El vicepresidente segundo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero, ha acusado al Partido Popular de haber “incumplido la palabra dada en la sede de la soberanía popular” tras presentar una enmienda parcial al Estatuto de Autonomía para no modificar la actual horquilla de diputados en las Cortes regionales. Caballero ha denunciado que este comportamiento supone “el mayor acto de indignidad de un hombre o de una mujer”, al faltar al compromiso adquirido.
Las declaraciones las realizó en la noche de este jueves durante una entrega de premios celebrada en Carrión de Calatrava (Ciudad Real), donde calificó de “muy grave” la decisión del grupo popular de registrar una enmienda en el Congreso de los Diputados para mantener el máximo de 35 parlamentarios autonómicos. Esta propuesta contradice, según recordó, el texto aprobado previamente en las Cortes de Castilla-La Mancha, que contempla elevar el máximo hasta 55 diputados, una medida que, en cualquier caso, no se aplicaría antes de las elecciones autonómicas de 2031.
“Lo que han hecho los dirigentes regionales y nacionales del Partido Popular es engañar a Castilla-La Mancha”, afirmó Caballero, quien quiso subrayar que “no han engañado al Gobierno ni al Partido Socialista, han engañado a todos los ciudadanos”. En este sentido, insistió en que los populares “han incumplido la palabra dada en la sede de la soberanía popular, en el Congreso de los Diputados y en las Cortes de Castilla-La Mancha”.
El vicepresidente segundo apeló incluso a referentes clásicos para reforzar su crítica. “Cuando ocurre algo tan grave hay que recurrir a los clásicos”, señaló antes de citar a Kant: “El mayor acto de indignidad de un hombre o de una mujer es incumplir la palabra que se ha dado, porque genera desconfianza, genera rechazo y no deja a quien incumple la palabra dada más salida que restituirla”.
En este contexto, Caballero concluyó con un mensaje contundente dirigido al Partido Popular y a sus dirigentes, a quienes instó a “retirar la enmienda que han presentado contra el Estatuto de Castilla-La Mancha o dejar la política, dimitir e irse a su casa”, al considerar que “no están en condiciones de representar a los castellanomanchegos ni, menos aún, sus intereses”.

