Castilla-La Mancha celebra este jueves, 4 de junio, el Corpus Christi, una de las festividades religiosas y culturales más importantes de la región. Su relevancia ha llevado a que algunas de sus celebraciones cuenten con destacados reconocimientos turísticos y patrimoniales, como el Corpus de Toledo, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional; el de Elche de la Sierra, con la Fiesta de las Alfombras de Serrín reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional; o los de Camuñas, Porzuna, Villanueva de la Fuente, Hellín, Lagartera y Valverde de los Arroyos, que también cuentan con diferentes distinciones por su singularidad y valor cultural.
Además, varias de estas celebraciones han obtenido la declaración de Bien de Interés Cultural Inmaterial, reflejo de la riqueza patrimonial que rodea a esta festividad en la comunidad autónoma.
Aunque el Corpus Christi tiene un origen específicamente cristiano y una dimensión universal, en Castilla-La Mancha ha desarrollado manifestaciones propias que forman parte de su identidad cultural. Entre ellas destacan las alfombras de serrín, una tradición que transforma calles y plazas en auténticas obras de arte efímero destinadas a honrar el paso de la procesión. Elaboradas con serrín teñido de vivos colores, estas creaciones embellecen el recorrido de la Custodia durante unas pocas horas antes de desaparecer bajo los pasos de los participantes. Con motivo de esta celebración, repasamos cuatro localidades de Castilla-La Mancha donde esta tradición adquiere un protagonismo especial: Elche de la Sierra y Hellín, en la provincia de Albacete, y Porzuna y Villanueva de la Fuente, en Ciudad Real.
Elche de la Sierra, el gran referente de las alfombras de serrín
Si hay una localidad asociada a esta tradición en Castilla-La Mancha, esa es Elche de la Sierra. Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial, su celebración del Corpus es conocida por las impresionantes alfombras de serrín que cada año cubren calles y plazas del municipio.
Durante la noche previa al Corpus, los vecinos organizados en peñas alfombristas trabajan durante horas para crear una treintena de composiciones artísticas que combinan escenas religiosas, figuras geométricas y complejos diseños policromados. Tres plazas y veintisiete tramos de calle se convierten en un enorme lienzo al aire libre que apenas permanecerá intacto durante unas horas antes de ser recorrido por la procesión.
La tradición moderna nació en 1964 gracias a la iniciativa de Francisco Carcelén y un grupo de jóvenes que, inspirados por unas alfombras florales vistas en Cataluña, decidieron crear una decoración similar utilizando viruta procedente de los aserraderos locales. Años después, el serrín comenzó a sustituir a la viruta, permitiendo alcanzar un mayor nivel de detalle y convirtiéndose en la seña de identidad de una fiesta que hoy es uno de los principales atractivos turísticos de la provincia de Albacete.


Hellín, una tradición que llena de color sus calles
Otra de las localidades donde las alfombras de serrín ocupan un lugar destacado es Hellín. Esta Fiesta de Interés Turístico Regional, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, ha experimentado una importante evolución en las últimas décadas gracias a la implicación de vecinos, hermandades, cofradías y colectivos locales.
Cada año, las calles por las que discurre la procesión se cubren con vistosas alfombras realizadas de forma colectiva. Familias y grupos de amigos preparan previamente los diseños y trabajan durante la noche para plasmar motivos geométricos, florales, religiosos y figurativos. A estas obras se suman altares, balcones engalanados, toldos y arreglos florales que contribuyen a crear una atmósfera única en el casco urbano.


Porzuna, serrín, sal y danzantes
En la provincia de Ciudad Real, el Corpus de Porzuna destaca por la combinación de dos elementos fundamentales: las alfombras elaboradas con sal y serrín teñidos y la participación de los tradicionales danzantes. La fiesta está declarada de Interés Turístico Regional y reconocida como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
Desde primera hora de la mañana, alrededor de 150 personas trabajan en la creación de las alfombras que cubren las calles del municipio. Junto a ellas se instalan altares decorados con plantas aromáticas, mantos bordados y otros elementos ornamentales que convierten la localidad en un gran espacio expositivo al aire libre. Durante la procesión, los danzantes recorren el itinerario bailando sobre estas coloridas creaciones y bajo arcos vegetales, una de las imágenes más características de esta celebración.


Villanueva de la Fuente, más de mil ochocientos metros de arte efímero
La tradición del Corpus también tiene un fuerte arraigo en Villanueva de la Fuente, donde existen referencias históricas a esta celebración desde, al menos, el siglo XV. Declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, es una de las celebraciones más participativas del municipio.
Su principal atractivo son las alfombras de serrín coloreado, que llegan a cubrir más de 1.800 metros de calles con dibujos y composiciones de gran complejidad. La elaboración comienza durante la madrugada anterior a la procesión, cuando vecinos de todas las edades colaboran para completar los diseños preparados previamente con plantillas.
El ambiente festivo se completa con la decoración de fachadas y balcones mediante colchas bordadas, mantones de Manila, encajes, flores naturales y plantas aromáticas, creando un escenario especialmente cuidado para el paso de la Custodia. Como ocurre en el resto de localidades, las alfombras desaparecerán al paso de la procesión, pero dejarán una de las estampas más singulares y admiradas del Corpus castellanomanchego.


