Castilla-La Mancha ha logrado escribir su nombre en el libro Guinness de los Récords en más de una ocasión y, algunas veces, de formas difíciles de olvidar. La región ha convertido paisajes, recetas y hasta uno de sus dulces más tradicionales en protagonistas de marcas mundiales.
Uno de esos ejemplos llegó desde la Alcarria de Guadalajara, donde un enorme lazo rosa en apoyo a la lucha contra el cáncer de mama se alzó con el Récord Guinness gracias a sus 5.720 metros cuadrados de tela sobre las Tetas de Viana, dos montañas gemelas de la provincia.
También Villanueva de los Infantes, en Ciudad Real, hizo historia el 4 de septiembre de 2016. Aquel día consiguió elaborar el Pisto Manchego Más Grande del Mundo, con un peso oficial de 1.254 kilos.
Y ese mismo año Toledo sumó otro récord con dos símbolos estrechamente ligados a la tierra: Don Quijote y el mazapán.
Más de tres metros y medio de Quijote
El 23 de abril de 2016, Santo Tomé Obrador logró el récord Guinness a la escultura de mazapán más alta del mundo. La figura alcanza los 3,59 metros de altura y está elaborada con 600 kilos de pasta de mazapán.
La obra se sostiene sobre un esqueleto de acero y se apoya en sus dos piernas y en una capa, una estructura que permitió levantar una pieza de dimensiones poco habituales para un producto tradicionalmente asociado a pequeñas figuras y dulces.



Su creación estuvo vinculada al cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Con motivo de aquella efeméride, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha impulsó diferentes iniciativas destinadas a promocionar la figura del escritor y la región como destino.
A Santo Tomé se le encargó entonces la realización de un Quijote capaz de competir por un récord Guinness.
El trabajo estuvo dirigido por el maestro Antonio Aranda y requirió más de 400 horas por parte del equipo del obrador. El resultado fue una figura que, desde la base hasta la punta de la lanza, alcanza esos 3,59 metros que terminaron por llevarla al libro de los récords.
De Fitur al centro de Toledo
Desde aquel 2016, el Quijote de mazapán también ha salido de Toledo. La escultura ha viajado a Madrid y ha estado presente en Fitur, antes de convertirse en una de esas paradas curiosas que aparecen en distintas rutas turísticas por la ciudad.
Actualmente puede verse en la tienda de Santo Tomé, situada en su patio de luces. Diez años después de conseguir el récord, la pieza continúa uniendo en un mismo espacio dos elementos profundamente vinculados con Castilla-La Mancha: la literatura de Cervantes y la tradición del mazapán toledano.
