De las prisas de Madrid a la calma de un pueblo de Cuenca: así cambió Iván su forma de vivir

Iván apuesta por invertir los roles: vivir en el pueblo y pasar las vacaciones en la ciudad

Con la vuelta a la rutina después de las vacaciones de verano regresan también los horarios, las obligaciones y, muchas veces, esa sensación de vivir con prisas y rodeados de estímulos. Una dinámica cotidiana que puede ser bastante diferente cuando el lugar elegido para vivir es un pequeño pueblo.

Precisamente esa otra forma de afrontar el día a día es una de las ideas que muestra «Nos vamos pal pueblo«, una iniciativa que da a conocer lo que ofrecen los pequeños municipios de España, entre ellos los de Castilla-La Mancha. El proyecto presenta estos lugares como una alternativa para quienes buscan una vida más tranquila y, al mismo tiempo, pretende contribuir a la lucha contra la despoblación.

A través de sus redes sociales, la iniciativa comparte diferentes historias de personas que han elegido los pueblos para vivir. Una de ellas es la de Iván, nacido en Almonacid del Marquesado, que después de pasar un tiempo en Madrid terminó instalándose junto a su pareja en Huerta del Marquesado, en la provincia de Cuenca.

«Vengo de un pueblo de la Mancha Manchega, de Almonacid del Marquesado, y después de estar en Madrid estudiando me cansé pronto de la ciudad», cuenta en el vídeo. Su manera de entender la vida queda resumida en una reflexión que hace durante la conversación: «Creo que vivimos al revés. La gente vive en la ciudad y se viene de vacaciones a los pueblos, y creo que es mejor vivir en los pueblos y luego te vas a pasar estrés y las vacaciones».

De Madrid a Huerta del Marquesado

La idea de regresar a un entorno rural no apareció de repente. Según relata, desde joven ya tenía esa conexión con los pueblos, al igual que su pareja. Fue precisamente junto a ella como acabó conociendo Huerta del Marquesado. «Mi chica estaba estudiando en Cuenca (…) y tenía compañeros de piso que tenían amigos que trabajaban aquí», recuerda Iván.

Aquellas relaciones terminaron colocando a Huerta del Marquesado en su particular mapa. La pareja conoció el pueblo, les gustó y finalmente decidieron establecer allí su vida.

La historia escondía además una coincidencia familiar que Iván no descubrió hasta después de mudarse. Un tío suyo había trabajado como maestro en el municipio durante un año. «Yo no me enteré hasta que me vine aquí a vivir. Solamente estuvieron un año. Pero hay gente que se acuerda porque fue el año que la escuela se hizo mixta».

Un pueblo de unos 155 habitantes

Huerta del Marquesado cuenta con alrededor de 155 habitantes y se encuentra a 1.257 metros de altitud, asentado sobre una suave ladera y rodeado de tierras de cultivo. Sus calles son estrechas, irregulares y marcadas por el desnivel.

El municipio está además rodeado por cumbres que superan los 1.800 metros y por bosques que ocupan buena parte de su entorno. Es allí donde Iván y su pareja han encontrado el lugar tranquilo que buscaban, después de conocerlo casi por casualidad, hasta convertirlo finalmente en su hogar.

Sandra Gonzalez
Sandra Gonzalez
Sandra González Zamora es redactora jefe de enTomelloso.com y SomosCLM.com, especializada en información local y regional con un firme compromiso por el rigor, la actualidad y la cercanía al lector.

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