Un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre la firmeza de 1.357 colchones comercializados en Europa revela que la dureza indicada por el fabricante no siempre coincide con la experiencia real de uso. Según los resultados, cuatro de cada diez colchones se perciben más firmes de lo esperado.
La OCU explica que, aunque la firmeza del colchón puede medirse de forma objetiva mediante métodos técnicos de ensayo, actualmente no existe una escala comercial única y obligatoria para clasificarla. “Cada fabricante utiliza sus propios criterios y descripciones para comunicar la firmeza, lo que puede dar lugar a notables diferencias entre la firmeza declarada y la firmeza percibida por los usuarios”, advierte la organización tras medir la firmeza aplicando una carga para comprobarlo.
Por este motivo, la OCU solicita a los fabricantes que la información sobre la firmeza del colchón identifique la norma de ensayo aplicada, con la cifra obtenida, de modo que el consumidor pueda comparar de forma clara y sencilla esta medición entre modelos de marcas diferentes. En España ya existen métodos normalizados como la UNE-EN 1957:2013, que establece métodos de ensayo para determinar las características de camas y colchones.
Mientras tanto, la OCU aconseja probar el colchón antes de comprarlo, y hacerlo acompañado si se va a compartir, porque la independencia entre los lados varía mucho según el modelo. “Es importante tomarse un tiempo y tumbarse en la postura habitual de descanso, porque la adaptabilidad de cada colchón varía mucho según se duerma boca arriba, boca abajo o de lado. Un resultado que depende más del diseño del colchón que del tipo de material utilizado”, señala la organización.
El estudio de la OCU también destaca que, un año más, los colchones de núcleo de espuma analizados obtienen tan buenas calificaciones como los tradicionales colchones de muelles ensacados. Aunque estos últimos suelen ser más frescos por el efecto de ventilación del aire interior. Entre todos los modelos analizados, destacan dos por su excelente relación calidad-precio, inferior a los 200 euros para un colchón de 90 cm.
El Ikea Vesteröy Firm 004.505.53, con un precio de 139 euros, está fabricado con muelles ensacados, tiene una altura de 19 cm y una firmeza real media. Entre sus ventajas, la OCU destaca que “es fresco y no pesa demasiado (14 kg); buena adaptabilidad y durabilidad; fabricado con materiales de bajo impacto ambiental”. Como inconvenientes, señala que “la distribución de la presión es mejorable, y no se puede dar la vuelta”.
Por su parte, el Imperial Confort Helsinki, con un precio desde 156 euros, está fabricado en espuma, tiene una altura de 23 cm y una firmeza real blanda. Entre sus puntos a favor, la OCU subraya que es “ligero, apenas 10 kg; sin puntos de presión; la absorción del sudor cumple su cometido; muy buena valoración en sostenibilidad (fabricación, materiales y reciclaje)”. Como desventaja, indica que “no se puede dar la vuelta por la configuración de las capas”.
La OCU también recuerda que, si se compra por Internet, es fundamental verificar que el precio incluye el coste del envío y quién paga el transporte en caso de devolución. Además, recomienda asegurarse de que el colchón puede probarse quitando la funda protectora, ya que “mientras que muchas marcas admiten varias semanas de prueba sin embalaje, otras no lo admiten”. Por último, aconseja preguntar si la compra incluye la retirada del viejo colchón, un servicio que sí suelen proporcionar las tiendas físicas.



