Hace exactamente un año, Castilla-La Mancha y el resto de España vivieron un apagón sin precedentes que dejó a la región sumida en el desconcierto y la parálisis durante varias horas. Colegios cerrados, hospitales operando bajo mínimos y miles de viajeros atrapados en la red ferroviaria marcaron una jornada que, según los responsables autonómicos, puso a prueba la capacidad de respuesta de las instituciones y la solidaridad de la ciudadanía.
El corte eléctrico, que se produjo a plena luz del día, generó una situación de incertidumbre generalizada. El Servicio de Emergencias 112 recibió más de 12.000 llamadas, triplicando el volumen habitual. Durante las primeras horas, la radio fue la única fuente de información para muchos ciudadanos, ante la caída de otros canales de comunicación.
A las 13.15 horas, el Gobierno regional activó el Plan Territorial de Castilla-La Mancha (Platecam) en Fase de Emergencia, Situación Operativa 1, al confirmarse la magnitud del apagón. De inmediato se constituyó el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecop), bajo la dirección del consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Juan Alfonso Ruiz Molina.
El Cecop coordinó la atención a personas atrapadas en ascensores, pasajeros de trenes detenidos, el mantenimiento de infraestructuras críticas y la asistencia a personas dependientes de oxigenoterapia.
La gravedad de la situación llevó a elevar el Platecam a Situación Operativa 2 a las 16.00 horas. El Cecopi, presidido por el jefe del Ejecutivo regional, Emiliano García-Page, y dirigido por Ruiz Molina, se reunió a las 19.00 y a las 23.00 horas para valorar la evolución de la emergencia y la recuperación del sistema eléctrico. En la reunión de las 19.00 horas se decidió, por prudencia, decretar el cierre de los centros educativos para el día siguiente y suspender la actividad sanitaria programada.
Desde la Consejería de Sanidad se informó de la correcta cobertura de los servicios sanitarios y la atención a pacientes con oxigenoterapia domiciliaria. “La atención a los pacientes que recibían tratamiento de oxigenoterapia en los domicilios estuvo garantizada en todo momento”, señalaron desde la Consejería.
A nivel nacional, el Ejecutivo autonómico respondió afirmativamente a la consulta del Centro Nacional de Emergencias (Cenem) sobre la declaración de emergencia de interés nacional. Así, se declaró la Situación Operativa 3 del Platecam tras la reunión de las 23.00 horas.
El martes 29 de abril, la actividad comenzó con una nueva reunión a las 8.00 horas, en un escenario en el que el suministro eléctrico empezaba a restablecerse. A las 13.00 horas, tras constatar la evolución favorable, se solicitó al Ministerio de Interior la desactivación de la emergencia nacional y el descenso al Nivel 2, que se rebajó aún más hasta el Nivel 1 a las 20.00 horas. Finalmente, el miércoles 30 de abril, a las 12.30 horas, se desactivó el Platecam tras la recuperación total del suministro.
El apagón tuvo un impacto notable en la vida cotidiana. La suspensión de la actividad lectiva afectó a toda la región, mientras que en los hospitales se suspendió la actividad sanitaria programada y se recurrió a generadores y walkie talkies para mantener la atención. En el ámbito ferroviario, hasta 4.500 pasajeros de 20 trenes distintos quedaron varados, y más de 400 personas pasaron la noche en un pabellón de Cuenca. Geacam distribuyó más de 3.500 cenas y 2.500 desayunos a los afectados.
La recuperación de la normalidad fue progresiva. El lunes por la tarde-noche la región comenzó a recuperar la luz, aunque Castilla-La Mancha fue una de las últimas en restablecer el suministro. El martes por la mañana, la electricidad estaba recuperada al 100 % en todo el país. Los colegios y hospitales reanudaron su actividad y los viajeros pudieron continuar su camino.


