Castilla-La Mancha está llena de rincones capaces de contar siglos de historia. Castillos, antiguas construcciones y restos arqueológicos aparecen repartidos por toda la región, aunque no todos han conseguido resistir al paso del tiempo. Algunos corren el riesgo de desaparecer cuando el abandono se prolonga. Es el caso de la villa romana de Las Tamujas, situada en Malpica de Tajo, en la provincia de Toledo.
Hispania Nostra incluyó este yacimiento en su Lista Roja del Patrimonio el 16 de julio de 2026. La entidad califica su estado de conservación como pésimo y alerta del expolio continuado, la ausencia de medidas eficaces de protección y el deterioro de los restos que todavía permanecen en el terreno.
La situación ha llegado a tal punto que las personas que buscan monedas y objetos antiguos con detectores de metales también se desplazan a otros yacimientos de Malpica de Tajo y de municipios cercanos.
Mientras tanto, en la superficie de Las Tamujas aún pueden encontrarse fragmentos de mármol, basas de columnas y otros materiales arqueológicos expuestos al saqueo, a las labores agrícolas y a la falta de mantenimiento.
Una villa romana junto al Tajo
Las Tamujas es el yacimiento romano más conocido de Malpica de Tajo y sus alrededores. Se encuentra junto al río Tajo, cerca de sus afluentes Pusa y Cedena, en una zona donde existen restos de otras villas romanas.
El enclave fue estudiado en 1953 por Antonio Palomeque Torres, quien lo excavó parcialmente unos años después. Aquellos trabajos permitieron descubrir varias estancias con mosaicos, un hipocausto —un sistema de calefacción instalado bajo el suelo— y la planta de una construcción interpretada como una posible iglesia.
Según sus estudios, el conjunto estaba formado por dos espacios principales. Uno habría sido la residencia del propietario de una explotación agrícola romana. El segundo podría haber tenido un uso religioso posterior, posiblemente durante el periodo visigodo.
El yacimiento está datado entre los siglos I y VI, es de propiedad privada y figura en las cartas arqueológicas municipales. Sin embargo, una parte importante nunca ha sido investigada de manera sistemática.
Los hallazgos monetarios documentados en Malpica de Tajo abarcan desde los reinados de Augusto y Domiciano, aunque la explotación agrícola habría alcanzado su mayor desarrollo durante el Bajo Imperio romano.




Mosaicos que ya no están
El deterioro de Las Tamujas comenzó hace décadas. Ya en 1953 se conocía la aparición de piedras labradas y capiteles cuyo paradero actual se desconoce. Poco después de las excavaciones, Palomeque comprobó que los mosaicos descubiertos empezaban a desaparecer.
El llamado «salón» de los mosaicos fue dividido y techado. Una parte se utilizó como pocilga y otra como vivienda, donde algunos pavimentos se conservaron durante un tiempo. Hoy no se aprecia ninguno de los mosaicos documentados durante las excavaciones.
La zona que no llegó a excavarse continúa sin vallar y abierta al acceso de detectoristas y de personas que recogen los materiales removidos por los trabajos agrícolas.
La posible iglesia también sufrió daños por la quema de rastrojos. Aunque fue vallada posteriormente, el recinto sigue siendo accesible y la vegetación ha crecido alrededor de las estructuras.
Hispania Nostra reclama prospecciones arqueológicas urgentes para estudiar y recuperar los materiales que aún permanecen en Las Tamujas. También considera necesario reforzar la protección del enclave y controlar el acceso antes de que el expolio, las labores agrícolas y el abandono provoquen nuevas pérdidas.
Con esta incorporación, Castilla-La Mancha suma 145 bienes culturales y naturales en la Lista Roja. Toledo es la provincia con más elementos amenazados, con 51, seguida de Guadalajara, con 43. Ciudad Real y Cuenca cuentan con 19 cada una y Albacete reúne 13.
