«Que si nos vemos para la Virgen de Agosto», se solía decir en los pueblos cuando septiembre obligaba a hacer las maletas y volver a la ciudad. Sabemos mucho de eso en Castilla-La Mancha.
Y es que, si en España es la mitad del país la que saca la flauta con motivo del 15 de agosto, en nuestra región no habrá paisano que no tenga dónde caerse para aprovechar festivo entre los festivos y pedir que le llenen el vaso para brindar por alguna de las patronas que hacen coincidir su celebración.
Como aún quedan cinco días para quitar las alarmas del móvil y que no importe nada más hasta que venga el próximo día laboral, demos un paseo por cinco chinchetas a lo largo de nuestra tierra para compartir devoción en torno al día en el que el mundo se para porque se tiene que parar.
ANIVERSARIO Y ARREBATO EN LIÉTOR

De todos los pueblos castellanomanchegos que pararán el tiempo un ratito en unos días, en Liétor habrá una atmósfera especial este año. Y es que este pueblo de la Sierra del Segura lleva meses preparándose para lo que será una jornada histórica, el día marcado en rojo para celebrar el cumpleaños número 75 de la Cofradía de la Esperanza.
Fe y arraigo que celebran la efeméride con la intención de abrirse más todavía en canal a todo aquel fiel, devoto o curioso que quiera compartir este día en uno de los pueblos más bonitos de nuestra región.
«Spes non confundit», o «la esperanza no defrauda», como lema bíblico que guiará toda la jornada, logrando así resumir el espíritu que ha marcado los pasos que la hermandad ha ido dando a lo largo de estos años.
Serán dos los grandes cultos programados con la única intención de exhibir orgullo y fe. Primero, un solemne besamanos en el que los fieles podrán acercarse y postrarse ante la Sagrada Imagen de Nuestra Señora la Virgen de la Esperanza, un momento íntimo de oración y cercanía con la Madre de Dios.
Para completar lo que será un día de fiesta y tradición, la procesión de Alabanza, donde la imagen de la Virgen discurrirá por su pueblo dispuesta a dejarse llevar por tambores, bombos y vecinos.
Ante el reto, la hermandad ya se ha dispuesto a lanzar un llamamiento a todo aquel que quiera compartir una fecha que agrandará el espíritu de pertenencia de una comarca que quiere, además, aunar esfuerzos para ofrecer su gratitud a todos los que lo habrán hecho posible.
LA VIRGEN DEL PRADO, ENTRE MACEROS Y LÁGRIMAS

Con una devoción a prueba de todo, la Virgen del Prado en Ciudad Real es de esas patronas que, de tanta fe, todavía sirve para patrocinar el bautismo de decenas de niñas cada año en la ciudad.
La madre de todos los ciudadrealeños convoca a sus paisanos para dar tranquilidad y felicidad, como así demuestran los 20.000 asiduos que nunca se pierden la cita del 15 de agosto, haga el calor que haga, fiel comitiva por las calles del centro histórico de la capital.
Un cortejo procesional que arranca cuando el termómetro da un respiro y el sol se despide hasta otro día, siempre con la banda municipal acompasándose al repicar de las campanas para saludar a la Morena del Prado, que pasea por un camino marcado por las velas.
Con la tradición de volver a hacer hueco a los maceros custodiando el pendón, la Maza Municipal de plata ha vuelto a brillar como lo hizo en años pasados. Y así es como, de nuevo dentro de cinco días, los Jardines del Prado, la Plaza Mayor, el Paseo del Prado y la Catedral marcarán el camino de una procesión en la que la Guardia Civil servirá como escolta.
Una imagen que cumple 76 años desde que Rausell y Llorens cincelaran su figura, los mismos años que suma una hermandad que ha sido capaz de mantener viva la llama de la tradición en torno a la cual Ciudad Real presume de DNI más allá de su Pandorga.
TRAGOS AL BOTIJO Y 800 AÑOS DE UNA CATEDRAL

La capital regional también brilla en un día en el que todos los pueblos salen a la calle. Es ahí donde, cada 15 de agosto, la Catedral Primada presta sus altos muros para abrevar a todo el que por allí quiera pasar.
Decenas de botijos se llenan de alegría para repartirla, de siete a siete y tiro porque me toca, a toledanos y visitantes que se dejan llevar por la fuerza de una tradición con el marco que ofrece el claustro de la Catedral Primada.
En esa plaza, donde los pasillos que decoraron Bayeu y Maella albergan los pozos que recogen la lluvia de los tejados aledaños, se repica la costumbre de dar de beber al pueblo en la víspera de Nuestra Señora del Sagrario, orgullosa patrona.
Una forma de proceder que data del siglo XVII, época en la que, una vez se dieron por concluidas las obras en la Capilla de la Virgen, hasta ocho días de fiesta sucedieron al hito. El calor, que por entonces era como el de ahora, obligó a la Iglesia a mandar construir unas tarimas para distribuir las aguas limpias que venían de los pozos adyacentes.
Y como todo lo que ocurre en Toledo se viene a explicar con una leyenda, quedó escrito que fue hace siglos cuando, en plena conmemoración, entre el gran tumulto que asistía al rito festivo, quien era hijo único de una de las familias acabó desmayado por las apreturas del calor.
Dándolo por muerto, la multitud fue capaz de reaccionar hasta remojar al indispuesto con el agua de la Catedral y, al ver cómo volvía en sí, no hacía falta más fe para atribuir la maniobra a la Virgen. Y hasta hoy o, al menos, hasta dentro de cinco días.
Pero hay más, no se crean. Y es que, con este 15 de agosto ya a la vuelta de cinco días, esta festividad que invoca a la Virgen del Sagrario estará marcada por la proclamación pública de la bula pontificia con la que el papa León XIV convoca el primer Año Jubilar de la historia de la Catedral de Toledo, un acontecimiento que abrirá el camino hacia el inicio del Jubileo, el próximo 25 de octubre.
Una efeméride que servirá para conmemorar los 800 años de la primera piedra de la Catedral, ahora primada. Ocho siglos. Y ahí sigue. Y seguirá.
EMOCIÓN EN LAS CALLES DUCALES

Desde Brihuega hasta Cogolludo, la provincia de Guadalajara presenta también un mapa festivo a lo largo de todo su territorio el próximo día 15. Para encontrar el botón que será aquí la muestra, bien nos sirve la monumentalidad de Pastrana.
La Virgen de la Asunción, año tras año y cada vez más, es capaz de poner a la Ciudad Ducal a hervir de tradición y brindis de encuentro para honrar a la patrona. Unas fiestas que, cómo no, son capaces de revestirse de gastronomía y toros.
La nómina de pastraneros se completa con una legión de vecinos que se resisten a perder su identidad y que regresan año tras año, esos paisanos ausentes que dejan de serlo solo por volver a ofrecer una flor a su patrona.
Cultura y festejos presididos por la Virgen de la Asunción, desde encierros hasta carrozas, hacen levitar a una ciudad que, si se ha hecho a sí misma, ha sido también por su vínculo religioso.
Las calles y plazas renacentistas serán también escenario de baile, música, deporte, juegos infantiles o concursillos que incitarán a su vecindad a reforzar aún más el vínculo que les llevará al reencuentro el año que viene.
La vaquilla del aguardiente o la Comida de los Huesos para abrochar las fiestas serán el sello perfecto para cerrar la caja de la tradición, que volverá a abrirse en 365 días.
UNA VIRGEN PARA UNA BATALLA

En la provincia de Cuenca, los honores a la Virgen de la Asunción tienen ecos bélicos. Con una toponimia anclada a una de las batallas más significativas del siglo XIX, la memoria de la escaramuza baila con un paisaje y un patrimonio que fueron también protagonistas cuando tocaron a arrebato.
La iglesia parroquial, brindada a la Asunción, es eje y epicentro de la estructura urbanística de todo el pueblo. Así lo era también el 11 de agosto de 1873, cuando, compartiendo tiempo y espacio con la Tercera Guerra Carlista, el enfrentamiento entre republicanos y carlistas sirvió para escribir la historia y, ya de paso, dar una seña de identidad a todo un municipio.
La lejanía del horizonte, propiciada, claro está, por la llanura manchega que presenciaba la batalla, explica en parte por qué la riña tuvo que suceder. Con un paisaje rural que choca con el ruido de sables que revistió la atmósfera hace décadas, la batalla de Vara perdura en los archivos como uno de los episodios más relevantes de la época.
Entre estas bambalinas, celebrar la Asunción en Vara de Rey eleva lo litúrgico más allá de lo ceremonial, con un halo de historia que conforma una de las efemérides más especiales de toda la provincia.
EL 15 DE AGOSTO EN CARRASCOSA DEL CAMPO

Hubo, también en la provincia de Cuenca, una celebración especial por el día de la Asunción, aunque ya solo quede en la memoria de quienes la vivieron. Era esa que ocurría cada año en la casa de la calle de La Solana, donde Asunción cumplía años al tiempo que compartía santoral con la fiesta de toda España.
La celebración fue cambiando con el paso del tiempo. Hubo días en los que convidaba a arroz en el restaurante El Prado, otros en los que encargaba una cabeza asada para que su marido y su hijo la despellejaran encima de la mesa.
Ya en las últimas veces, la invitación pasaba por hacer la mejor tortilla de patata que el ser humano jamás ha probado y acompañarla después con alitas de pollo fritas. «¿Quieres un helao?», terminaba Asunción, orgullosa por otra proeza culinaria indiscutible más para apuntarse otro año en el DNI.
Todo el día 15 de agosto, la banda sonora la patrocinaban las cortinas de la puerta de la casa, siempre abierta, para que las vecinas vinieran a felicitar a la anfitriona. «¿Está la Asun?», se oía a cada poco.
Y así es como quien firma disfrutó del 15 de agosto hasta que su abuela pudo y, por eso, hoy, como cada día de la Virgen, va por ti, Asunción.
