El polifacético artista Aníbal Gómez, natural de Villanueva de la Jara (Cuenca), atraviesa uno de los momentos más destacados de su carrera. Su reciente debut en el popular programa ‘Tu cara me suena’, donde se estrenó imitando a Chiquetete con la canción ‘Esa cobardía’, coincide con el lanzamiento de la serie ‘Rafaela y su loco mundo’, creada y guionizada por él, y con el éxito creciente de su grupo musical Ojete Calor.
Gómez, conocido por su versatilidad en el mundo del espectáculo, ha definido su experiencia en ‘Tu cara me suena’ como un reto inédito. «Yo nunca había vivido nada así. ¿Sabes estos programas en los que se dice ‘aquí dentro todo se magnifica’? Pues ese topicazo es real y lo estoy viviendo», explicó durante una rueda de prensa.
El artista destacó el buen ambiente entre los participantes: «Todos los compañeros están creando una piña muy bonita, y está siendo mucho más divertido de lo imaginado».
El formato del programa exige a los concursantes adaptarse cada semana a un nuevo personaje, lo que para Gómez supone salir de su zona de confort: «Sales ahí y no es como salir a un concierto de Ojete Calor, donde ya sabes cuál es tu personaje y estás en tu zona de confort». Además, subrayó la presión de actuar ante el jurado y el público: «Tienes dos opciones: o desmayarte, lipotimia viva, o directamente sales a pasártelo bien, que es lo que estoy haciendo yo».
Gómez valora la oportunidad de actuar en prime time y agradece poder interpretar a artistas que le han marcado: «Me están permitiendo hacer de un montón de artistas que me han marcado, pasarlo genial y disfrutar con el público. Lo valoro un montón».
El proceso de caracterización es uno de los aspectos más exigentes del programa. «La primera es la incomodidad, porque el proceso de caracterización, como bien sabe Joaquín Reyes, que es el rey de la caracterización en España, es ciertamente molesto», señaló. «Son muchas horas, muchas pruebas, las pelucas pesan, los vestuarios son incómodos… Pero una vez estás dentro del personaje y te miras en el espejo, la energía se transforma».
Tras la actuación, Gómez describe una sensación peculiar: «Te sientas en el sofá y sigues transformado, eres una mezcla entre el personaje y tú, y eso es lo gracioso: ser un híbrido entre Aníbal Gómez de Cuenca y el artista que toque cada día».
El vínculo con su tierra natal es una constante en su discurso. «Quizás hace años la gente renegaba de sus orígenes, pero yo nunca lo he hecho», afirmó con orgullo.
«Llevo a mi pueblo por bandera, soy su embajador hasta el punto de que me van a llamar pesado, pero me da igual. Ahora que todo el mundo quiere tener un pueblo, yo lo tengo desde siempre y me encanta». Para Gómez, Villanueva de la Jara es sinónimo de familia y raíces: «Yo voy mucho porque para mí es sinónimo de familia, amigos, las calles de siempre, los bares de siempre».
En el ámbito creativo, Gómez ha dado un paso más con la serie ‘Rafaela y su loco mundo’, heredera de formatos como ‘Muchachada Nui’ y ‘La hora chanante’. La idea surgió a partir de un libro que escribió para adolescentes: «La editorial Fun Readers contactó conmigo para que escribiera un libro destinado al público adolescente, que en buena medida está perdiendo el hábito de la lectura». De ahí nació ‘El alucinante mundo de Rafaella Mozarella’, que posteriormente se transformó en serie gracias a la intervención de Arturo Valls.
«A la presentación en Madrid del libro vino Arturo Valls, una de cuyas muchas facetas es la de productor. Se había leído el libro y me dijo: ¿por qué no hacemos una serie con él?». Gómez destaca el carácter original de la propuesta: «No es ninguna novedad que hombres hagan de mujeres en comedia, pero sí es más original que unos mamarrachos de casi cincuenta años hagan de adolescentes, con todos los topicazos y clichés que nos gustan del cine de quinceañeros».
En el terreno musical, Ojete Calor, el dúo que forma junto a Carlos Areces, continúa consolidando su posición en el panorama nacional. «Ojete Calor es una anomalía musical», reconoce Gómez.
«No se entiende muy bien cómo ha pasado lo que ha pasado con nosotros, porque aunque llevemos veinte años con el grupo, en realidad ha habido muchos en los que hemos estado completamente parados». El grupo, que define su estilo como ‘subnopop’, ha pasado de ser un hobby a llenar grandes recintos: «Lo que pasa es que cuando te ves actuando en recintos gigantescos, entonces el hobby se vuelve extraño».
Gómez admite que la clave está en seguir disfrutando: «Tenemos muchas canciones por hacer, pero como los dos nos dedicamos a otras cosas somos un grupo que trabaja muy lento. Somos un grupo de cuentagotas, vamos ofreciendo pequeñas pildoritas de ‘subnopop’ cuando nos da la agenda. Pero intentamos que el cuentagotas sea de arsénico, que sea una cosa potente que no pase desapercibida».
El éxito de Ojete Calor sigue sorprendiendo a su propio creador: «Vivimos en un país donde la música suele encasillarse: si eres un grupo ‘underground’ lo eres toda la vida, si eres ‘mainstream’ entonces ya no sirves para ciertas cosas.
Cada uno tiene su espacio. Y sin embargo, Ojete Calor ha sido un grupo que se ha colado por un hueco raro que nos ha permitido estar en festivales más underground o indie y en otros masivos».
Gómez concluye con humor sobre el origen del nombre del grupo: «Si yo en su día, cuando estaba con Carlos en una cafetería escribiendo en una servilleta posibles nombres, hubiera sabido que íbamos a ir a recintos tan grandes, no nos hubiéramos puesto Ojete Calor. Nos hubiéramos puesto Vetusta Morla, Izal… Los Beatles es que ya estaba cogido».



