Aunque el verano está cada vez más cerca de acabar, todavía quedan días para exprimir alguno de esos planes que saben a vacaciones. Las altas temperaturas siguen invitando a buscar alternativas en las que el ocio y el calor puedan convivir sin acabar derretidos por el camino. Y para eso, pocas cosas funcionan mejor que agua, sombra y naturaleza.
Hoy la propuesta nos lleva hasta La Playeta del Cabriel, en Víllora (Cuenca), un pequeño rincón junto al río donde el ritmo cambia nada más llegar. Aquí no hacen falta grandes preparativos: una toalla, algo para comer, ganas de refrescarse y tiempo suficiente para disfrutar del paisaje sin mirar demasiado el reloj.
La zona se encuentra junto al río Cabriel, en un punto en el que el agua avanza con mayor calma y los sedimentos han formado una orilla arenosa. Alrededor, olmos, sauces y chopos acompañan el curso del río y ayudan a crear una zona de sombra especialmente agradecida durante los días más calurosos.
El espacio cuenta además con zonas allanadas para acceder al agua, así como bancos, mesas y barbacoas. La idea puede ser tan sencilla como pasar unas horas junto al río, comer al aire libre y darse un baño en unas aguas que destacan por su transparencia.



El camino también forma parte del plan
Llegar hasta La Playeta tiene parte de aventura. El recorrido desciende entre campos de cultivo en los que aparecen almendros, olivos y viñas. Poco a poco, el Cabriel comienza a asomarse entre el paisaje hasta que el camino desemboca en la explanada junto al río.
Una vez allí, el contraste hace el resto: la arena de la orilla, el agua clara, el verde de la chopera y los pinares alrededor. El murmullo del Cabriel y el viento moviendo los árboles ponen una banda sonora bastante difícil de mejorar para una jornada de verano en el interior.
Y quien no tenga suficiente con el baño puede seguir caminando. Desde La Playeta parte una senda paralela al río que permite adentrarse en un paisaje algo más agreste. Durante el recorrido aparecen pinares de pino carrasco, grandes encinas y distintas especies de matorral mediterráneo, entre ellas enebros, coscojas, lentiscos, escaramujos, bujes, retamas y esparragueras.
La combinación de humedad y vegetación también favorece la presencia de fauna. Caminando con calma y en silencio pueden encontrarse rastros o producirse avistamientos puntuales de animales como ardillas, zorros o pequeños carnívoros.



Un plan para hacer sin demasiadas prisas
La visita permite elegir el nivel de aventura. Se puede pasar directamente el día en la zona de baño y descanso o añadir una caminata junto al Cabriel antes de regresar por el mismo recorrido.
En las jornadas de más calor conviene apostar por la mañana o por las últimas horas de la tarde. También es recomendable llevar agua, protección solar y una bolsa en la que recoger todos los residuos antes de marcharse.
Porque aquí el plan tiene poco misterio y precisamente ahí está buena parte de su encanto: caminar entre cultivos y pinares, buscar un rincón junto al Cabriel, extender la toalla y dejar durante unas horas que el verano avance un poco más despacio.
