Varios puntos de la provincia de Guadalajara han sido escenario de un espectáculo natural tan insólito como asombroso: auroras boreales. El fenómeno, asociado a regiones polares, ha podido observarse en municipios como Humanes, Ocentejo y Tobillos, gracias a la hiperactividad solar que atraviesa el Sol durante su actual ciclo magnético.
Según ha explicado la Agrupación Astronómica de Guadalajara (AstroGuada), la erupción solar que ha provocado este raro fenómeno ocurrió el pasado domingo en torno a las 17:40 horas en la región activa AR4345, ubicada casi en el centro del Sol. La intensidad de la erupción se mantuvo hasta pasadas las 22:00 UTC, generando una de las tormentas geomagnéticas más intensas de las últimas dos décadas, clasificada como G4.
Este evento provocó una eyección de masa coronal (CME) que, al alcanzar la atmósfera terrestre, hizo posible la aparición de auroras en lugares poco habituales como Guadalajara, donde se pudieron captar con cámaras sensibles los destellos rojizos y rosados en el cielo.

Captadas en Humanes, Ocentejo y Tobillos
Gracias al seguimiento de miembros de AstroGuada, se ha podido documentar el fenómeno desde distintos puntos de la provincia. Julián García y Alfonso Espinosa, miembros de la agrupación, lograron fotografiar la aurora en Humanes, a escasos kilómetros de la capital provincial.
José Antonio Rodríguez, desde Tobillos —pedanía de Mazarete, en el Señorío de Molina—, también registró con su cámara la aparición de estas luces danzantes. Por su parte, el astrofotógrafo Raúl Villaverde captó desde Ocentejo, en el Alto Tajo, otra impresionante instantánea de la aurora boreal.

¿Por qué se ven auroras en Guadalajara?
Lo extraordinario de este suceso reside en su localización geográfica. Normalmente visibles solo en zonas próximas a los polos, las auroras boreales pudieron contemplarse en Guadalajara debido a la radiación solar extrema provocada por la erupción, que liberó una enorme cantidad de protones y electrones. Al chocar con los átomos de oxígeno en la ionosfera, por encima de los 240 kilómetros de altitud, generaron ese brillo rojizo que se vio desde el centro de la península.
El fenómeno es consecuencia directa del actual ciclo solar 25, una etapa de once años en la que el campo magnético del Sol aumenta su actividad y da lugar a fenómenos como las manchas solares, las llamaradas o las eyecciones de masa coronal.
Desde la Agrupación Astronómica de Guadalajara destacan que no se observaba una tormenta solar de esta magnitud desde hace más de 20 años, y animan a la ciudadanía a seguir estos acontecimientos, que no solo son bellos, sino que también evidencian la intensa conexión entre el Sol y nuestro planeta.
Una noche inolvidable para la provincia, con cielos teñidos de colores que parecían reservados solo para el Ártico, pero que, por unas horas, bañaron Guadalajara con su magia celeste.



