Hay pocas cosas tan especiales como ver a cientos de personas unirse por un objetivo común. Cuando una ciudad consigue movilizar a vecinos, asociaciones y visitantes para alcanzar una meta compartida, el resultado trasciende cualquier cifra. Y si además ese esfuerzo colectivo sirve para entrar en el libro de los Récords Guinness, la experiencia se convierte en un momento histórico difícil de olvidar.
Eso fue precisamente lo que ocurrió en Valdepeñas el 22 de junio de 2019, hace siete años. Aquel día, la localidad ciudadrealeña logró inscribir su nombre en la historia al reunir a 821 personas bailando una jota de forma simultánea, una cifra que le permitió superar la marca vigente y establecer un nuevo Récord Guinness.
Hasta entonces, el récord lo ostentaba Segovia, que en 2017 había conseguido congregar a 727 participantes en el mayor baile de jota registrado oficialmente. Dos años después, Valdepeñas tomó el relevo gracias a una iniciativa impulsada por la Asociación de Coros y Danzas Fermento, que nació con el propósito de acercar el folclore a la ciudadanía y poner en valor las tradiciones populares.
La jornada comenzó alrededor de las 19:30 horas con la llegada de los participantes por la calle Juan Alcaide. Personas procedentes de numerosos puntos de España, así como de distintas localidades de la provincia de Ciudad Real y del conjunto de Castilla-La Mancha, fueron ocupando poco a poco la Plaza de España. Algunos acudieron de manera independiente y otros formando parte de asociaciones y grupos de folclore.
La imagen era tan llamativa como simbólica. La mayoría de los asistentes vestían camisa blanca y el tradicional pañuelo de hierbas, una estampa que reforzaba el carácter manchego del evento. Todos ellos se preparaban para interpretar la jota “A la mancha, manchega”, una elección que sirvió también para reivindicar y dar visibilidad al folclore regional.

La convocatoria logró atraer principalmente a integrantes de grupos de danza de Castilla-La Mancha y de otros lugares del país, además de colectivos culturales y asociaciones llegadas desde comunidades como Madrid y Andalucía. Junto a ellos participaron también numerosos aficionados que quisieron sumarse a título individual a esta cita histórica.
Más allá del desafío de batir una marca mundial, la iniciativa perseguía poner en valor las tradiciones y las raíces culturales, además de reconocer el trabajo que muchas asociaciones realizan de forma desinteresada en distintos ámbitos sociales y culturales.
Las previsiones iniciales ya apuntaban a una participación destacada. En un primer momento se contaba con una lista de más de 500 personas inscritas, pero el interés fue creciendo conforme se acercaba la fecha. La respuesta superó todas las expectativas y la Plaza de España terminó completamente abarrotada.
Para que el récord fuera válido, los participantes tuvieron que bailar durante cinco minutos siguiendo la misma coreografía. El baile incluía cuatro elementos fundamentales de la jota: el paseíllo, la tonta, el estribillo y los saltos. Todo ello bajo la supervisión de los jueces encargados de certificar el intento.
Tras el recuento y las comprobaciones correspondientes llegó el momento más esperado. La cifra definitiva alcanzó las 821 personas, suficiente para superar ampliamente el anterior récord de 727 bailarines y convertir a Valdepeñas en la nueva poseedora de la marca mundial.
