El Teatro de Rojas de Toledo ha acogido este miércoles la entrega de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes, en un acto presidido por el Rey Felipe VI, quien ha elogiado a los galardonados como “la prueba de que la cultura permanece viva en su capacidad de renovarse y de encontrar nuevas formas de expresión”. La ceremonia ha contado con la presencia del ministro de Cultura, Ernest Urtasun; el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; y el alcalde de Toledo, entre otras autoridades.
Durante su intervención, Felipe VI ha subrayado la importancia de la “conversación entre legado e innovación” y la “diversidad de voces, lenguajes y miradas” como elementos fundamentales en la creación artística de los premiados. “Estas Medallas no solo reconocen vuestra aportación a las artes, sino también al espacio común de nuestra convivencia”, ha afirmado el monarca.
El Rey ha destacado la variedad de disciplinas reconocidas, desde “la palabra y la imagen; la poesía y la narrativa; el cine, la fotografía y las nuevas formas visuales; la arquitectura y el patrimonio; la danza, la lírica y el circo; la creación musical en registros tan distintos como el flamenco, la ópera, el rock, el rap o aquellas melodías que terminan formando parte de la memoria sentimental de varias generaciones”. También ha puesto en valor “el humor, la experimentación, la moda, la cultura infantil, los derechos culturales y esos espacios colectivos que hacen posible que la creación llegue a los demás”.
Felipe VI ha transmitido su enhorabuena a los premiados en nombre propio y de la Reina, extendiendo el reconocimiento “a todos los que en España o fuera de España, en donde sea, se han sentido identificados con vosotros”. Asimismo, ha recordado que la primera convocatoria del evento fue aplazada por el accidente ferroviario de Adamuz, trasladando un “recuerdo emocionado” a las víctimas, sus familias y quienes aún luchan por recuperarse.
El monarca ha celebrado la elección de Toledo como sede de la entrega, coincidiendo con el 40 aniversario de su declaración como Ciudad Patrimonio de la Humanidad y el VIII centenario de su Catedral Primada. “Toledo nos enseña que la mejor creación artística jamás es pura, sino al revés: que está imbuida de tradición y de referentes, más o menos explícitos”, ha señalado, citando a El Greco como ejemplo de modernidad y tradición.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha abierto su discurso aludiendo a la “fulgurante juventud” de la Edad de Plata de la cultura española y ha anunciado que la Comisión Nacional prepara la celebración del centenario de la Generación del 27 como “un gran proyecto de Estado en torno al arte, el saber y la literatura”. Urtasun ha destacado que “ese entusiasmo transformador es el verdadero oro de estas medallas, y por eso los galardones que vais a recibir no son otra cosa que el espejo de nuestra gratitud”.
El ministro ha resaltado la conexión entre el trabajo artístico y la vida cotidiana: “Nadie podría separar hoy vuestro trabajo artístico de la vida de la gente, de la ciudadanía o del público. Como caballos de Troya, se nos han ido colando en el corazón vuestras películas y canciones, los poemas, los cuadros, las fotografías, los diseños o los conciertos”. En un contexto global marcado por la “crueldad, el odio, la guerra y la ley del más fuerte”, Urtasun ha subrayado: “Os necesitamos a nuestro lado: Para seguir hablando de esperanza frente a esta realidad”. Ha añadido que los premiados “conocéis la cura contra la resignación y porque vuestro arte se opone en momentos como este a la mentira y a la mediocridad. Os necesitamos para reconstruir el significado de muchas palabras que hoy parecen haberlo perdido. Palabras como libertad, paz, justicia o igualdad. Y os necesitamos muy especialmente para restaurar el optimismo y la creencia firme en otro mundo posible”.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha felicitado a los galardonados y ha destacado la aportación de la cultura a la transición española: “Muchos de los valores que influyeron en la sociedad y en los negociadores de ese momento histórico tienen que ver con el mundo de la cultura en sus distintas manifestaciones, trasladando valores y principios, y es un momento para seguir reclamándolos”. García-Page ha insistido en la importancia del arte en tiempos “difíciles y complejos” y ha afirmado: “La sociedad a lo mejor no tiene claro lo que hacer, pero creo que sí pueden ustedes ayudar muchísimo a dejar claro lo que no hacer, que ya es mucho”. Ha definido el trabajo de los premiados como un compromiso “con su arte que trasciende lo personal para ser un servicio público. Enhorabuena, gracias y por favor ayudad a esta sociedad. Os necesitamos”.
El alcalde de Toledo ha resaltado la coincidencia del acto con un momento “muy especial” para la ciudad, que celebra su Semana Grande y diversos aniversarios, entre ellos los 450 años del Teatro de Rojas, los 800 de la Catedral y los 40 como Ciudad Patrimonio. Ha felicitado a los premiados por “enriquecer y engrandecer” el patrimonio cultural común y ha destacado el carácter “mágico” del Teatro de Rojas como escenario del evento.
En representación de los galardonados, el actor Josep María Pou ha expresado que recibir la distinción “es un honor que obliga ante todo a la gratitud hacia quienes han considerado que un trabajo, nacido muchas veces en la soledad, en el silencio, en la duda y en la obstinación a toda costa, merecía hoy hacerse público y compartido”. Pou ha reivindicado el esfuerzo de quienes trabajan “en los márgenes de la visibilidad, sosteniendo el arte y la cultura desde lugares muchas veces precarios. Sin su labor silenciosa pero esencial, ninguna obra alcanzaría su forma final”.
El actor ha recordado que el arte “no es un lujo ni un adorno, sino una necesidad”. En un contexto de “deshumanización”, ha defendido que “el arte más que nunca debe revolvernos contra la indignidad”. Finalmente, Pou ha subrayado el valor del diálogo y la escucha en la creación artística, especialmente en una ciudad como Toledo, donde “convivieron sensibilidades muy distintas”, y ha afirmado que “la creación auténtica surge cuando somos capaces de escuchar al otro, cuando somos capaces de dialogar y no de gritar, broncar o bramar”.
