El fútbol base conquense se ha visto sacudido este fin de semana por un grave incidente ocurrido durante un encuentro juvenil en el campo municipal ‘Obispo Laplana’ de Cuenca, donde un jugador del CD Ciudad Encantada agredió al árbitro en los últimos minutos del partido que enfrentaba a su equipo con el Motilla CF.
Como consecuencia de la agresión, el árbitro tuvo que ser atendido en el Hospital de Cuenca, y el CD Ciudad Encantada ha tomado la decisión de expulsar de forma “irrevocable” al jugador implicado. La entidad ha emitido un comunicado en el que muestra su “profunda condena” y “total rechazo” a lo ocurrido, calificando la actitud del futbolista como “altamente reprobable” y contraria a los valores de juego limpio, respeto y educación que dice defender el club.
“El CD Ciudad Encantada lamenta profundamente y condena sin paliativos la agresión cometida”, ha expresado la directiva, que ha pedido disculpas al árbitro afectado, al colectivo arbitral en su conjunto y a la afición que presenció el encuentro.
Por su parte, el Motilla CF también ha hecho público un mensaje de condena, calificando la agresión como un acto “violento e inadmisible”, y ha exigido una respuesta “ejemplar y con la máxima contundencia” por parte de los organismos competentes. Para el club visitante, una acción de este tipo «no es un calentón», sino un hecho que requiere ser tratado con seriedad y firmeza.
La Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha (FFCM) también ha condenado de forma “rotunda” lo sucedido, y ha aprovechado para alertar del aumento de la violencia en los terrenos de juego, especialmente en categorías inferiores, debido en parte al “caldo de cultivo mediático” que, según el organismo, “señala de forma sistemática a los arbitrajes”.
“Este tipo de mensajes no son inocuos: impactan directamente en los comportamientos, alimentan la tensión, normalizan la deslegitimación de los árbitros y acaban traduciéndose en un incremento real de la violencia en nuestros campos”, ha advertido la FFCM.
Además, la Federación ha hecho un llamamiento a “trabajar y consensuar una ley del Deporte que debe adecuarse a la sociedad actual para actuar de forma tajante con los culpables”.
Este suceso reabre el debate sobre el respeto en el deporte base y la necesidad de proteger a los árbitros frente a actitudes violentas, especialmente en categorías juveniles como esta, donde la formación debe ir siempre por delante del resultado.



