martes, 25 junio, 2024

Jos√© M¬™ Mart√≠nez Navarro: ‚ÄúSi nuestros abuelos sab√≠an cuidar el monte y no se les quemaba, tendremos que ir a preguntarles c√≥mo se hace?‚ÄĚ

Hablamos con José María Martínez, experto en gestión del riesgo de incendio forestal, sobre el origen y las causas que hacen que cada vez sea más habitual enfrentarse a incendios incontrolables. Estos incendios se extienden con tal velocidad que ponen en riesgo no sólo las vidas de los servicios de extinción, sino de la población.

¬ŅCu√°les son las causas √ļltimas de un incendio?

Una cosa es el riesgo de incendio, el estado de la naturaleza, y otra es el de ignición, la causa concreta que da origen a ese incendio forestal que no puede ser controlado. En el de Tarragona, el más grande de estos días, la causa ha sido la fermentación de excrementos de gallina, eso es incontrolable, siempre habrá igniciones. La forma de prevenir no es prohibir esas causas, sino tratar de evitar que, una vez producido, se extienda de forma salvaje, y hay que hacerlo de una forma distinta a la que estamos utilizando ahora, que es prohibir cosas y gastar en hidroaviones, porque es evidente que no funciona.

¬ŅEn qu√© consiste la gesti√≥n del riesgo de ignici√≥n?

Se centra en conocer c√≥mo las igniciones que dan origen a los incendios forestales est√°n siendo gestionadas y c√≥mo podr√≠an gestionarse de una forma m√°s eficiente, m√°s democr√°tica. Las pol√≠ticas de gesti√≥n de incendios forestales en Espa√Īa han variado muy poco en los √ļltimos 50 a√Īos. Desde la Ley de Incendios Forestales de 1968 seguimos haciendo m√°s o menos las mismas pol√≠ticas, y 50 a√Īos parece un plazo razonable para entender que no funcionan porque el riesgo es hoy mucho mayor.

Torre de Gazate Airén

¬ŅPor qu√© es mayor hoy el riesgo de incendios?¬†

Debido a la despoblaci√≥n y al abandono del campo. Esos ecosistemas forestales siempre han sido ecosistemas antr√≥picos, es decir, los humanos los han moldeado seg√ļn sus necesidades y por eso los han cuidado. En la actualidad hemos dejado de sacarles provecho y de cuidarlos. No han vuelto a la naturaleza, sino que estos ecosistemas se han degradado y est√°n en un momento de m√°ximo riesgo.

Los ecosistemas generan biomasa y la biomasa es una forma de almacenar energ√≠a. Esa energ√≠a no est√° en equilibrio y tiene que ser liberada, eso es el incendio. En la econom√≠a tradicional la energ√≠a se extra√≠a y usaba, y la residual se limpiaba con fuego, nunca dejaban que la biomasa se acumulara, pero las pol√≠ticas de exclusi√≥n han hecho que saquemos al fuego de esa ecuaci√≥n, y hoy la acumulaci√≥n de biomasa es inmensa y el sistema ya no est√° en equilibrio. El problema no es s√≥lo estructural, sino acumulativo: cuanto m√°s tiempo pase, peor estar√°n. Las causas √ļltimas de los incendios forestales son el despoblamiento y el abandono del paisaje tradicional.

¬ŅC√≥mo influyen el cambio clim√°tico y la subida de las temperaturas?

Son factores a√Īadidos. Obviamente si las condiciones clim√°ticas fueran distintas el riesgo ser√≠a menor. Estos episodios de ola de calor se vienen produciendo c√≠clicamente, se ve en los a√Īos en los que se queman grandes superficies, la diferencia es que cada vez son m√°s intensos. Esto aumenta el riesgo al secarse m√°s r√°pidamente la acumulaci√≥n de biomasa. Pero el principal factor de riesgo es el estructural.

¬ŅQu√© deber√≠a cambiar?

Deber√≠amos tratar de mantener los usos tradicionales del monte en la medida de lo posible, haci√©ndolos rentables,¬† y a la vez fomentar la cultura del uso del fuego como herramienta de conservaci√≥n. Lo que un ganadero quema en invierno no arde en verano, no es un crimen, es sentido com√ļn. Se tiene que volver a los usos tradicionales, al paisaje tradicional, en el que los pastos se alternaban con el monte, con los cultivos, un paisaje vivo, en mosaico, porque ese es el paisaje que es resiliente a los incendios. Pero para eso necesitamos un medio rural vivo.

¬ŅTiene esperanza el medio rural?

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El medio rural no tiene alternativa mientras no haya un cambio sustancial en el modelo econ√≥mico. Ese cambio est√° siendo impulsado desde la Uni√≥n Europea, en una serie de pol√≠ticas que son muy incipientes, como la bioeconom√≠a o la econom√≠a circular, pero que permiten tener un poco de esperanza. El despoblamiento es fundamentalmente un problema ecol√≥gico, pero no podemos arreglarlo s√≥lo con dinero p√ļblico porque hay otras urgencias, es necesario aplicar l√≥gicas econ√≥micas alternativas.

¬ŅLa bioeconom√≠a es una alternativa?

Si somos capaces de sustituir a medio plazo el pl√°stico por la celulosa hay una esperanza, porque esa biomasa que produce el monte volver√≠a a ser √ļtil en la industria y en el consumo, se extraer√≠a en lugar de quemarse, y estos espacios podr√°n volver a integrarse en la realidad econ√≥mica. La necesidad a largo plazo es volver a introducir el espacio rural en la l√≥gica econ√≥mica, porque la globalizaci√≥n los ha convertido en espacios residuales.

¬ŅY esto ser√≠a compatible con la protecci√≥n de la Naturaleza?

La utop√≠a ecol√≥gica de los a√Īos sesenta y setenta del siglo pasado nos llev√≥ a creer que cuando sacas al hombre del ecosistema, √©ste va evolucionar de forma natural, por entrop√≠a, al bosque primigenio. Es una idea absurda porque nuestros bosques son un producto clim√°tico de los √ļltimos diez mil a√Īos, hace quince mil a√Īos no exist√≠an, los bosques europeos nacieron con el homo sapiens dentro. El ser humano maneja el bosque desde que √©ste aparece. Muchas de las pol√≠ticas de conservaci√≥n o de creaci√≥n de espacios naturales protegidos como islas liberadas del hombre se basaban en esa utop√≠a que sabemos que no es cierta. Lo importante es hacer pol√≠ticas ambientales desde el conocimiento cient√≠fico que tenemos hoy y hacerlas para todo el territorio, no para peque√Īas zonas protegidas que sacralizamos, y que en realidad son m√°s un producto de consumo para la sociedad urbana.

¬ŅC√≥mo cambiar las pol√≠ticas contra incendios?

Recuerdo a Pepe Mujica cont√°ndole a √Čvole que llamamos innovaci√≥n a crear maquinitas de afeitar que apenas nos duran unos d√≠as y tenemos que tirarlas, mientras que nuestros abuelos nos ense√Īaron que con una buena navaja se afeitan tres generaciones. Si nuestros abuelos sab√≠an cuidar el monte y no se les quemaba, sin hidroaviones ni grandes medios en extinci√≥n, tendremos que ir a preguntarles c√≥mo se hace, ejerciendo la famosa humildad cient√≠fica. Tenemos que escuchar a los que han cuidado siempre el monte porque lo cuidaban bien, y esa es la clave: cuidar, que es un concepto feminista y democr√°tico. Lo prioritario es ver c√≥mo podemos volver a esas pr√°cticas de conservaci√≥n, incluyendo el uso cultural del fuego,¬† y hacer una pol√≠tica de sujetar los muebles, mientras esperamos que otras pol√≠ticas, como la bioeconom√≠a circular, empiecen a funcionar y nos permitan volver a un mundo rural vivo, y a un paisaje que sea resiliente a los incendios.

Texto: José An. Montero
Fotografía: Alex Basha
@eltomanotas

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