Asaja Castilla-La Mancha ha solicitado que agricultores y ganaderos de la región reciban las mismas ayudas extraordinarias aprobadas para otras comunidades tras el paso de las recientes borrascas. La organización agraria reclama medidas “extraordinarias y urgentes” ante los daños ocasionados por las lluvias intensas, el viento y los desbordamientos de ríos.
Según ha trasladado en nota de prensa, la situación en el campo castellanomanchego es “generalizada”, con especial incidencia en el olivar, el cultivo más castigado, aunque también se han registrado pérdidas en frutos secos, hortícolas, maíz, cultivos herbáceos y explotaciones ganaderas. A ello se suman daños en caminos, redes de riego, naves y otras infraestructuras agrarias, así como en cauces de ríos y arroyos.
Asaja ha remitido un escrito tanto al consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural como al delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, acompañado de un informe técnico preliminar en el que detalla las principales comarcas afectadas y la magnitud de los daños. La organización insiste en que la región “no puede quedar al margen” de las ayudas habilitadas para otros territorios, ya que el impacto económico y productivo es “muy importante” y compromete incluso el cumplimiento de requisitos vinculados a la PAC.
Entre las medidas solicitadas figuran ayudas económicas directas, flexibilización de las exigencias de la PAC, refuerzo en la limpieza y mantenimiento de cauces, impulso de infraestructuras hidráulicas preventivas, exención del IBI rústico y reducción fiscal. Asimismo, reclaman una revisión de los seguros agrarios para adaptarlos a la realidad productiva actual, con rendimientos asegurables adecuados, menor franquicia y mayor agilidad en las indemnizaciones.
La organización también ha aconsejado a los profesionales afectados que comuniquen los daños en su correspondiente Oficina Comarcal Agraria (OCA) para formalizar la declaración.
Daños por provincias
En la provincia de Albacete, las zonas más perjudicadas se concentran en la Sierra de Alcaraz, la Sierra del Segura y los Campos de Hellín, donde el olivar ha sufrido importantes daños por viento y exceso de agua. En Balazote, las inundaciones han afectado explotaciones situadas en zonas bajas próximas a cauces, con caída de árboles y desperfectos en tejados y vallados.
En Ciudad Real, las comarcas de Montes Norte —con municipios como Malagón, Fuente el Fresno, El Robledo y Fernán Caballero— y Campo de Montiel han sido las más castigadas. Olivar, cereal, pistacho, ajo y ganadería registran pérdidas, además de dificultades de acceso a las fincas. En La Mancha, el impacto ha sido más moderado.
En Cuenca, la persistencia de lluvias y viento en La Alcarria y el entorno del pantano de Alarcón ha retrasado la recogida de la aceituna y aumentado la caída del fruto.
En Guadalajara, las vegas del Henares y del Bornova presentan problemas de acceso y afecciones en cultivos como el maíz, mientras que algunas hectáreas de espárrago verde están en riesgo por inundaciones.
En la provincia de Toledo, las comarcas de La Jara, Oropesa, Talavera, Almorox, Torrijos y Ribera del Tajo han sufrido daños en ganadería, herbáceos, olivar y pistacho, con encharcamientos y problemas sanitarios en los cultivos. En Montes de Toledo-Los Yébenes y en La Mancha destacan las pérdidas en el olivar, mientras que en La Sagra los cultivos hortícolas se han visto especialmente afectados por el exceso de humedad.


