Se acercan las fiestas de Carnaval y eso solo puede significar una cosa: llega el momento de sacar el disfraz del armario, reunirse con amigos y dejarse llevar por el ambiente festivo. En España hay carnavales para todos los gustos, pero algunos destacan especialmente por su duración… y entre ellos se cuela, con orgullo, un pueblo de Albacete: Villarrobledo.
Cuando se habla de carnavales largos, hay dos referentes claros a nivel nacional. Por un lado, el Entroido de Xinzo de Limia, en Orense, considerado el más extenso no solo de España, sino de toda Europa, ya que arranca tres domingos antes del Carnaval y se alarga hasta el Domingo de Piñata. Por otro, el Carnaval de Águilas, en Murcia, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional y famoso por celebrarse durante casi un mes, con tradiciones tan singulares como los cascarones llenos de confeti o la popular cuerva.

Sin alcanzar esas cifras, pero muy cerca, el Carnaval de Villarrobledo se ha ganado un puesto destacado entre los más largos del país. De hecho, existe un dicho muy repetido que define a la perfección su espíritu: es la única fiesta de diez días que dura once.
Y no es solo una frase hecha. Durante al menos diez jornadas completas, días y noches se llenan de actividades, grandes desfiles cargados de imaginación, propuestas para los más pequeños y una intensa vida nocturna que convierte cada rincón en un punto de encuentro.
Declarados de Interés Turístico Nacional, los Carnavales de Villarrobledo presumen de una tradición profunda y resistente. Supieron mantenerse vivos incluso en épocas en las que estas celebraciones estaban prohibidas.

Fue en los años ochenta cuando dieron un salto definitivo, reinventándose y ganando fuerza, con una participación cada vez mayor de los vecinos y con la calle como escenario principal. Desde entonces, no hay un solo Carnaval, sino muchos: cada día tiene su propio carácter y su propia forma de celebrarse. Ingenio, humor y una dosis justa de irreverencia definen unas fiestas abiertas a todo el mundo.
El pistoletazo de salida llega el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, el conocido Jueves Lardero, y el Carnaval se extiende hasta el domingo posterior. Ese primer día se vive al aire libre, alrededor de la comida, con productos típicos de la gastronomía local y la tradicional mona como protagonista.

La música, los bailes y los juegos completan una jornada que termina con el regreso al casco urbano para recibir a “Los Juanes”, unos singulares cuervos que cambian su habitual color negro por disfraces llenos de color y anuncian que la fiesta acaba de empezar.
Más allá del programa oficial, hay dos elementos imprescindibles en el Carnaval de Villarrobledo: la noche y las calles. Cada jornada, la plaza Ramón y Cajal y su entorno se transforman en un enorme escenario improvisado donde surgen parodias, escenas espontáneas y espectáculos de todo tipo.

El humor, la imaginación y la creatividad de los villarrobletanos se muestran sin filtros, dando lugar a ese carnaval auténtico que forma parte de la identidad del pueblo.
Este año, la cita será del 11 al 22 de febrero de 2026. Once días intensos que convierten a Villarrobledo en una parada obligatoria para quienes buscan vivir el Carnaval en estado puro.


