La Sala de Coordinación del Servicio de Urgencias y Emergencias 112 de Castilla-La Mancha ha vuelto a verse desbordada por un volumen de llamadas que el personal califica de inasumible, en un nuevo episodio de colapso que, según denuncian los trabajadores, no es puntual ni excepcional, sino consecuencia directa de una falta de planificación estructural y de la inacción de la Consejería competente y de la Dirección General de Protección Ciudadana.
Desde el Comité de Empresa del 112 señalan que, a pesar de que las alertas meteorológicas y los escenarios de riesgo estaban perfectamente previstos, el servicio tuvo que afrontar nuevamente la situación sin refuerzos suficientes y con los recursos mínimos habituales, trasladando toda la presión a una plantilla “exhausta” y sin margen real para absorber picos de demanda.
“El colapso no es imprevisible. Lo imprevisible es que la Consejería y la Dirección General sigan sin escuchar ni asumir responsabilidades”, denuncian desde el Comité.
El personal del 112 lleva años advirtiendo de que la Sala funciona de manera permanente al límite, con llamadas en espera y llamadas perdidas de forma habitual, una situación que se agrava de manera crítica cuando se activan alertas o emergencias extraordinarias. Sin embargo, aseguran que estas advertencias no se han traducido en medidas eficaces por parte de la Administración.
El Comité de Empresa señala directamente a la Consejería de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital y a la Dirección General de Protección Ciudadana, responsables del servicio, por no ejercer una planificación adecuada, no exigir refuerzos reales y no garantizar un dimensionamiento acorde a la carga de trabajo, pese a contar con información previa sobre los riesgos existentes.
Según los representantes de los trabajadores, esta situación está provocando un deterioro grave del estado físico y psicosocial de la plantilla y supone un riesgo para la calidad y la seguridad de la atención a la ciudadanía en un servicio esencial del que dependen vidas humanas.
Pese a ello, subrayan que los profesionales del 112 continúan prestando servicio “con compromiso y responsabilidad”, ofreciendo la mejor atención posible incluso en condiciones extremas, aunque advierten de que la profesionalidad no puede seguir supliendo la falta de medios ni la dejación de funciones de la Administración.
Ante este escenario, el Comité de Empresa del 112 exige a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que asuma de forma inmediata su responsabilidad en la gestión y planificación del servicio, implante refuerzos automáticos y suficientes ante alertas previstas, acometa un redimensionamiento urgente de la Sala de Coordinación y adopte medidas inmediatas para proteger la salud del personal y evitar nuevos colapsos.
“La emergencia estaba prevista. El desbordamiento también. Lo que sigue faltando es responsabilidad institucional”, concluyen.

