumo se distribuyen en el tiempo, de tal forma que, en el futuro, seguiremos disfrutando de ellos. La segunda es que los beneficios de su consumo, para la sociedad en su conjunto, son mayores que la suma de los beneficios individuales recabados por cada individuo consumidor.

Uno de los bienes preferentes por excelencia es la educaci√≥n. Y, si me apuran, la educaci√≥n b√°sica, la misma que la LOE, en su art√≠culo cuarto, establece para la etapa que va desde los 6 a√Īos a los 16 a√Īos. Y ¬Ņpor qu√© la educaci√≥n b√°sica es un bien preferente? La respuesta es sencilla: cumple las dos condiciones anteriores.

De un lado, todas las personas que recibimos educación básica disfrutamos, durante el resto de nuestra vida, de sus beneficios. La educación básica nos permite leer y escribir, además de adquirir una cultura general indispensable para la vida. También nos permite acceder a otros estudios superiores como lo son los de la formación profesional o los universitarios, así como continuar formándonos en nuestras respectivas ocupaciones.

De otro lado, una sociedad donde todos sus miembros han recibido educaci√≥n b√°sica ser√° m√°s pr√≥spera y tendr√° m√°s oportunidades que otra donde eso no ocurra. Por ello afirmamos que los beneficios sociales superan a la suma de beneficios individuales (piensen en el caso contrario: una comunidad donde √ļnicamente unos pocos reciben educaci√≥n y la mayor√≠a no).

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Si lo anterior es cierto (hay beneficios m√°s all√° de los individuales), entonces existe una justificaci√≥n para que el bien preferente sea ofrecido en mayores cantidades por el Estado. Es decir, se justifica la provisi√≥n p√ļblica de los mismos para la totalidad de ciudadanos, sufrag√°ndola a trav√©s de impuestos que atiende la sociedad en su conjunto.

A la hora de explicar este concepto en clase de cuarto curso de ESO, puede ser √ļtil recurrir a la realidad. Imaginemos un IES de tama√Īo mediano que cuenta con una plantilla de 60 docentes y que atiende a 600 alumnos de ESO, Bachillerato y Formaci√≥n Profesional, aqu√≠, en Castilla-La Mancha. La pregunta que le hago a mi alumnado es la siguiente.

¬ŅCu√°nto cuesta todo esto?

Es complicado responder exactamente, pero s√≠ podemos llevar a cabo un c√°lculo parcial y aproximado que consiste, √ļnicamente, en repartir el coste salarial del equipo docente y el gasto corriente en suministros entre el n√ļmero de alumnos. Esto nos dar√° el coste aproximado de la matr√≠cula de un curso, con las siguientes limitaciones:

  • Estamos suponiendo que un primer curso de ESO cuesta lo mismo que un primer curso de un ciclo formativo de grado superior, cuando no es exactamente as√≠.
  • Estamos obviando el coste anual de desgaste (amortizaci√≥n) del mobiliario, de los equipos digitales y de los edificios.
  • Obviamos, tambi√©n, el coste salarial del personal de administraci√≥n y servicios.

Con todo, aun simplificando los cálculos, estaremos en disposición de proporcionar una aproximación en el coste de la matrícula por alumno. En clase, el alumnado se frota las manos.

El coste de matrícula

La n√≥mina de un docente tiene varios componentes. A saber, el sueldo base y los complementos, variados estos √ļltimos en atenci√≥n a la comunidad aut√≥noma de referencia, los a√Īos de servicio, las funciones adicionales, la formaci√≥n alcanzada y un largo etc√©tera. Adem√°s, cuando se trata de conocer el coste salarial debemos computar el salario bruto (antes de retenciones y aportaciones a Seguridad Social), sin considerar la aportaci√≥n del Estado (cuota patronal).

Considerando un docente de secundaria sin experiencia previa ni funciones especiales atribuidas, el coste salarial bruto, antes de impuestos y aportación obrera a coberturas sociales, sería de unos 2.700 euros mensuales.

En cuanto al gasto anual de suministros (energ√≠a el√©ctrica, calefacci√≥n, agua, material de oficina y material de limpieza), para un IES mediano (600 alumnos y 60 docentes), se sit√ļa en unos 35.000 euros.

Por tanto, considerando el sueldo anual de 60 docentes, el monto del mensual de sus salarios, multiplicado por catorce pagas y sumando el gasto anual en suministros, la cifra resultante es de 2.303.000 euros por curso académico, lo que, repartido entre 600 alumnos, arroja una cifra de coste de matrícula individual de 3.838 euros.

¬ŅEstar√≠an todos los hogares dispuestos a abonar, de media, casi 4.000 euros por una matr√≠cula en primer curso de ESO?

Seguramente, la respuesta sea negativa, por lo que la provisi√≥n privada de este bien preferente ser√≠a inferior a la deseada socialmente. He aqu√≠ la justificaci√≥n para realizar la provisi√≥n de educaci√≥n p√ļblica, la cual es financiada, de manera progresiva (IRPF) y proporcional (IVA) por la sociedad en su conjunto. Gracias a esta provisi√≥n p√ļblica, cualquier persona entre 6 y 16 a√Īos tiene acceso a la educaci√≥n b√°sica, independientemente de su nivel de renta.

¬ŅPor qu√© calcular el coste?

Si bien nos hemos dejado partidas sin considerar, el resultado del c√°lculo es lo suficientemente poderoso como para hacernos reflexionar sobre la conveniencia de incluir esta cifra en la hoja de matr√≠cula, cada a√Īo, pues cada hogar debiera conocer cu√°nto cuesta un pupitre en un curso de ESO y, de esta forma, actuar con corresponsabilidad e inculcar a sus hijos el valor del esfuerzo, el propio, el de la familia y, por supuesto, el de toda la sociedad, puesto de manifiesto a la hora de pagar impuestos.

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