La Policía Nacional ha desarticulado un entramado criminal especializado en el tráfico de heroína y cocaína en la provincia de Ciudad Real, especialmente activo en la capital, tras culminar la tercera fase de la operación ‘Keiko’. El operativo se ha saldado con la detención de seis personas pertenecientes a un mismo clan y la desarticulación de diez puntos de venta en Ciudad Real, Miguelturra y Pozuelo de Calatrava.
El subdelegado del Gobierno en la provincia, David Broceño; el comisario provincial, Alberto Camacho, y el jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial, Javier Ramírez, han ofrecido este miércoles los detalles de una investigación desarrollada durante 2025 y 2026. Según Broceño, la operación demuestra que la Policía Nacional “está donde tiene que estar y actúa cuando tiene que actuar” frente al tráfico de drogas. Broceño ha subrayado que no se trata de una actividad menor, sino de una red con estructura y capacidad económica para mantener varios puntos de venta frecuentados por consumidores de heroína, cocaína o “rebujado”, la mezcla de ambas sustancias.
En esta última fase se han realizado seis registros simultáneos en Ciudad Real, Miguelturra y Pozuelo de Calatrava. Los agentes han intervenido 1.077 gramos de heroína, 718 gramos de cocaína, 42 gramos de marihuana, 35.821 euros en efectivo, tres vehículos, munición para armas de fuego, básculas de precisión y material para el procesamiento y distribución de estupefacientes. Según la estimación policial, la droga incautada equivaldría a más de 10.000 dosis, con un valor aproximado de 320.000 euros en el mercado ilícito.
Tanto Camacho como Ramírez han advertido de que la heroína ha vuelto a ganar presencia en la provincia, aunque con un patrón de consumo diferente al de décadas anteriores, ya que ahora se consume principalmente fumada y, en muchos casos, mezclada con cocaína.
El comisario provincial, Alberto Camacho, ha situado esta operación dentro de la lucha contra los clanes dedicados al tráfico de drogas en la capital, una de las prioridades de la Comisaría. Camacho ha explicado que se trata de grupos con continuidad generacional: “Los investigados son descendientes de antiguos traficantes que ya operaban en los años 90 en algunos de los principales puntos negros de la ciudad”. El clan estaba asentado principalmente en el poblado chabolista de San Martín de Porres, aunque había extendido su actividad a otras zonas como La Granja y San Antón, además de mantener vínculos con Puertollano.
Todos los detenidos son españoles, de unos 30 años, y entre ellos hay tanto hombres como mujeres. Varios han ingresado en prisión. En el conjunto de la operación se han realizado registros en viviendas relacionadas con el clan, entre ellas dos en La Granja, tres en San Martín de Porres, una en San Antón, otra en la zona de la Laguna de la Posadilla, así como inmuebles en Pozuelo de Calatrava y Miguelturra. En uno de los puntos investigados, en el barrio de La Granja, los agentes localizaron un zulo oculto en un ciprés, donde había unos 70 gramos de heroína, 90 de cocaína y una báscula.
Camacho ha señalado que en algunos registros ha sido necesaria la participación de la unidad GOIT de la Policía Nacional, especializada en accesos complejos, debido a que los agentes se han encontrado con viviendas convertidas en “auténticos búnkeres” en zonas como San Antón o San Martín de Porres. En el dispositivo también participaron perros especializados en la detección de droga, dinero y armas, así como unidades de orden público, dada la estructura y el carácter violento atribuido a estos clanes.
La investigación patrimonial ha permitido detectar ingresos vía Bizum superiores a 45.000 euros, grandes imposiciones de efectivo que llegaban a superar los 20.000 euros y la adquisición de tres inmuebles con un valor catastral de más de 250.000 euros, pese a que a los principales responsables no les constaba trabajo remunerado alguno. Por estos hechos, a los seis detenidos se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, contra la salud pública, receptación y blanqueo de capitales.
La operación ‘Keiko’ comenzó en julio de 2025, cuando la Policía Nacional detuvo a tres miembros de la organización y desmanteló cuatro puntos de venta de cocaína y heroína en la barriada de San Martín de Porres, que también eran utilizados como puntos de receptación de efectos sustraídos en robos y hurtos. En aquella fase se intervinieron 450 gramos de heroína, cocaína, armas y numerosos objetos robados en distintos puntos de la provincia. Ese hallazgo permitió abrir una nueva línea de investigación sobre el origen de los efectos intervenidos, procedentes en su mayoría de robos en chalets y casas de campo, lo que derivó en la detención de otras dos personas.
Posteriormente, en enero de 2026, la Policía Nacional llevó a cabo una segunda fase en la que decomisó 93 gramos de heroína y 172 gramos de cocaína, además de obtener datos relevantes sobre la posible implicación de los investigados en delitos de blanqueo.
