Celebrar Carnaval siempre es un planazo. Disfraces, risas, música y ese punto de locura colectiva que durante unos días lo pone todo patas arriba. Pero si además hablamos de pueblos que se lo curran de verdad, como Herencia, la experiencia sube de nivel. En pleno corazón de La Mancha, esta localidad ha hecho del Carnaval una seña de identidad propia, con un protagonista indiscutible: el Perlé.
Si algo da personalidad al Carnaval de Herencia es este personaje tan singular como inconfundible. Con su traje a rayas blancas y azules, su gorro característico y un látigo siempre en la mano, el Perlé se ha convertido en el símbolo por excelencia de la fiesta.
El “azote” más simpático del Carnaval
Investigar el origen exacto del Perlé no es tarea fácil. Sus raíces se pierden en el tiempo, pero lo que sí está claro es lo que representa. Es, sin duda, la versión burlesca del orden establecido. Durante los días de Carnaval, recorre las calles intentando imponer autoridad, látigo en mano, como si fuera el guardián del orden en medio del caos festivo.
Eso sí, todo es puro teatro. El látigo es completamente simbólico y forma parte del personaje. De hecho, cuanto más enfado aparenta el Perlé, más se crecen los niños y jóvenes del pueblo, que lo reciben con bromas, puyas e incluso algún que otro insulto jocoso. Lejos de imponer miedo real, genera carcajadas y un ambiente de diversión colectiva.

La relación entre los herencianos y el Perlé cambia con la edad. De pequeños, muchos lo miran con cierto respeto —o incluso temor— por su actitud autoritaria. En la juventud, ese miedo desaparece y se transforma en burla abierta y risas sin filtro. Y ya en la madurez, el personaje se convierte en un recuerdo entrañable, cargado de nostalgia y cariño.
Más que un disfraz, una responsabilidad
El Carnaval de Herencia no es uno más en el calendario. Es una tradición que se remonta a 1901 y que demuestra el peso histórico de esta celebración en la localidad. Dentro de su historia, también forma parte la figura de «El Perlé».
Cada año, un vecino es el encargado de darle vida. No es solo ponerse el traje y salir a la calle. Es asumir el papel de símbolo del Carnaval y representar una tradición que pasa de generación en generación.

Durante los desfiles y actos, el Perlé ejerce como máxima autoridad festiva, intentando mantener el orden en medio del bullicio. Pero en realidad, su presencia es sinónimo de alegría. Sus enfrentamientos teatrales con la chiquillería forman parte del espectáculo y son uno de los momentos más esperados.
El personaje también simboliza algo más profundo: la capacidad de la comunidad para reírse de sí misma y no tomarse demasiado en serio. El Perlé es autoridad, sí, pero una autoridad caricaturizada, ridiculizada y convertida en motivo de diversión.

La importancia del Perlé en Herencia es tal que en 2017 se instaló una escultura en su honor en la rotonda de la Avenida de Alcázar, mirando hacia el pabellón del carnaval. Desde entonces, esta figura recibe a quienes entran y salen del municipio, recordando que aquí el Carnaval no es solo una fiesta, es parte del ADN del pueblo.
En definitiva, el Perlé no es solo un personaje disfrazado. Es tradición, identidad y sentido del humor. Es el “malo” que todos esperan ver cada año. Y es, sobre todo, la prueba de que en Herencia el Carnaval se vive con intensidad, historia y muchas risas.

