La magia de los Reyes Magos volvió a llenar las calles de Manzanares este 5 de enero en una jornada intensa que comenzó desde primera hora de la mañana y que, a pesar del frío, permitió celebrar todos los actos previstos. La tradicional Cabalgata, con gran asistencia de público, puso el broche de oro a un día lleno de ilusión y encuentros, con el reparto de 1.500 kilos de caramelos y miles de sonrisas entre pequeños y mayores.
Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron a la localidad sobre las 9:00 horas y realizaron un amplio recorrido institucional por el hospital ‘Virgen de Altagracia’, donde visitaron las plantas de hospitalización, hospital de día y urgencias. También acudieron a la Escuela Infantil Municipal y la ludoteca, y más tarde, a las residencias de mayores ‘Los Jardines’ y ‘La Milagrosa’, donde fueron recibidos con entusiasmo por usuarios y personal.
A mediodía, participaron en un nuevo acto infantil tras el musical ‘Las Reinas K-Pop’, organizado por la concejalía de Festejos en la carpa de ‘La Pérgola’, donde saludaron desde el escenario a cientos de niños y niñas que los esperaban con emoción.
La recepción oficial tuvo lugar a las 16:30 horas en el Ayuntamiento de Manzanares, donde fueron recibidos por el alcalde, Julián Nieva, y miembros de la corporación municipal. Desde los balcones de la Casa Consistorial, los Reyes Magos se dirigieron a la ciudadanía. En nombre de todos, el Rey Gaspar pronunció un mensaje centrado en la paz y el bienestar, animando a los más pequeños a irse a dormir pronto con la esperanza de ver cumplidos sus deseos, aunque recordó que hay regalos que se comparten con quienes más lo necesitan.
Para evitar incidentes y facilitar el acceso a los caramelos, estos no se lanzaron desde el balcón sino que se repartieron desde la plaza de la Constitución, con la colaboración de Protección Civil. En total, entre todas las actividades del día, se repartieron 1.200 kilos de caramelos blandos, 300 kilos de caramelos duros entregados en mano, y 4.600 bolsas de productos Tosfrit.
La Cabalgata arrancó a las 18:00 horas desde la Estación de Autobuses, recorriendo las calles Toledo, Virgen de la Paz, Jesús del Perdón y Mayorazgo, hasta concluir en la plaza de la Constitución, donde los Reyes saludaron a las familias desde el recorrido a pie. A lo largo del itinerario, el público llenó las calles, especialmente en la zona frente al Gran Teatro.
El desfile contó con una decena de grupos y asociaciones. La asociación juvenil ‘Talayot’ y ‘La Tribu Manchega’ participaron con personajes del mundo infantil y con un enfoque inclusivo gracias a la implicación de la asociación ‘Divergentes Manzanares’. El Cuatro Tiempos Automóvil Club desfiló con vehículos clásicos como un Cadillac Calais (1967), un Renault Caravelle descapotable (1964), o un Seat 600 (1970), entre otros.
También participaron la Asociación de Motos de Otra Época (AMOE) con una carroza de pajes reales, y la peña ‘L@s que faltaban’, con una alegoría del árbol de Navidad. Las carrozas de los Reyes fueron elaboradas por la hermandad del Cristo de la Buena Muerte (Melchor) y la hermandad de la Virgen de los Dolores (Gaspar y Baltasar), con diseños espectaculares ambientados en palacios orientales y estructuras tipo Lego.
Como cada año, el desfile incluyó una parada obligada en el Belén Viviente instalado por la hermandad de la Virgen de la Paz junto a su ermita, donde Sus Majestades bajaron de sus carrozas para realizar la ofrenda al Niño Jesús. En este espacio no faltaron detalles como el río, lavanderas, pescadores, puestos de frutas o una carnicería.
El desfile fue supervisado por agentes de la Policía Local y voluntarios de Protección Civil, que garantizaron el desarrollo seguro del evento. Ya entrada la noche, y con la ciudad aún despierta, a los Reyes les quedaba la parte más importante de la jornada: visitar cada hogar para cumplir los deseos recogidos en las cartas entregadas días antes a sus Pajes Reales en la plaza de la Constitución.







