El presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido, ha declarado este jueves que la reforma del Estatuto de Autonomía de la región, actualmente en tramitación en el Congreso de los Diputados, se encuentra en una situación de «muerte clínica».
Bellido ha señalado que «ya no hay tanta incertidumbre lamentablemente», y ha admitido que «hemos estado en una incertidumbre durante unos meses, producto de haber confiado en que lo que salía de Castilla-La Mancha se iba a respetar en Madrid».
Durante su intervención ante los medios de comunicación, previa a la inauguración del XXXVI Seminario de Estudios Autonómicos en Toledo, Bellido ha explicado que no ve posible la aprobación del texto «en este momento», salvo que el Partido Popular «retire la confianza a quien ha traicionado la palabra dada» y se pueda reactivar «con un actor que respete lo que dice». Ha precisado que el PSOE esperaba que, una vez el texto acordado en Castilla-La Mancha llegase a Madrid, «se respetase lo que se nos había dicho».
El presidente de las Cortes ha lamentado que «hay una persona o un partido que aquí ha dicho una cosa y de repente en el último minuto en Madrid ha dicho la contraria, y es que además lo ha dicho, no cuando ha entrado el asunto a debate, durante la aprobación inicial en el Congreso donde PSOE y PP defendieron lo aprobado en Castilla-La Mancha, sino que se han descolgado con una cuestión que traiciona lo aprobado en las Cortes cuando el texto ha llegado a Comisión».
Bellido ha calificado la situación como «límite» y ha considerado que «lo más razonable» sería «retirar el Estatuto», antes de «dejarlo inerte en la Comisión, esperando a que haya una mayoría parlamentaria distinta, que encima lo pueda deteriorar más, empeorar más y menoscabar más los intereses de esta tierra».
Ha reiterado que la retirada permitiría, «después de las elecciones autonómicas, cuando se repartan las cartas y se haya pasado el examen», que los responsables políticos vuelvan «a intentar activarlo», convencido de que «Castilla-La Mancha necesita un Estatuto de Autonomía nuevo».
El presidente de las Cortes ha insistido en que los grupos parlamentarios «tienen que ver ahora mismo qué deben hacer», y ha subrayado que «salvo que se haga una rectificación urgente por parte de quien aquí dijo una cosa y ahora de repente en Madrid, en el último minuto, ha dicho la contraria, por intereses puramente electorales» no tendría sentido «dejar el Estatuto en el Parlamento, en el Congreso de los Diputados, esperando que haya cambios de las mayorías parlamentarias que puedan deteriorar el asunto que hemos aprobado aquí».
Bellido ha recordado que el texto fue elaborado con la participación de la sociedad de Castilla-La Mancha y tras «un año y medio o dos años de duro trabajo, de negociaciones y de cesiones». Ha destacado que «hemos tenido que ceder todos», y en el caso de los socialistas, «en materia de agua, donde han tenido que rebajar nuestras pretensiones para facilitar que el PP entrase».
Por último, ha recalcado que no se debería aprobar un Estatuto de Autonomía «solamente con la fuerza del PSOE en Castilla-La Mancha y de una mayoría parlamentaria configurada por fuerzas independentistas». Según Bellido, «si queremos aprobar un Estado de Autonomía en el Congreso de los Diputados tiene que ser de la mano del principal partido de la oposición», pero si este «se descuelga con que ‘donde dije digo, digo Diego’, pues no es posible».



