De vez en cuando apetece parar. Escaparse un fin de semana, cambiar de paisaje y desconectar del ritmo diario. Hay quien lo hace en pareja, otros con amigos o familia, y también quienes buscan simplemente disfrutar de la tranquilidad en soledad. Lo que quizá muchos no saben es que para encontrar lugares especiales ni siquiera hace falta salir de Castilla-La Mancha. La región esconde rincones sorprendentes donde combinar naturaleza, tranquilidad y experiencias diferentes.
Uno de ellos está en Jorquera, en la provincia de Albacete. Allí, en pleno entorno protegido de las Hoces del río Júcar, se encuentra Lomas de Ruvira, un hotel de cinco estrellas que destaca por una propuesta poco habitual: alojarse en cuevas naturales milenarias transformadas en suites de lujo, algunas de ellas con jacuzzi privado excavado en la roca.

Dormir dentro de la montaña
Lomas de Ruvira forma parte del concepto XUQ, un alojamiento boutique inspirado en la filosofía slow, pensado para desconectar y disfrutar del entorno con calma. El complejo está formado por diferentes alojamientos integrados en cuevas naturales con siglos de historia que han sido rehabilitadas y adaptadas con comodidades actuales.
Las estancias combinan arquitectura tradicional excavada en la roca con elementos de diseño contemporáneo. El resultado es un espacio donde lo antiguo y lo moderno conviven sin grandes artificios: piedra caliza, madera, piezas con historia, arte y un ambiente pensado para relajarse.
Estas Cave Suites, además de resultar acogedoras y singulares, tienen una característica curiosa: al estar excavadas en la montaña, mantienen de forma natural una temperatura estable y bioclimática durante todo el año. Dormir en ellas significa literalmente hacerlo en las entrañas de la tierra.

Naturaleza, silencio y vistas al Júcar
El hotel está rodeado por el paisaje de la Manchuela, una zona situada entre las provincias de Albacete y Cuenca conocida por su riqueza natural y cultural. Desde el complejo se pueden contemplar valles, montañas y el cañón del río Júcar, un entorno que refuerza la sensación de aislamiento y tranquilidad.
El alojamiento apuesta por una experiencia centrada en la naturaleza y el descanso. Entre sus espacios destaca el XUQ Landscape Club, pensado para disfrutar al aire libre, y una piscina infinita desde la que el agua parece fundirse con el horizonte.
Uno de los elementos más llamativos del hotel son los jacuzzis privados integrados en muchas de las suites, algunos de ellos literalmente excavados en la roca o situados junto a grandes ventanales con vistas al cañón del Júcar. Esto ha convertido el alojamiento en un destino especialmente atractivo para escapadas románticas o celebraciones especiales.

Un lugar apartado, pero con acceso complicado
Gran parte del encanto de Lomas de Ruvira está en su ubicación. El complejo se encuentra en un enclave bastante escondido dentro del entorno natural de las Hoces del Júcar, rodeado de paisaje y lejos del ruido.
Ese aislamiento tiene también una pequeña contrapartida: las carreteras de acceso pueden resultar estrechas y sinuosas, algo que suele mencionarse entre las reseñas como uno de los aspectos menos cómodos para llegar hasta el alojamiento.

El origen del proyecto
El proyecto está impulsado por dos jóvenes anfitriones, Víctor y Fernando, que apostaron por recuperar estas cuevas históricas respetando su esencia. El nombre XUQ procede de Xuquer, el término árabe que daba nombre al río Júcar, eje natural que vertebra toda esta zona.
Las antiguas cuevas han sido transformadas en espacios que funcionan casi como pequeños museos habitables, donde se mezclan historia, diseño y artesanía.

Diferentes tipos de alojamiento y precios
El complejo cuenta con diferentes tipos de suites y villas excavadas en la montaña, con tamaños y características distintas. Algunas están distribuidas en varias plantas y cuentan con amplios salones, cocinas integradas o chimeneas, mientras que otras destacan por sus grandes ventanales con vistas al cañón del río Júcar o por detalles más exclusivos.
Entre los servicios más llamativos se encuentran jacuzzis privados integrados en la roca, terrazas privadas e incluso piscinas exclusivas en algunas villas, todo ello manteniendo la esencia de las cuevas originales.
Los precios varían según la habitación, la época del año y los servicios incluidos. En general, las tarifas pueden rondar desde unos 170 euros por noche hasta superar los 600 euros en los alojamientos más exclusivos. Sin duda, toda una experiencia de lujo sin salir de Castilla-La Mancha.



