Las vías ferrata se han convertido en una de las opciones más atractivas para quienes buscan aventura sin necesidad de tener experiencia en escalada. Equipados con un arnés y un disipador de energía, y siempre asegurados a un cable de acero continuo, cualquier persona puede recorrer paredes rocosas de forma segura.
Es una actividad perfecta tanto para amantes de la adrenalina como para quienes quieren iniciarse en el mundo vertical. Y lo mejor es que no hace falta salir de Castilla-La Mancha para disfrutar de una experiencia así.
En Sacedón, en la provincia de Guadalajara, se encuentra la Vía Ferrata “Boca del Infierno”, un recorrido que destaca por su espectacular entorno natural. Situada en el desfiladero del embalse de Entrepeñas, entre el Alto de San Julián y El Castillejo, esta vía debe su nombre precisamente a ese estrecho paso rocoso que impresiona nada más verlo. Una vez enganchado al cable, la sensación es la de formar parte del paisaje: la roca, el agua a los pies y los buitres sobrevolando muy cerca acompañan durante todo el recorrido.

Antes de iniciar la actividad es obligatorio pasar por la Oficina de Turismo de Sacedón, donde facilitan la información necesaria y la autorización correspondiente. Conviene ir preparado: ropa cómoda, botas de montaña, algo de abrigo en invierno o protección solar en verano, además de una pequeña mochila con agua y comida.
El acceso tiene un coste de 3 euros por persona y la vía permanece abierta entre el 15 de agosto y el 15 de enero.
El itinerario, catalogado como K3, combina distintos elementos que lo hacen muy dinámico. Arranca con un tramo vertical que lleva hasta la parte alta, desde donde se continúa por zonas horizontales con escalones y pasamanos sobre la pared de roca caliza.

A lo largo del recorrido se cruzan dos puentes colgantes de 5 y 15 metros, se afronta una tirolina de más de 30 metros y se termina con un puente de mono de casi 20 metros que pone el broche final a la experiencia.
Aunque las alturas pueden imponer al principio, lo cierto es que se trata de una vía bastante accesible. No es necesario tener experiencia previa, aunque sí es importante no tener vértigo. La actividad puede realizarse a partir de los 8 años y tiene una duración aproximada de tres horas, incluyendo el regreso por una senda que atraviesa el paraje del Alto de San Julián.

Llegar hasta allí es sencillo: Sacedón está a poco más de media hora en coche desde Guadalajara y a algo más de una hora desde Madrid. Además, varias empresas de turismo activo de la zona ofrecen la posibilidad de realizar la actividad guiada, con precios que suelen situarse entre los 40 y 50 euros por persona.
En definitiva, la Vía Ferrata “Boca del Infierno” es una propuesta perfecta para quienes buscan una experiencia diferente, combinando deporte, naturaleza y unas vistas difíciles de olvidar en pleno corazón de la Alcarria.




