Castilla-La Mancha se ha convertido en una de las comunidades con mayor generación de energía renovable de España. La abundancia de sol, viento y suelo disponible ha impulsado la instalación masiva de parques solares y eólicos en los últimos años. Pero esa producción no siempre se aprovecha. Solo en 2024 se desperdiciaron más de 150 GWh de electricidad renovable, principalmente en Ciudad Real (120 GWh) y Albacete (33 GWh), por falta de capacidad en la red eléctrica. Esa energía habría sido suficiente para abastecer a más de 40.000 hogares durante un año, una cifra que resume con claridad el alcance del problema y que se recoge en el informe The State of European Power Grids, elaborado por la consultora Aurora Energy Research.
Generamos mucho, aprovechamos poco
Ciudad Real fue la segunda provincia de España con mayor volumen de electricidad renovable desperdiciada, con un 5,7 % de su producción total desconectada de la red. Albacete también figura entre las provincias más afectadas. Castilla-La Mancha produce mucha más energía de la que puede consumir o evacuar, y el problema amenaza con agravarse: el vertido de renovables en España podría triplicarse de aquí a 2030, según las proyecciones del mismo estudio, si no se refuerzan las infraestructuras eléctricas.
Una red que no acompaña
Mientras la potencia renovable crece a gran velocidad, la red eléctrica de transporte y distribución no ha avanzado al mismo ritmo. Las plantas solares y eólicas se construyen en pocos años, pero las líneas eléctricas, subestaciones y refuerzos de red requieren plazos mucho más largos. A esto se suma la escasa implantación industrial en Castilla-La Mancha, que limita el consumo local. Sin grandes focos de demanda, la electricidad se acumula donde no se necesita.
El almacenamiento, una vía posible
Una de las soluciones más claras para reducir este desperdicio es la implantación de sistemas de almacenamiento con baterías, una tecnología que el informe de Aurora identifica como clave para mejorar el aprovechamiento de la generación renovable. Estas instalaciones permiten guardar la energía que no se consume en el momento de producirse y liberarla cuando el sistema la necesita. Al tratarse de soluciones modulares y escalables, pueden ubicarse junto a parques solares o eólicos, ayudando a absorber excedentes y aliviar la congestión de la red en territorios como Castilla-La Mancha.
Transición a medio gas
La transición energética avanza de forma desigual. Las regiones con más consumo concentran infraestructuras y proyectos industriales, mientras que Castilla-La Mancha acumula excedentes eléctricos que no puede aprovechar. Producir más no significa avanzar más si esa energía no se utiliza, no se almacena o no se transforma en actividad económica.
Falta inversión y planificación
Para que Castilla-La Mancha deje de perder energía —y oportunidades— es imprescindible invertir en red, anticipar infraestructuras y vincular la producción renovable a industria y almacenamiento, una de las principales conclusiones del análisis de Aurora Energy Research. De lo contrario, la región seguirá siendo un gran productor desconectado, desperdiciando electricidad limpia que podría alimentar decenas de miles de hogares y convertirse en un motor real de desarrollo.
La apuesta por las renovables es clara, pero sin red, sin almacenamiento y sin industria, esa apuesta se diluye. La energía que no se aprovecha no transforma el territorio. Y hoy, en Castilla-La Mancha, demasiada electricidad renovable se queda por el camino.


