El secretario general de la Confederación de Empresarios de Castilla-La Mancha (Cecam), Mario Fernández, ha manifestado su inquietud ante la posibilidad de que Estados Unidos rompa relaciones comerciales con España, un escenario que considera «muy preocupante» por sus posibles repercusiones económicas y sociales.
En una rueda de prensa celebrada este miércoles, Fernández alertó sobre el impacto negativo que esta decisión podría tener en el comercio exterior, las relaciones bilaterales y sectores clave como las entidades financieras, las telecomunicaciones y la energía.
Fernández señaló que «ese anuncio, más allá de cómo sería la forma de llevarse a cabo y poner los pies en la tierra, desde luego no es positivo». Además, valoró la declaración institucional del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien aseguró que el Ejecutivo «está estudiando escenarios y posibles medidas» para ayudar a hogares, trabajadores, empresas y autónomos a mitigar el impacto económico del conflicto en Oriente Próximo.
Sin embargo, el secretario general de Cecam respondió con escepticismo: «Hay un refrán que dice que obras son amores y no buenas intenciones». Añadió que «está muy bien que el presidente del Gobierno tenga todas esas ayudas en la cabeza, pero lo que queremos es que lo tenga en el BOE» y que se establezcan ayudas concretas para los distintos colectivos afectados.
En cuanto a las consecuencias inmediatas del conflicto, Fernández destacó que «la principal repercusión que puede tener es el precio de los carburantes y el precio también de la electricidad». Subrayó que si el conflicto se prolonga, «estos precios de la energía se van a ver trasladados a los precios de cualquier proceso productivo» y, por tanto, a un aumento del índice de precios al consumo (IPC).
Criticó además la gestión anterior en materia de ayudas, recordando que durante el último incremento del IPC en 2021-2022 «no se estableció prácticamente ninguna ayuda y lo que hizo fue una sobre recaudación del Estado porque no deflactó los niveles de renta», una medida que, según él, «podía ayudar a la ciudadanía» y que el Gobierno «tenía en su mano y no lo hizo».
Sobre la situación de las empresas en Castilla-La Mancha, Fernández expresó que «los empresarios no pueden estar cansados» y deben «seguir adelante», aunque lamentó que se sienten señalados y culpados por los mensajes emitidos desde el Gobierno nacional. «Cada vez cuesta más levantar el cierre», advirtió, y añadió que «estamos viendo cómo el salario mínimo interprofesional crece, el diálogo social no existe y los costes laborales vuelven a subir». También criticó la baja productividad y el elevado absentismo laboral, que calificó de «desbocado», y denunció la falta de voluntad para abordar estas cuestiones: «Aquí nadie parece que quiere ponerle coto, ni siquiera quiere saber cuáles son las causas».
Finalmente, Fernández concluyó con una dura crítica hacia la gestión gubernamental: «Las empresas lo que están viendo es a un Gobierno Nacional que lo único que hace es atacar, atacar y atacar a las empresas, con una ministra de Trabajo al frente».
La comparecencia de Mario Fernández reflejó la preocupación del sector empresarial regional ante un contexto internacional y nacional complejo, marcado por tensiones comerciales y dificultades económicas que afectan directamente a las empresas y ciudadanos de Castilla-La Mancha.


