La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado este lunes la situación “límite” que atraviesa el Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Toledo, donde hasta 57 pacientes permanecen pendientes de ingreso hospitalario. Según la información facilitada por el sindicato, uno de estos pacientes lleva ya tres días en Urgencias a la espera de una cama, mientras que otros tres superan las 48 horas en la misma situación.
En una nota de prensa, CSIF califica estos tiempos de espera como “excepcionales que evidencian el colapso asistencial y que podrían marcar un récord en la permanencia prolongada en este servicio”.
El sindicato detalla que los pacientes que más tiempo llevan esperando son casos cardiológicos que no pueden acceder a planta por falta de camas con monitorización, además de señalar la carencia de camas de aislamiento. El resto de los pacientes pendientes de ingreso acumulan entre uno y dos días en Urgencias.
CSIF advierte de que esta situación afecta directamente a la calidad asistencial y supone un riesgo para la seguridad y la salud de los pacientes, “que permanecen durante días en un entorno no diseñado para estancias prolongadas”. Además, la central sindical subraya que la sobrecarga también repercute en las condiciones de trabajo de los profesionales sanitarios, sometidos a una presión constante.
Del total de pacientes pendientes de ingreso, 27 corresponden al Hospital del Valle, que ha alcanzado su total de ocupación hospitalaria. CSIF critica que se esté incumpliendo la normativa vigente, en concreto el Decreto 45/2019, que regula los tiempos máximos de atención en los servicios de urgencia hospitalaria del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha y que fija en un máximo de doce horas el periodo para ocupar una cama desde la solicitud administrativa de ingreso.
Ante esta situación, el sindicato insiste en la “necesidad urgente de adoptar medidas estructurales que permitan aliviar la saturación hospitalaria, retomar las obras de ampliación de Urgencias, incrementar los recursos disponibles y garantizar una atención digna tanto para pacientes como para profesionales”, recordando que “lamentablemente esta situación no es nueva”.



