Castilla-La Mancha ha dado este jueves un paso clave para reforzar su liderazgo vitivinícola con la presentación en Toledo de la Organización Interprofesional Vitivinícola regional, un organismo que nace con el objetivo inmediato de elaborar un plan estratégico que marque el rumbo del sector ante los desafíos del mercado.
El presidente de la nueva junta directiva, Jesús Julián Casanova, ha avanzado que una de las primeras tareas será analizar de forma conjunta las fortalezas y debilidades del sector para diseñar una hoja de ruta común. “Tenemos mucha fortaleza, porque tenemos el 65 % del potencial vinícola del país, y, de alguna manera, tenemos que fortalecer este instrumento que hemos creado”, ha afirmado.
La Interprofesional, integrada por 20 profesionales del ámbito vitivinícola, se ha constituido con una estructura austera, lo que obligará —según ha señalado Casanova— a ser “creativos” para cumplir sus metas. El propósito, ha explicado, no es competir con nadie, sino sumar capacidades y generar mayor valor añadido en una región que cuenta con potentes industrias de alcohol, mosto y vinagre, cuya coordinación será clave para mejorar la competitividad.
El acto ha contado con la presencia del presidente regional, Emiliano García-Page, y del consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán.
Durante su intervención, García-Page ha destacado el consenso alcanzado en torno a la figura de Casanova y ha subrayado que la región vuelve a demostrar cómo deben hacerse las cosas cuando se trabaja desde la unidad. Además, ha confirmado su asistencia en marzo al Intergrupo del Vino del Comité de las Regiones, en Bruselas, donde defenderá mayores inversiones europeas para el sector y avanzará una “ofensiva importante” en materia de política agraria comunitaria.
El presidente autonómico ha resaltado la transformación experimentada por el sector vitivinícola regional, que ha sabido combinar volumen y calidad, adaptándose a un mercado cambiante y superando obstáculos como aranceles o crisis internacionales. También ha puesto en valor el aprovechamiento de los fondos europeos para la reestructuración del viñedo, que han convertido a Castilla-La Mancha en referencia.
Por su parte, el consejero Julián Martínez Lizán ha recordado el peso económico y social del vino en la comunidad: 80.000 familias vinculadas al sector, 437.000 hectáreas de viñedo y una producción media de 23 millones de hectolitros, lo que supone alrededor del 60 % del total nacional, el 15 % del europeo y el 6 % del mundial.
A su juicio, estas cifras justifican la creación de una herramienta común que integre a productores y elaboradores en toda la cadena, desde la uva hasta la comercialización final. Lizán se ha mostrado convencido de que la nueva Interprofesional será decisiva para planificar el crecimiento, abrir nuevos mercados y alcanzar acuerdos estratégicos que impulsen el futuro del vino castellanomanchego.


