Se acerca San Valentín, una fecha marcada en el calendario como la celebración del amor y de la amistad. Para algunos es el día perfecto para sorprender, para otros una excusa ideal para hacer algo diferente y, para muchos, simplemente una oportunidad para compartir tiempo de calidad. Sea cual sea el plan, no hace falta irse muy lejos para celebrarlo: Castilla-La Mancha ofrece opciones para todos los gustos, desde las más románticas hasta las más aventureras.
A continuación, repasamos cinco planes para disfrutar de San Valentín sin salir de la región, pensados para desconectar, divertirse y crear recuerdos especiales.
1. Una noche estrellada
Aunque pueda sonar a plan clásico, mirar las estrellas sigue siendo una apuesta segura, sobre todo cuando se hace lejos del ruido y las luces de la ciudad. En una escapada rural, el silencio, la tranquilidad y el contacto con la naturaleza convierten el cielo nocturno en el gran protagonista.
Castilla-La Mancha es un destino privilegiado para este tipo de experiencias gracias a sus destinos Starlight, un distintivo que certifica la calidad del cielo nocturno y la escasa contaminación lumínica. Más de 290 municipios de la región cuentan con esta acreditación, impulsando el llamado turismo de las estrellas.
La comunidad dispone de diez grandes zonas ideales para la observación astronómica: la Serranía de Cuenca; el Valle de Alcudia y Sierra Madrona; la Sierra del Segura; la Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel; los cielos de Guadalajara; La Manchuela; el Parque Nacional de Cabañeros; los Campos de Hellín; el Corredor de Almansa; y la zona Júcar-Mancha Centro. Un plan sencillo, romántico y perfecto para compartir manta y cielo.

2. Comer en un buen restaurante
Si hay algo que nunca falla para celebrar San Valentín, es una buena comida. Castilla-La Mancha presume de una potente oferta gastronómica, y para una ocasión especial siempre es buena idea mirar hacia los restaurantes reconocidos con Estrella Michelin, el galardón más prestigioso de la alta cocina.
Actualmente, la región cuenta con 12 restaurantes con Estrella Michelin, repartidos entre Albacete, Ciudad Real, Guadalajara y Toledo. Dos de ellos destacan con dos estrellas cada uno: Maralba, en Almansa, e Iván Cerdeño, en Toledo.
A la lista se suman nombres como Raíces – Carlos Maldonado (Talavera de la Reina); Coto de Quevedo Evolución (Torre de Juan Abad); Retama (Torrenueva); Restaurante Epílogo (Tomelloso); Oba- (Casas-Ibáñez); Ababol (Albacete); El Bohío (Illescas); El Doncel y El Molino de Alcuneza (Sigüenza); y Casas Colgadas (Cuenca). Una opción perfecta para quienes quieren celebrar el amor a través del paladar.

3. Para los más aventureros, una experiencia en tirolina
Para quienes prefieren huir de lo cursi y cambiar flores por adrenalina, Castilla-La Mancha también tiene planes diferentes. Montar en tirolina podría convertirse en una opción original para celebrar San Valentín.
La región cuenta con algunas de las más espectaculares de España. En Toledo, Fly Toledo permite cruzar el río Tajo en pleno casco histórico, con vistas al Puente de San Martín. En Cuenca, se encuentra la tirolina doble urbana más larga de Europa, con 445 metros sobre el río Huécar.
En plena Sierra del Segura, la tirolina de Liétor atraviesa el valle del río Mundo a más de 100 metros de altura. Las Lagunas de Ruidera ofrecen varias tirolinas dentro de un circuito multiaventura, mientras que en Trillo, el Parque de Aventura El Colvillo combina tirolinas con actividades en plena naturaleza. Un plan ideal para parejas que buscan emociones fuertes.

4. Escapadas rurales con sabor medieval
Un fin de semana fuera siempre ayuda a desconectar, y pocas opciones son tan acertadas como una escapada rural. Castilla-La Mancha está llena de pueblos con encanto medieval, muchos de ellos declarados conjuntos histórico-artísticos.
Entre ellos destaca Alcaraz, con una de las plazas mayores más bellas de España y un casco histórico que conserva su trazado fortificado. Sigüenza, en Guadalajara, enamora con su castillo, su catedral y sus calles empedradas llenas de historia. Almagro, en el Campo de Calatrava, combina su origen medieval con su famoso Corral de Comedias, mientras que Belmonte presume de uno de los castillos góticos mejor conservados del país, escenario habitual de recreaciones históricas.
Pueblos perfectos para pasear sin prisas y disfrutar de un San Valentín diferente.

5. Escapada a un balneario
Entre los planes más clásicos, pero también más efectivos, está la escapada a un balneario. Cambiar el frío del invierno por aguas termales y tranquilidad es siempre una buena idea.
Castilla-La Mancha cuenta con balnearios en todas sus provincias, muchos ligados a manantiales de aguas mineromedicinales con siglos de historia. Desde los Baños de la Concepción o los Baños de Tus, en Albacete, hasta el Balneario Cervantes o el de Fuencaliente, en Ciudad Real. También destacan el Real Balneario Solán de Cabras, en Cuenca; el Real Balneario Carlos III, en Trillo; y el Balneario Las Palmeras, en Villafranca de los Caballeros.
Un plan perfecto para quienes buscan descanso, silencio y un San Valentín sin prisas.

Ahora que ya conoces estas cinco ideas diferentes para celebrar el Día de los Enamorados sin salir de Castilla-La Mancha, solo queda elegir con quién y disfrutarlo en buena compañía, ya sea en pareja, con amigos o en familia.

