El Gobierno de Castilla-La Mancha ha reivindicado este lunes una planificación hidrológica adaptada a la realidad de cada territorio, que garantice tanto la sostenibilidad medioambiental como la viabilidad económica de las zonas rurales.
Así lo ha manifestado el presidente regional, Emiliano García-Page, en una reunión mantenida con representantes de los regantes de las cuencas del Segura y del Júcar, en el marco de los trabajos para definir la planificación hidrológica 2028-2033.
“No a los recortes automáticos”
Durante el encuentro, el consejero de Agricultura, Julián Martínez Lizán, ha subrayado la preocupación del Gobierno regional y del sector ante los esquemas iniciales de esta planificación, que contemplan recortes automáticos y generalizados del uso del agua sin tener en cuenta las diferencias entre territorios.
«Castilla-La Mancha es una región seca que, además, cede agua a otras comunidades. Necesitamos una planificación basada en datos reales, no en criterios homogéneos que ignoren nuestra realidad», ha advertido Martínez Lizán.
El Ejecutivo regional defiende un modelo de regadío social, productivo y sostenible, apoyado en el esfuerzo de los regantes y en la modernización del sistema, con un 70 % de la superficie de riego ya adaptada a sistemas localizados de alta eficiencia.
Malestar en las cuencas del Segura y del Júcar
Los representantes de las comunidades de regantes han trasladado su preocupación por la escasez estructural de recursos, especialmente en la cuenca del Segura, donde Albacete representa el 25 % de la superficie pero solo recibe el 10 % del agua. Esto pone en riesgo la viabilidad de comarcas enteras donde el regadío familiar apoya cultivos leñosos y sustenta la economía local.
En la cuenca del Júcar, que afecta también a la provincia de Cuenca, el temor se centra en los recortes propuestos del 35 % en dotaciones y en la revisión de concesiones, que se vinculan al consumo pasado sin tener en cuenta mejoras en la eficiencia hídrica. También se ha denunciado un desequilibrio territorial por las transferencias hacia la costa, en detrimento de Castilla-La Mancha.
Reivindicaciones de los regantes
Entre las demandas del sector destacan:
- Una cogestión real con participación activa de los regantes.
- Flexibilidad en los planes de explotación.
- Inversiones para sustituir bombeos y proteger acuíferos.
- Materialización de reservas hídricas comprometidas.
- Incentivos por buena gestión ambiental.
- Aplazamiento de la aplicación de la Directiva Marco del Agua, hasta que se resuelvan las incertidumbres actuales.
Martínez Lizán ha adelantado que el Ejecutivo autonómico presentará alegaciones formales durante el periodo de exposición pública de los nuevos planes. La Junta apuesta por una normativa europea que no vacíe el medio rural, que valore el regadío sostenible y que priorice la modernización, reutilización y eficiencia del recurso.
«No se puede tratar igual a territorios con condiciones hídricas radicalmente distintas. Nuestros regadíos, en muchos casos, son cultivos de apoyo con apenas 800 metros cúbicos por hectárea. Pedimos criterios equitativos que aseguren la rentabilidad de las explotaciones y el futuro de nuestros pueblos», ha concluido.


